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BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES-

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS". A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"SOL TENEBROSO" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES -.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)
"EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES" (EN PROCESO DE GESTACIÓN"

VÍCTOR VIRGÓS

VÍCTOR VIRGÓS
VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD
AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS"

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". VÍCTOR VIRGÓS.

BÁRBARA Y MIRANDA SON TESTIGOS DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA DE UNA PELIGROSA BANDA DE FACINEROSOS.

SU INTROMISIÓN ACABARÁ POR ARRASTRARLAS HASTA UN DESCONOCIDO, INHÓSPITO Y DESHABITADO PUEBLO TUROLENSE, DONDE MANFRED BÖHER LLEVA A CABO UN DEMENCIAL PROGRAMA TERAPÉUTICO QUE EL LUNÁTICO MESÍAS HA DADO EN LLAMAR "LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". SUS VIDAS CORREN PELIGRO EN MANOS DEL ESPURIO SANADOR Y SU CUADRILLA DE ENAJENADOS PROSÉLITOS.

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ISLA DIAMANTE "VÍCTOR VIRGÓS"

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LA MODELO DANESA SISSEL MADSEN ES SECUESTRADA Y DESAPARECE JUNTO A UN HOMBRE DE ENIGMÁTICA CATADURA POR ENCARGO DE UN NEFARIO EMIR.

UN TESTIGO FORTUITO RECOGERÁ UN PERIÓDICO QUE LA MODELO ARROJA AL SUELO, CON UNA ÚNICA PISTA DE SU PARADERO ESCRITA EN TINTA ROJA DE CARMÍN: "ISLA DIAMANTE".

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS



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CASSANDRA KOWALSKA, LA NUEVA VOCALISTA DE LA BANDA TUROLENSE SIRENAS IN LOVE, ACUDE AL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS PARA OFRECER UN CONCIERTO EN DIRECTO.

ALLÍ SE TOPARÁ CON LA PELIGROSA BANDA DE FORAJIDOS DE BARRABÁS, QUE ACABA DE ESCAPAR DEL PENAL.


EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

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"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

ARTURO SUCHIL RECIBE UNA CARTA DE SU ESPOSA PAOLA DESPUÉS DE 20 AÑOS, PERO PAOLA FUE ENTERRADA EN UNA CRIPTA DE LA ISLA DE TABARCA CUANDO MURIÓ AHOGADA AL SALIRSE SU COCHE DE LA CARRETERA Y SUMERGIRSE EN EL MAR.

ARTURO DEBE DESCUBRIR QUÉ SUBYACE TRAS LA REPENTINA "RESURRECCIÓN" DE PAOLA, QUIEN LE CITA EN EL DEPRIMENTE Y AISLADO PUEBLO TUROLENSE DE OJOS NEGROS.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CASSANDRA KOWALSKA ES CITADA EN LA GESTORIA DE AMANCIO GUEVARA, EN PUEBLA DE SANABRIA, PARA LA LECTURA DE LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES DE SU ABUELO, QUIEN LE DEJA TODA SU FORTUNA.

VLADIMIR KOWALSKA GUARDABA MUCHOS SECRETOS Y SU ACÉRRIMO ENEMIGO, AMANDO SALCEDO, NO PUEDE PERMITIR QUE SALGAN A LA LUZ. ENVIARÁ A SUS SICARIOS TRAS LAS HUELLAS DE CASSANDRA PARA RECUPERAR ALGO QUE SU PADRE LE ROBÓ ANTES DE SIMULAR SU PROPIA MUERTE Y LA DE SU MUJER.

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS
LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES


ARINSAL FUE BRUTALMENTE APALEADA Y VIOLADA POR UNOS HOMBRES 5 AÑOS ATRÁS EN UN SUBURBIO DE JORDANIA. LA DIERON POR MUERTA, PERO SOBREVIVIÓ, Y AHORA HA REGRESADO PARA COMENZAR UNA CRUZADA PERSONAL VINDICATIVA CONTRA TODOS ELLOS. NADIE ESTÁ A SALVO, NI SIQUIERA CARMELO DE LA PRIDA, UN HOMBRE ABYECTO Y PODEROSO QUE SE REFUGIA DEL MUNDO EN EL INEXPUGNABLE CASTILLO DE ARCALÍS.

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

(EN PROCESO DE GESTACIÓN)

CUANDO ÁLEX MERCURY OBSERVA EL EXTERIOR A TRAVÉS DE LA VENTANILLA DEL TREN, VISLUMBRA ATÓNITO EL ESPERPÉNTICO, SINIESTRO Y DESOLADOR PAISAJE DE "JYS; LA ESTACIÓN DEL TIEMPO".

TRACI NO ESTÁ A SU LADO; HA DESAPARECIDO, AL IGUAL QUE EL RESTO. EL TREN ESTÁ VACÍO. NO HAY NADIE, SÓLO SILENCIO Y UNA LUZ CENICIENTA QUE LO ENVUELVE TODO EN UN SUDARIO GRIS OSCURO.

ALGO INEXPLICABLE SUCEDIÓ CUANDO LOS HACES DE LUZ ENGULLERON AL TREN, CUANDO CRUZÓ AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD.

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL PUEBLO BURGALENSE DE CORTIGUERA PARECÍA ABANDONADO, DEVORADO POR LA VEGETACIÓN SALVAJE, TAN HERMOSO Y ESPECTRAL A LA VEZ, CON AQUELLAS MANSIONES BLASONADAS DONDE YA NO VIVÍA NADIE. LAS BARRERAS A LA ENTRADA DEL PUEBLO, CON AQUELLA PROHIBICIÓN EXPLÍCITA DE ACCESO A LOS NIÑOS, RESULTABAN INQUIETANTES; TANTO COMO EL ALBINO DE OJOS AZULES, TANTO COMO EL EXIGUO REDUCTO DE HURAÑOS LUGAREÑOS QUE PROTEGÍAN CON DESPROPORCIONADO CELO EL BOSCOSO SENDERO QUE CONDUCÍA AL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS.

SELENE MOON

SELENE MOON

"SELENE MOON"

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


CUANDO EL DETECTIVE ORLANDO TÜNNERMANN ACUDE AL TEATRO "LA CUARTA PARED" PARA ASISTIR A LOS ENSAYOS DE LA OBRA "LA NOVIA DE LA MUERTE", LE ANUNCIAN QUE LA BAILARINA PRINCIPAL, SELENE MOON, HA DEJADO LA COMPAÑÍA TEATRAL PRECIPITADAMENTE, SIN PREVIO AVISO, ENVUELTA EN UN HALO DE MISTERIO Y URGENCIA.

EN SU CAMERINO, ORLANDO ENCUENTRA UNA PEQUEÑA CUARTILLA CON UN SUCINTO MENSAJE ESCRITO: "NO DEJES DE BUSCARME, DETECTIVE"

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES HA VUELTO A REUNIRSE. SIN EMBARGO, EL MUNDO AL QUE RETORNAN HA CAMBIADO DRÁSTICAMENTE. CORRE EL AÑO 2133. LA POBLACIÓN MUNDIAL HA QUEDADO DIEZMADA A CAUSA DE LA REBELIÓN DE LOS ROBOTS Y DE UNA CORPORACIÓN TAN CLANDESTINA COMO PODEROSA CAPAZ DE CONTROLAR LA VOLUNTAD Y EL DESTINO DE LOS SERES HUMANOS POR MEDIO DE UNOS CHIPS ELECTRÓNICOS QUE LES HAN SIDO IMPLANTADOS.

jueves, 25 de mayo de 2017

TÚ NO ERES MUSULMAN (YOU'RE NOT MUSLIM)




 
Tú no eres musulmán, no insultes mi inteligencia. Es patética tanta pertinacia en superchería (timo, fraude). No pretendes "colarme" la patraña de cuento imaginario de que el Corán, los auténticos musulmanes y el mismísimo Allah refrendan vuestras orgías criminales. Les contáis a vuestros hijos que les espera El Paraíso nada menos, cuando sus vidas incipientes acaban de germinar, pobres criaturas, ¡qué crueldad, robarles así su infancia!

Les imbuís de odio y cruzadas macabras para convertirles en héroes de una guerra tan absurda como atroz. Estamos empatados a cero. Todos perdemos en esta locura, vuestros muertos y los nuestros. Nadie gana, todos perdemos. El odio sólo genera más odio y la violencia hostilidades perpetuas. ¡Qué muertes tan absurdas! Sois tan ignorantes que ni siquiera os dais cuenta, u os da igual, de que vuestras acciones terroristas nos hacen más fuertes en nuestra determinación global de repulsa frente al fanatismo extremista. Jamás nos doblegaremos ante el terror y la intolerancia. Somos una exorbitante mayoría el ejército de almas unidas que creemos en un mundo en paz, respetuosa con la idiosincrasia particular de cada uno. Cada crimen cometido os aleja más de nuestro perdón,
comprensión y sumisión, nos aleja de vuestro credo, ¿vuestro qué? error, ha sido un gazapo, ¡pero si vosotros no tenéis credo alguno!

Seamos sensatos, no os equivoquéis. Vosotros no sois musulmanes, no creéis en la paz entre los pueblos y hermanos de esta casa común que es nuestro planeta. Sois criminales, sin credo, sin ética, sin moral alguna, meros embajadores de la muerte. No tenéis corazón
ni conciencia. No mancilléis más las sagradas escrituras del Corán con vuestras acciones repugnantes ni proclaméis a Allah como director de orquesta de vuestra interpretación libérrima del islamismo. Allah es grande, seguro, pero vosotros no. Los verdaderos musulmanes ni os comprenden ni os quieren en esta sociedad nuestra que solo entiende la convivencia en términos de paz y tolerancia. Estáis solos en esta locura, no os justifiquéis en nombre de Al-lah, no seáis blasfemos, ¡Por los clavos de Cristo!

Esta guerra absurda tiene que acabar. Sabed esto: NUNCA CEDEREMOS AL CHANTAJE DEL TERROR. Dejad a vuestros hijos crecer en un mundo de amor y respeto, que es de lo que habla el Corán, por cierto. No les deis armas, sino juguetes. Son niños, y los niños tienen que reír, jugar y soñar.

miércoles, 24 de mayo de 2017

CRÍTICA TEATRAL DE ENSEÑANZA LIBRE Y LA GATITA BLANCA



ENSEÑANZA LIBRE Y LA GATITA BLANCA
TEATRO DE LA ZARZUELA
C/JOVELLANOS 4
VERSIÓN LIBRE DE ENRIQUE VIANA.

(Fascinante, Rocambolesca y laudable, un trabajo encomiable de todo el elenco)



Motivado por la idolatría que destilo a raudales en la persona de la polifacética y prácticamente perfecta Roko, asisto a la función "Enseñanza libre y la gatita blanca" en el teatro de la Zarzuela. El teatro en sí es una maravilla palaciega con tinturas de barroco pomposo, palcos dorados y mucho ornamento, una araña en el techo que rutila (brilla) como si en su interior albergase un corazón de diamantes. He cogido un buen sitio en la segunda fila para no perder detalle de esta zarzuela atípica que rezuma por los cuatro costados extravagancia "kafkiana"; un producto psicodélico que pareciera gestado a partes iguales por David Lynch, Eugenio Salvador Dalí y Pedro Almodóvar en aquella época ochentera de los olvidados Kaka de luxe, Parálisis permanente, Alaska y Los Pegamoides, Glutamato Yeye y los protagonistas inclasificables de la película "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón".

La versión libre de Enrique Viana es un estallido de colorido fosforescente y brutal y vestimentas que uno podría  imaginar en los personajes demenciales de "Alicia en el país de las maravillas". Una puesta en escena rocambolesca que se divorcia de los parámetros clásicos para convertirse en imaginación en estado puro y representaciones oníricas de carne y hueso. Un batallón de personajes va pululando por un escenario "alfombrado" de azul y cuyo paño, literalmente, es fagocitado por un sumidero en el suelo que lo aspira hasta sus entrañas. Desnudo y a la vista de todos queda el suelo "reflectante" que parece un espejo celestial, un lago de aguas cristalinas donde quedan atrapados los rostros y los cuerpos gráciles de los bailarines que corren, saltan y danzan con la elegancia de los cisnes. Este ardid visual tiene la capacidad de dejarme epatado (fascinado), me parece un recurso de lo más simple a la par que deslumbrante, me atrapa, me deja hechizada la transmutación del escenario.

La música no cesa mientras desembuchan los personajes despropósitos de lo más humorísticos. Humor ingenioso vestido de ropajes inclasificables, voces prodigiosas en las voces atipladas de sopranos, tenores, barítonos; un alarde instrumental en las gargantas de estos sublimes intérpretes. Se me antoja de lo más singular escuchar tamaña proeza sonora cuando mis ojos se posan sin remedio en sombreros rematados en las casas colgantes de Cuenca, trajes esperpénticos ornados con zapatos de tacón o con burbujas de Freixenet, o bailarines maravillosos que llevan prendidos a la espalda una lámpara de esas que sólo se ven en los salones de los palacios de verano de alguna familia de ilustrísimo abolengo.

Casi no puedo creerlo cuando en el escenario giratorio aparece un ratón del tamaño de un jabalí. Este número es de lo más divertido. Actores y actrices con un donaire espectacular y cantantes bendecidos con voces que no son de este mundo. Mencionar uno a uno las cualidades excelsas de todos los integrantes del elenco se me antoja casi "impracticable", bailarines, cantantes, actores, todos ellos son dignos de loas interminables que convertirían mi crítica en una novela de ditirambos (elogios). No logro apenas hallar fisuras ni vaivenes, ondulaciones ni achaques de ningún tipo en esta zarzuela ingeniosa y valiente. La función es surrealista, sin duda, pero hay que demostrar gran coraje y amor a la profesión para saltar al vacío de esta guisa; por ello solo caben los aplausos cuando tamaña osadía se torna en excelencia. La zarzuela está escindida en dos partes diferenciadas. En la primera se concatenan números muy divertidos que bucean y navegan en los mares de la semántica, la enseñanza, la educación y corrección del lenguaje. A continuación llega Roko de mis amores, "la gatita blanca", una mujer pequeñita que convierte cada ademán en algo grandioso y excelso. Sus imitaciones, su modo de cantar e interpretar rozan lo sublime; Roko lo hace todo bien y sólo poniéndome yo muy pero que muy quisquilloso logro encontrar un área donde su esencia divina queda menoscabada levemente. Roko lo hace todo bien, pero muy bien, cierto es. Pero no menos cierto es que pese a sus increíbles dotes para cantar, su registro tonal no es el de una soprano, no es su técnica la de una depurada representante del género lírico por antonomasia. Roko defiende su rol de manera sobresaliente, sin duda, pero le falta ese grado de inefabilidad que sólo logran en estos lares para privilegiados unos pocos bendecidos, que además llevan media vida ejercitando esos registros casi imposibles.

Roko de mis amores, bendita tú seas entre todas las mujeres y para acabar, un abrazo virtual al magistral elenco de esta zarzuela imprescindible, maravillosa y tan entretenida.

martes, 23 de mayo de 2017

CRÍTICA TEATRAL "A MEDIA LUZ LOS TRES" MIGUEL MIHURA



"A MEDIA LUZ LOS TRES"
EL CORRAL DE LOPE. C/LOPE DE VEGA 31.
UNA OBRA DE MIGUEL MIHURA EN LA VERSIÓN DE LA DIRECTORA CRISTINA QUEROS
28/05/17-04/06/17

REPARTO DANIEL BOLORINOS, EMANUELE TERRACINI Y CRISTINA QUEROS
(DIRECTORA Y ACTRIZ SUSTITUTA)
DIVERTIDA, GRAN TALENTO DE LOS ACTORES.


SINÓPSIS
Comedia de enredo donde un solterón muy divertido comprobará que acaso sus dotes de Romeo sean más imaginarias que reales. Situaciones surrealistas, humor a raudales. Como lema de la función: " Un burro no es sino un caballo que no pudo ir a la escuela". Creo que esto define bastante la enjundia de la obra.
ORLANDO TÜNNERMANN.

En este país nuestro, donde la cultura aún se escribe con "K", no sé si me explico, creo menester comenzar mi crónica teatral aclarando que: Miguel Mihura no era ganadero ni mucho menos un toro llamado Miguel. Mi crítica se centra hoy en la figura de este excelso
dramaturgo natural de Madrid (1905-1977). En mi memoria de recuerdos desvaídos, si con mi catalejo trato de avizorar mi remota adolescencia, puedo vislumbrar escenas y fragmentos de una serie de televisión tan hilarante como singular: "Ninette y un Señor de Murcia". Los actores estaban colosales, especialmente, a mi modo de ver, la sensual Victoria Vera. Mihura volvió a sorprenderme gratamente de nuevo con su "Maribel y la extraña familia" (1952). Por supuesto, yo vi una versión de actores bisoños (aprendices), donde rutilaba (destellaba) con luz propia una estudiante con vocación artística que se enfundó en la piel de la estrambótica Maribel. Aquella chica era un portento, un ejemplo más del talento dispersado por nuestro país con nombres que esconden su gloria en los pliegues del silencio rotundo. Ya entonces Mihura era para mí sinónimo de grandeza, ingenio, gracejo chusco, comicidad burlesca, sátira y astracanadas (payasadas) concatenadas que descoyuntaban las mandíbulas de las estatuas del Museo Del Prado, si se entiende la hipérbole (exageración). No necesita presentación un título tan celebérrimo, por ejemplo, como "Tres sombreros de copa" (1952).

Ahora, muchos años después, cae en mi regazo la ocasión para disfrutar de Mihura en la versión de la directora Cristina Queros, a quien dedicaré unas líneas más adelante. Antes de arrancarme yo a desplegar epítetos, metáforas, metonimias y esta suerte de recursos
semánticos que tanto me gustan a mí, me gustaría decir que leí con atención las críticas publicadas en el portal www.atrapalo.com

Como no podía ser de otro modo, cuando uno es justo y no dominan tu vida el desdén y la apatía más intratables, las referencias allí expuestas eran en su gran mayoría muy benéficas, positivas. En mi zurrón he embutido, así a lo bruto y a presión, un buen arsenal de calificativos y opiniones análogos a aquellos, para asfaltar el camino de mi crítica teatral con destino al corazón mismo de esta función tan divertida y llevada a buen puerto con la profesionalidad de los tres actores que pululan por un escenario minimalista, con predominancia de maderas en plan cabaña rural sueca. Totalmente recomendable y saludable para el alma y el corazón es la versión que acomete la resolutiva Cristina Queros, amén de gran directora, según pude descubrir, actriz de esas que surgen una vez en la vida, en compañía ella de sus "Caballeros de la Mesa Redonda", paladines del denuedo y el trabajo que gesta en algo maravilloso cuando se faena duro, con cariño a la profesión y sobre todo respeto, anhelo por crecer y aprender, emprendiendo desafíos nuevos que naveguen por rutas diferentes. Es el caso del magnífico actor Daniel Bolorinos, a quien ya había visto con anterioridad en un rol mucho más hierático y flemático que en esta ocasión, en la obra de John Ford "Lástima que sea una puta". Si allí se me antojaba casi turbulento e impredecible, en "Los tres a media luz" Bolorinos brilla con una alegría y un desenfado propio de los actores que aman lo que hacen y se desenvuelven con donaire, soltura, ingenio y dominio del plano corto, usando un término cinematográfico. La proximidad entre actores y público es íntima, palpable, tangible, me siento como si me hubiese "teletransportado" al salón de casa y estuviese observando a unos amigos que han venido a improvisar una representación de lo más jocunda y divertida delante de mis narices, todos en el salón, como una familia bien avenida que solo lograse ser dichosa cuando es en compañía de esos seres tan queridos.

Daniel Bolorinos es una presencia difícil de obviar o soslayar, con esa figura suya casi apolínea y belleza helena (griega), un tipo elegante y atractivo, mirada metálica que te traspasa, un tipo grande en su físico y en su manera de comerse las escenas, como si devorarlas y disfrutarlas fuese su placer predilecto. Me gusta cómo logra abordar toda suerte de registros emocionales imprimiéndolos en su rostro y sus gestos de manera natural. Viaja Bolorinos por el estupor, la rabia y la frustración, el embeleso y el hastío y la jactancia del bellaco conquistador que presume de romances y de sus dotes innatas para arrasar corazones de bellas damas "desvalidas". Bolorinos es el candidato perfecto para representar el papel, ahí lo dejo caer, del galán irresistible de corazón "dicotómico" o maniqueo: esto es con dos secciones diferenciadas, una, la del galán adorable y risueño, otra la del hombre atormentado y peligroso. Un gran actor, siempre insisto en esto, debe saber despuntar en toda suerte de registros: debe saber llorar y reír, conocer el lenguaje inherente al miedo, la felicidad, el sobresalto, la decepción, la comedia y el drama. Es un don despuntar en todos esos campos tan dispares. A Bolorinos le he visto cruzar en esta obra, por esos trampolines emocionales de diferente pendiente, con soltura. Gran cómico, sentido del humor, presencia en el escenario. Una ristra interminable de emociones que
plasma en su faz y acompaña con sus ademanes para que el espectador forme parte de la trama y la identifique como veraz y no algo puramente artificial. Sólo un "pero" minúsculo que pude transmitirle a Daniel en persona, después de la función. Me sobran esos espacios trabados donde las palabras a veces colisionan por abusar de una dicción a veces presurosa. Insignificantes momentos, casi inapreciables, que solo ven quienes nos dedicamos a esto de diseccionar al milímetro el trabajo de los demás. Son textos largos, profusos, es el teatro, la vida misma, el terreno de la improvisación, y por ello, es maravilloso comprobar cómo los grandes actores crecen ante las dificultades en vez de arredrarse. Necesitamos errores en nuestra vida para hacerlo mejor al día siguiente. En esto de los "atascos" fugaces caen todos los actores alguna vez, pero las grandes historias se cuentan por el conjunto global, no por los tropiezos inherentes a todos nosotros. Es el modo de seguir adelante lo que nos hace grandes y en esto, Bolorinos me pareció excelso en su gran capacidad de concentración.

Un dichoso cachivache que debía reproducir efectos sonoros no hacía más que caerse al suelo. Tiene su gracia, acompaña a la comicidad propia de la obra. No vi a ninguno de los actores despistado por estos "accidentes", como decía antes, esto subraya la profesionalidad de estos jóvenes actores.

Emanuele Terracini aparece desde el primer instante, muy cachazudo y sereno él, leyendo un periódico antiguo que se me antoja anterior a la "Revolución francesa...". Forma con Bolorinos un tándem que funciona a las mil maravillas. Me recuerdan juntos a los inolvidables Jack Lemmon y Toni Curtís, curiosa pareja que sin embargo siempre funcionó como un talismán. Terracini pasa casi de refilón, casi pidiendo perdón con su actitud pacata, humilde y discreta. El "buenazo" por antonomasia que no se altera ni tiene altibajos su corazón a medio gas. Acostumbrado a ser el subalterno del galán, apenas puede comprender la atracción que sentirá por él el personaje femenino de esta función.

Se ufana vanaglorioso cuando cambian las tornas y el galán conquistador sufre en silencio y estupor el fracaso de sus propósitos, mientras el segundón adocenado (vulgar) recaba las atenciones de la chica. Fantástico Terracini, que no pierde el hilo y se gana el afecto del espectador con su talante bondadoso, natural y translúcido.

Un apunte postrero para Cristina Queros, directora de este proyecto que a su antojo ha adecuado para imprimir su propio marchamo. También tuve ocasión de revelarle en persona, tras la función, mis impresiones sobre su rol en este disparate tan divertido. Le dije entonces que me pareció una actriz sobrenatural y ahora incido. El teatro necesita actrices de su talento. En ocasiones creí ver a Lina Morgan, aquel desparpajo, una metralleta que disparaba a bocajarro palabras y frases concatenadas a velocidad sideral.

Cristina borda papeles dispares en la misma función: esa vecina adorable demudada por un catarro de órdago, elegante y locuaz "viene dispuesta a todo" pero se pone histérica perdida cuando la roza Bolorinos. Y esa asistenta que alucina en colores con el estilo decorativo de esa casa, donde las revistas acaban en el suelo y hay un burro pegado a la pared, un burro, "que no es sino un caballo que no pudo ir a la escuela". Cristina está centrada y sobresaliente, todo reparto debiera contar en su elenco con Cristina Queros. En definitiva, con actores como los de "A media luz los tres" lo normal es que el público regrese a casa con una sensación de felicidad mayor a la que traían antes de ocupar las butacas junto al escenario. Ha sido un placer asistir a esta función y espero que mis palabras animen a otros espectadores a pasar un rato de humor y entretenimiento junto a este trío de actores magníficos.


viernes, 19 de mayo de 2017

CRÍTICA DE "SPECTACULAR, LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS"




Orlando Tünnermann
www.el-hotel-de-las-almas-perdidas.blogspot.com


SPECTACULAR. ESTRENO. PRIMERA VEZ EN ESPAÑA
CINE INMERSIVO PRESENTA: LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS

19 DE NOVIEMBRE DE 2016.
HORARIO: 18:00-11:59
LA ENTRADA INCLUYE UNA CENA AMERICANA CON BEBIDA INCLUIDA (AGUA, CERVEZA O REFRESCO)
CALIFICACIÓN DEL ESPECTÁCULO: 9,5

GÉNERO: GANGSTERS, AÑOS 20-30.
CRÓNICA COMENTADA POR VÍCTOR VIRGÓS
WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM


Aterriza en la ciudad de Madrid este novedoso espectáculo bajo el membrete de "CINE INMERSIVO". Dos palabras que definen a la perfección la sobresaliente parafernalia construida en torno a la renombrada película "LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS", que veremos ya en la recta final del día.
El espectador no se conforma ya con ser una mera silueta agazapada en la oscuridad de una gran sala de proyecciones, sino que forma parte interactiva y participativa de un andamiaje de: actores, pitonisas, inspectores, policías, tipos sospechosos de miradas torvas y ademanes de pura animosidad, cacos de poca monta, gángsters, timadores... En definitiva, el heterogéneo hábitat avieso del Chicago de los años de la ley seca, allá por los añejos y siempre adorables años 20-30.

La idea no puede ser más innovadora y atractiva: una manera de acudir al cine pero montando en torno a la filmación toda una recreación de la cinta en cuestión, donde los espectadores podrán duran unos instantes saborear el néctar de la adrenalina que dimana de convertirse en acólitos de Al Capone, o acaso, aquellos que lo perseguían sin tregua para enchironarle.
Cientos de almas, ataviados todos con la elegancia y el estilo connatural de principios del siglo XX, somos citados en el Museo del Ferrocarril, en el Paseo de las Delicias 61. Gente bella, ellos y ellas, se me asemejan algunos a Errol Flynn o Clark Gable, incluso me ha parecido captar por el rabillo del ojo a un trasunto de la mismísima Mae West. El espectáculo pergeñado apenas tiene resquicios para intercalar pegas o inconvenientes.

Falsos periodistas, actores, gángsters, malvados vestidos de gabán y pajarita, se pasean observándonos con inquina y recelo, tal y como se debe desprender de la atmósfera caliginosa y perturbadora del Chicago transgresor de antaño, donde no puedes ni debes fiarte de nadie. Desde el primer instante en que mis pies abandonan las aceras madrileñas para renacer en el Chicago de los años 20-30, ya presiento en el aire un aroma a criminalidad y contubernios. El evento está tan bien diseñado que enseguida te unes a ese clima de conjuras y clubs clandestinos, donde no faltan los pícaros y los mafiosos, sicarios y bellas damas que coquetean, muy sicalípticas ellas, junto a las mesas de blackjack, (también llamado veintiuno este juego de cartas) en el casino. Se recrean con prodigiosa fidelidad escenas de la película, con nosotros como piezas indispensables, actores noveles, figurantes que por unos instantes soñamos con ser estrellas del celuloide.

Un elenco muy profesional te lleva en volandas hacia las simas más lóbregas de una ciudad que dormitaba con los ojos abiertos, por lo que pudiera pasar. Música de swing, música maravillosa que te conmina a bailar, una banda laudable y una cantante sobre un escenario en el casino que solo merecen loas y vítores por nuestra parte, el codicioso populacho, entregado al adictivo entretenimiento de despilfarrar los dólares en las mesas de juego.
Suena la voz maravillosa de una bella cantante, a quien puedo imaginar en aquella época turbulenta, mientras la suerte me acompaña y van aumentando mis monedas de colores en las manos, las que voy ganando en las mesas de juego por un deleznable puñado de dólares. Dicharacheros periodistas quieren arrancarme confesiones controvertidas: ¿Estoy a favor de la ley seca? ¿Se está distribuyendo alcohol de contrabando en locales de dudosa reputación? Arnold, un reportero de lo más locuaz, anda por allí revoloteando, en pos de un titular. El bando en el que me he enrolado debe introducir en Chicago unas cajas sospechosas sin que la policía se entere de la delictiva estratagema. Habrá disparos, detenciones, peleas y linchamientos, un combate de boxeo, mucha diversión, eso está garantizado.

El escenario no puede estar mejor elegido, entre trenes antiguos que exhalan vapores nebulosos y ronronean preparados para partir. Coches de época aparecen aparcados frente a establecimientos sin reseñas evidentes. La cena, manjares de Chicago diversos, perritos calientes, hamburguesas, ensaladas, la encontré un tanto caótica, pese al buen hacer de quienes nos atendían con eficiencia y simpatía. Cientos de personas en un espacio insuficiente buscaban un sitio donde sentarse, hacinados como ganado. Muchos quedaron de pie. En este punto debo hacer mención especial a mis compañeras de mesa, Phoebe y Tommi, o sea, María y Claudia, quienes se apiadaron de este escritor y su esposa, y nos regalaron su simpatía y un huequito junto a ellas para que no tuviésemos que sufrir de pie las inclemencias de Chicago. En definitiva, una experiencia única que espero poder repetir en más ocasiones y así contároslo todo en detalle a través de mi modesta pluma.

CRÍTICA TEATRAL DE INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. TEATRO QUEVEDO

 

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INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM


Una nueva incursión en el remodelado teatro Quevedo me ha conducido nuevamente por senderos de histrionismo, “despotrique” gratuito y dislates espontáneos que descoyuntarían la mandíbula al más pintado de tanta risa festiva e hilaridad entre los concurrentes en el patio de butacas. Voy concatenando comedias, en una escala gradual creciente de “cachondeo”, como si fuera yo un recolector de risas y despilfarro humorístico. En esta ocasión me topo frente a frente, tan frente a frente que sólo me faltaba ya besar el escenario, con un triunvirato de actores muy jóvenes que, como aquellos paladines del humor de “La guerra de los sexos”, a quienes calificaba yo de jóvenes J.A.S.P (jóvenes aunque sobradamente preparados), o los singulares protagonistas de “La curva de la felicidad”, ¡vaya elenco! también destilan talento e ingenio por cada poro de la piel. DiegoRou, Miguel Ángel Moreno (Eme) e Irene Pardo se estrujan las células grises para confabularse con las musas del ingenio y pergeñar historias improvisadas y rocambolescas en milisegundos, coadyuvados por los despropósitos que proponía el público para hilvanar una historia desternillante y poco menos que “cubista”, por lo surrealista digo…Una palabra lanzada al aire: “Pene”, “Avestruz” o “calcetín de Carrefour” podían propiciar el génesis de relatos de vodevil disparatados que parecen producto de un delirio deformado hasta sus últimas consecuencias. Alguien en el público propone la representación de una escena de género lírico, misterioso o erótico y a partir de ahí, los tres actores desembalan recursos interpretativos que discurren con la misma velocidad con que se cocinan los pensamientos. Una coctelera con papelitos, donde hemos escrito toda suerte de chaladuras, servirá para dar rienda suelta a la imaginación de estos tres “monstruos” de la improvisación. Monstruos no por horrendos… más bien por sobresalientes, brillantes y talentosos.
Improvisación en estado puro que mana libérrima como una libertina astracanada a raíz de una palabra, una frase ocurrente, soez, sicalíptica o lo que se tercie, que por sus ingredientes, pongamos: “farola”, “condones” y “jubilada artrítica y patizamba” ya sabes que va a descarrilar por las veredas del despropósito, la chaladura y el sinsentido en su prisma más desternillante. Diego es un comunicador nato, ágil, locuaz y divertido, ingenioso y camaleónico. 

Eme es como un todoterreno, pisa fuerte, pisa firme, muda pieles, voces, gestos y texturas, se acopla y se amolda, se transforma en torbellino, calma absoluta o desvergüenza repentina en el mismo tiempo en que yo chasqueo la lengua para pronunciar su nombre. Irene Pardo; pizpireta, risueña y bella, casi de juguete su figura curvilínea y dúctil, parece frágil y voluble, pero su presencia en el escenario es garante de profesionalidad con ribetes y aureolas que circuyeran su nombre. Simpática y vivaz, vivaracha y cercana, su mente es un tranvía de largo recorrido que jamás sucumbe ante los imprevistos baches del terreno, pues conoce los ardides de la profesión para disolver en milisegundos la sombra de la duda y el silencio, la sombra del temor escénico y el nublado que produce el olvido. Ingeniosa y rauda como el viento, su figura menuda esconde un talento sobrenatural e inconmensurable que no se puede amarrar bajo la carpa de ningún teatro. Seguridad en sí mismos, dominio escénico, capacidad comunicativa, y por encima de todo ello piel camaleónica para vestirse y desvestirse con disfraces dispares en el tiempo en que yo tardo en respirar o parpadear.

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CRÍTICA TEATRAL DE LÁSTIMA QUE SEA UNA PUTA, DE JOHN FORD EN TEATRO LAGRADA

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“LÁSTIMA QUE SEA UNA PUTA” (VANGUARDISTA, DIFERENTE, DERROCHE DE TALENTO Y SOBRE TODO, FASCINANTE)
TEATRO LAGRADA. C/ERCILLA 20
TELÉFONO RESERVAS: 91 517 96 98
COMPAÑÍA ARTISTAS Y




 Puedo vislumbrar desde mi cómodo "refugio" en alguna parte de Madrid cómo se fruncen los ceños, crispados por la obnubilación, el espasmo y la fealdad del membrete tan soez e impío que corona esta crónica comentada. Impudicia y denigración abarcando un título tan controvertido como lo fuera John Ford (1586-1640), uno de los eslabones más recios y descollantes (destacables) de la dramaturgia inglesa en tiempos de Isabel I de Inglaterra. No en vano, se habla de Ford como ínclito representante de lo que dio en llamarse "Teatro Isabelino", aquel que comprendía las obras dramáticas realizadas durante el reinado de aquella regente y que incidían de manera preponderante en la prolífica y eterna enseña del inigualable William Shakespeare.
Lidio Sánchez Caro se atreve con un desafío nada desdeñable, nada menos que resucitar la figura de Ford con su polémica "Tis pity she's a whore" (1623), lo que decía antes, un título deleznable con dramático trasfondo incestuoso. Una sinopsis rápida, sin desgajar todos los pétalos, pues es menester que todo mortal enamorado del arte escénico en su máxima expresión, o sea el teatro, acuda al teatro Lagrada y extraiga sus propias conclusiones y emociones. La historia maquinada por Ford nos presenta a dos amantes, Annabella y Giovanni, condenados a un amor prohibido y repudiado de manera ecuménica (universal), ayer y hoy. Hablo del incesto, de la pulsión efervescente del amor que mana silvestre en los corazones de estos dos hermanos. Anabella se verá forzada a contraer nupcias con Sorenzo, pero las "campanas de boda" repicarán con un sonido más aciago que festivo cuando el recién estrenado esposo columbra (descubre) en los pasajes hediondos y lóbregos de los secretos más inconfesables la túrbida unión fraternal. El desenlace de tal revelación revierte de manera inexorable en un "descarrilamiento" dramático y luctuoso para el triunvirato de amantes, atrapados en una telaraña de amores imposibles que navegan por las cavernas subterráneas de la perfidia y la desacralización obscena del incesto como pecado innombrable y por siempre vituperado. Hablaba antes de la osadía de Lidio para llamar a las puertas áureas del gran John Ford y "pedirle prestada" su obra máxima. Ahora el desafío ha rebotado hasta mi tejado y es mi turno cincelar en palabras mis conclusiones sobre la contemporánea resurrección de la obra que produce la compañía Artistas Y. Llego al teatro Lagrada casi rozando el margen de cortesía entre la puntualidad y la tardanza. Atravieso media Madrid para asistir a la función: "Lástima que sea una puta". Me encuentro con un teatro "desnutrido" de tramoyas, pesados telones de terciopelo, raíles o cachivaches móviles que transforman escenarios en cuestión de segundos. 

El patio de butacas está literalmente "deglutido", tragado, fagocitado por un tablado llano sin altitudes distintivas que coloquen a los actores en un plano superior. Actores y público estamos tan cerca que casi podemos distinguir los perfumes y fragancias que cada uno lleva "espolvoreados" por los ropajes. Si estiro un poco las piernas corro el riesgo de hacerle la zancadilla a Annabella (Tania Watson), Giovanni (Antonio Barba) o cualquiera de los numerosos personajes que desfilan como hormigas apiñadas en un escenario ajeno a los cánones habituales en esto del arte escénico. Asisto pues a una obra totalmente vanguardista que quiebra por completo los parámetros, reglas y estereotipos del teatro convencional, predictivo y encasillado en un género claramente definido. Vanguardia rocambolesca, un cisma entre lo convencional y la creatividad que vuela a su libre albedrío y busca su propia personalidad, creando una huella propia sin parangón: drama, humor, números musicales, danza del vientre, teatro clásico con actores que declaman al estilo del medievo pero cuyos atuendos puede uno columbrar entre el personal de una agencia de seguros, el típico "cachas" "tío bueno" que luce musculatura y hace cabriolas imposibles con un baile neoyorquino al estilo "Break Dance", un fanático de la música rock de los años 80 o el típico "niño pijo" que escuchaba música de los Hombres G y los fines de semana esquiaba en Formigal con sus "súper-compis-amigos-para-siempre" de un prestigioso colegio bilingüe de la calle Serrano de Madrid. 

Una miscelánea variopinta que por extensión supone un desafío monumental para un director, Lidio Sánchez Caro, que no se arredra ante las dificultades y es capaz de extraer oro molido de un proyecto pintoresco y singular con un batallón de actores a su cargo que apenas caben juntos en el escenario. Se me antoja el denuedo de ensamblar todas estas piezas para que funcionen al unísono, sin fisuras ni desastres, tan arduo como mover las aspas de un molino con la fuerza de la mente. Por tanto, no puedo por menos que reverenciar el arrojo de Lidio y aplaudir hasta quedar mis manos callosas por regalarnos una obra, ya puedo comenzar a desplegar adjetivos, una obra, decía, tan excelsa, en mayúsculas, escrito con letras ígneas y contorno de neón. Yo, que valoro el arte y el talento sobre la pomposidad aparente de un buen escenario, los efectos especiales y despliegue económico para cubrir de lentejuelas la esencia primigenia una puesta en escena, me descubro con genuflexión incluida, reverencia y humildad ante el sobrenatural talento de los actores que conforman el esqueleto principal de "Lástima que sea una puta". Para todos ellos un abrazo virtual y agradecimiento eterno por regalarme un momento de felicidad tan dulce como rendido espectador. Sentado en primera fila sólo me faltaba deslizarme al escenario para confundirme con un actor espontáneo que por un instante hubiese olvidado su lugar en este mundo. Actores sobresalientes, todos ellos, dicción impecable, gestualidad y declamación sin tacha y una capacidad para la concentración y el ensimismamiento con el personaje interpretado que desprende hipnotismo y me sumerge en un trance de fascinación. Personajes que quedan en el escenario como efigies de piedra, silentes, inertes, rodean a la pareja principal, Giovanni y Annabella, sin mover un músculo, como sombras de fantasmas que se presienten e intuyen. El trabajo de estos actores es una
"máquina de precisión" que apenas descarriló unos segundos en un leve titubeo en la voz, un temblor, la sombra malvada de los nervios propios de un estreno, pero que regresó a su camino a la perfección en cuestión de milisegundos. No te das cuenta, a no ser que examines cada gesto con visión ultravioleta, microscopio y una radiografía para buscar fallos y defectos prácticamente inexistentes, como hice yo, en mi afán de escribir una crónica fidedigna a lo que aconteció bajo el techo del teatro Lagrada.


Actores como digo sobresalientes, pero mentiría si no dijese que en mi corazón ya se han instalado para siempre dos nombres muy concretos que en mi modesta opinión son como galaxias fulgurantes que atrapan la luz y los cuerpos celestes de los satélites que les acompañan. Que nadie se me soliviante, pues ante todo, está crónica quiere incidir en la bendita senda del talento incontestable de todos y cada uno de ellos. Hay algo en los actores, y en esta ocasión ha resultado casi palpable, que me descoloca y fascina a partes iguales, y es lo que yo llamo "mirada al infinito": esa cualidad hipnótica y mágica para observar lo que tienes delante atravesándolo, viéndolo sin observarlo, una mirada lánguida que flota en el horizonte indefinido y no sabes dónde va...
Dos nombres mayestáticos:

Antonio Barba (Giovanni), un actor con magnetismo en la mirada y en su persona que parece cargado de radioactividad y fuerza electromagnética, un tipo de atractivo desbordante, de esos que no pierden su belleza natural ni en pijama, recién levantados después de una melopea. Tania Watson, sobrenatural, ha sobrepasado mi expectativa y me deja sin palabras, cosa harto complicada para un escritor como yo, que gusta del "barroquismo" narrativo y viciada tendencia a la profusión léxica. Son dos talentos genuinos que irradian luz propia y que hacen de la interpretación una fuente de inspiración y deleite que mana con absoluta libertad, control escénico, naturalidad y profesionalidad propia de quien ha crecido entre bambalinas.


Un saludo muy cordial para todo el equipo, Jorge José López, veteranía en estado puro, Tania Watson, excelsa, Sebi Alcaráz, presencia imponente, Joaquín Carmona, el rey de las acrobacias, Paco Angulo, madurez consolidada, Isaac Romo y Ana Vega, ambos sobradamente preparados, ella un bellezón, Miguél Miguez, José Carlos Palacios y Antonio Meléndez Peso, talentos naturales de la interpretación que no defraudan, Patricia Gamuz, tan sutil y esbelta, elegante y magnífica, Soumaya el Jaouhari, exotismo salvaje que atrapa la mirada, Ana Iglesias aporta talento y frescura, Daniel Bolorinos, firme en el escenario y Rafa Torres, un baluarte donde se amarran el resto si acuden las flaquezas...
Disculpas si me he dejado en el tintero a alguno. Sois un batallón, y yo muy despistado.
Saludos cordiales de ORLANDO TÜNNERMANN. WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM

CRÍTICA TEATRAL DE AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE. TEATRO QUEVEDO

Orlando Tünnermann AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE(TEATRO QUEVEDO)
(Muy entretenida, actores monumentales, experimentados, noveles de sólidos cimientos, voces magistrales, una experiencia para repetir, un trabajo plausible).

COMPOSICIÓN MUSICAL DE FEDERICO CHUECA PARA LA ADAPTACIÓN DEL LIBRETO ORIGINAL DE MIGUEL RAMOS CARRIÓN.

En tiempos de mi abuela materna, ¡Qué Dios la tenga en su gloria!, cuando entonces yo era un púber, o sea, un adolescente, recuerdo cómo rejuvenecía su faz senil cuando en la programación semanal uno encontraba abundancia de zarzuelas. A ella le encantaban y su expresión se tornaba juvenil, como una manifestación de fuegos artificiales. Yo, por mi parte, me sentía mucho más acólito o partidario de las apariciones "deíficas" (relativo a Dios, a deidades) de la esquelética Bo Derek y aquella nadería de "Bolero". Y mucho más acólito si cabe a aquellas películas que catalogaban con varios rombos, para denotar que el contenido de las mismas no era apto para críos como yo...

La zarzuela no entraba en mis planes. Eso fue entonces. Ahora, que poco tengo ya de púber pero conservo incólume mi carácter juvenil, he asistido por primera vez a mi primera zarzuela en el teatro Quevedo de Madrid. Me he calzado ánimo castizo para acompañar desde el patio de butacas a la compañía teatral Ditirámbak. Azuzado de curiosidad, (leo por todas partes el parte pregonero de la obra): "Agua, azucarillos y aguardiente", "¡éxito rotundo!" "¡Magistrales!" "¡Récord de permanencia en las carteleras madrileñas!" A ver, es obvio que un escritor reportero infatigable como yo tenía que averiguar a qué se debía tanta epopeya...
Algunos brotes argumentales: números generosos en minutos de insignia cómica, como los del usurero trapacista (tramposo, estafador) Aquilino, que marca sus billetes para fines de dudosa ética y probidad. Seducción, amores que vienen y van o mejor, no saben bien dónde atracar, enredos, mucha "chulería" castiza, barquillos y mantones de Manila que son de una preciosidad pareja a la laboriosidad de sus tejidos policromados, la donosura de la cantarina Anastasia, Asia, los dislates de dos muchachitos pecosos, revoltosos e hiperactivos que corren por el escenario como gacelas africanas, pertrechados con tirachinas y un espíritu zascandil de lo más contagioso, las batallas verbales de Manuela y Pepa, cada una enfrascada en sus argumentos y razones, sólo les falta añadir: ¡Y tú más! Aquilino y sus zancadas por el escenario, que parece dispuesto a horadarlo a base de pisotones; eso, por no mencionar sus ocurrencias metafóricas o "refraneras"... En fin, una experiencia deleitosa para degustar en primera línea del frente, o segunda, que siempre es mucho más elocuente la remembranza personal que el sonido de estos renglones narradores...

Un sólido conglomerado de actores experimentados, de esos que colman el escenario con su mera presencia, coadyuvados por el talento sólido de los más noveles, llevan a las tablas la versión de la obra: "Pasillo veraniego", así fue nombrada entonces, allá por el año 1897 de su estreno en el teatro Apolo de Madrid. Aquel pistoletazo de salida hacia el éxito meteórico que estaba por llegar, contaba en su fórmula mágica ingredientes como el acompañamiento musical del inefable maestro Federico Chueca.
“Agua, azucarillos y aguardiente” cuenta entre sus excelencias con: Humor, momentos de hilaridad impagables, voces cavernosas, atipladas, melódicas, trinos de golondrinas en las voces de Marisol Herrera (Pepa), una mujer lozana y castiza, hermosa y orgullosa allá donde las haya, María Jesús Sevilla (Asia), voluptuosa, risueña, tan joven y pletórica de talento o Pilar Rodríguez (Manuela), poderío "laringítico, "faringítico", bucal y escénico.

Hay momentos durante el espectáculo en los que mantener la compostura domeñada (domesticada) es harto complicado debido a las payasadas divertidísimas de Aquilino, ese casero tan ingenioso e histriónico, Serafín o Lorenzo (Óscar Cabañas), un actor de empaque que no pierde ripio un segundo, gestualidad perfecta y dicción muy castiza, con mucha prosopopeya, como manda la cuestión entre manos...

Un actor demuestra la calidad de la fragua emocional y artística que lleva dentro cuando las palabras son sustituidas por la mímica. Así empieza la obra. Los gestos elocuentes nos cuentan una historia sin necesidad de que las voces delaten los secretos susurrados...
Este preámbulo me parece en sí mismo una inteligente carta de presentación que predispone al espectador al aplauso y la sonrisa. Serafín (Pedro de los Ríos) lo hace todo bien, así, sin limaduras ni peros, versátil y acomodaticio, te emociona y entretiene a partes iguales, Vicente (Edgard S.Millán), domina la locuacidad castiza, el tono chulesco y el donaire que requiere su personaje, Simona (Ester Gastaldi), fogueada, excepcional, Olivia Pablo (Garibaldi) un valor en alza, un diamante por pulir, y ese barquillero (Mateo Pablo), efímera presencia y verosímil apariencia, talante.

Mi reparto de parabienes, que yo distribuyo siempre con el mayor de los respetos y cariño, viene en esta ocasión cosido a un pequeño apunte que me dejó por momentos levemente "desconectado", “fraccionado” en segmentos de estupor, como si en el aire se hubiese producido una brevísima explosión de gas que solo yo pudiese captar con algún tipo de sónar ultrasónico.
En algún instante muy puntual, las voces maravillosas de los cantantes, ellos, ellas, tuvieron un breve descontrol temporal de asincronía. Mis disculpas nuevamente. Mis críticas, en todo caso, son siempre vehículos constructivos que buscan la perfección, siempre desde el respeto, jamás con el ánimo de socavar la profunda devoción y profesionalidad con que rigen sus vidas los actores, músicos, cantantes, rapsodas, intérpretes, dueños de los escenarios. La función es un océano de plata majestuoso, donde las olas fluyen en calma y armonía, con alguna ola revoltosa ocasional que inmediatamente retorna al redil sumisa y servicial. El epítome final se resume en una puesta en escena sin tacha, actores excelsos, voces privilegiadas, humor como para barnizar Madrid entera, una zarzuela totalmente recomendable y cuyos tambores de guerra, que resuenan vigorosos por toda la ciudad, hacen honor a la calidad de este espectáculo en vivo, a su éxito indiscutible y sobradamente merecido. El esfuerzo, el trabajo bien hecho, con tenacidad, ilusión, pasión y mucha práctica, eleva a unos pocos elegidos a los altares áureos, donde brillan por siempre quienes aman su profesión y jamás dejan de soñar y de aprender.

Una postrera reflexión: las emociones no entienden de arte, no hacen diferencias analíticas entre la música clásica o la que mana portentosa de la voz de un barítono, tampoco conocen los argumentos del plateresco, el gótico o el barroco, sólo se emocionan, porque son emociones, porque sin tener conocimiento alguno reconocen el trabajo bien hecho, saben distinguir con instinto primitivo cuál es el semblante de la belleza y la perfección. Por eso, en mi primera zarzuela en un teatro, mis emociones supieron al instante que lo que veían mis ojos era arte en estado puro.

Un abrazo cordial para todo el equipo y todo mi ditirambo (alabanza) para la compañía Ditirámbak.
ORLANDO TÜNNERMANN.