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BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES-

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS". A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"SOL TENEBROSO" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES -.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


VÍCTOR VIRGÓS

VÍCTOR VIRGÓS
VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD
AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS"

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". VÍCTOR VIRGÓS.

BÁRBARA Y MIRANDA SON TESTIGOS DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA DE UNA PELIGROSA BANDA DE FACINEROSOS.

SU INTROMISIÓN ACABARÁ POR ARRASTRARLAS HASTA UN DESCONOCIDO, INHÓSPITO Y DESHABITADO PUEBLO TUROLENSE, DONDE MANFRED BÖHER LLEVA A CABO UN DEMENCIAL PROGRAMA TERAPÉUTICO QUE EL LUNÁTICO MESÍAS HA DADO EN LLAMAR "LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". SUS VIDAS CORREN PELIGRO EN MANOS DEL ESPURIO SANADOR Y SU CUADRILLA DE ENAJENADOS PROSÉLITOS.

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ISLA DIAMANTE "VÍCTOR VIRGÓS"

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LA MODELO DANESA SISSEL MADSEN ES SECUESTRADA Y DESAPARECE JUNTO A UN HOMBRE DE ENIGMÁTICA CATADURA POR ENCARGO DE UN NEFARIO EMIR.

UN TESTIGO FORTUITO RECOGERÁ UN PERIÓDICO QUE LA MODELO ARROJA AL SUELO, CON UNA ÚNICA PISTA DE SU PARADERO ESCRITA EN TINTA ROJA DE CARMÍN: "ISLA DIAMANTE".

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS



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CASSANDRA KOWALSKA, LA NUEVA VOCALISTA DE LA BANDA TUROLENSE SIRENAS IN LOVE, ACUDE AL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS PARA OFRECER UN CONCIERTO EN DIRECTO.

ALLÍ SE TOPARÁ CON LA PELIGROSA BANDA DE FORAJIDOS DE BARRABÁS, QUE ACABA DE ESCAPAR DEL PENAL.


EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

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"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

ARTURO SUCHIL RECIBE UNA CARTA DE SU ESPOSA PAOLA DESPUÉS DE 20 AÑOS, PERO PAOLA FUE ENTERRADA EN UNA CRIPTA DE LA ISLA DE TABARCA CUANDO MURIÓ AHOGADA AL SALIRSE SU COCHE DE LA CARRETERA Y SUMERGIRSE EN EL MAR.

ARTURO DEBE DESCUBRIR QUÉ SUBYACE TRAS LA REPENTINA "RESURRECCIÓN" DE PAOLA, QUIEN LE CITA EN EL DEPRIMENTE Y AISLADO PUEBLO TUROLENSE DE OJOS NEGROS.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CASSANDRA KOWALSKA ES CITADA EN LA GESTORIA DE AMANCIO GUEVARA, EN PUEBLA DE SANABRIA, PARA LA LECTURA DE LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES DE SU ABUELO, QUIEN LE DEJA TODA SU FORTUNA.

VLADIMIR KOWALSKA GUARDABA MUCHOS SECRETOS Y SU ACÉRRIMO ENEMIGO, AMANDO SALCEDO, NO PUEDE PERMITIR QUE SALGAN A LA LUZ. ENVIARÁ A SUS SICARIOS TRAS LAS HUELLAS DE CASSANDRA PARA RECUPERAR ALGO QUE SU PADRE LE ROBÓ ANTES DE SIMULAR SU PROPIA MUERTE Y LA DE SU MUJER.

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS
LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES


ARINSAL FUE BRUTALMENTE APALEADA Y VIOLADA POR UNOS HOMBRES 5 AÑOS ATRÁS EN UN SUBURBIO DE JORDANIA. LA DIERON POR MUERTA, PERO SOBREVIVIÓ, Y AHORA HA REGRESADO PARA COMENZAR UNA CRUZADA PERSONAL VINDICATIVA CONTRA TODOS ELLOS. NADIE ESTÁ A SALVO, NI SIQUIERA CARMELO DE LA PRIDA, UN HOMBRE ABYECTO Y PODEROSO QUE SE REFUGIA DEL MUNDO EN EL INEXPUGNABLE CASTILLO DE ARCALÍS.

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

(EN PROCESO DE GESTACIÓN)

CUANDO ÁLEX MERCURY OBSERVA EL EXTERIOR A TRAVÉS DE LA VENTANILLA DEL TREN, VISLUMBRA ATÓNITO EL ESPERPÉNTICO, SINIESTRO Y DESOLADOR PAISAJE DE "JYS; LA ESTACIÓN DEL TIEMPO".

TRACI NO ESTÁ A SU LADO; HA DESAPARECIDO, AL IGUAL QUE EL RESTO. EL TREN ESTÁ VACÍO. NO HAY NADIE, SÓLO SILENCIO Y UNA LUZ CENICIENTA QUE LO ENVUELVE TODO EN UN SUDARIO GRIS OSCURO.

ALGO INEXPLICABLE SUCEDIÓ CUANDO LOS HACES DE LUZ ENGULLERON AL TREN, CUANDO CRUZÓ AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD.

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

"EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


HAN PASADO VARIOS SIGLOS DESDE QUE CINCO PRISIONEROS DE UNA CÁRCEL DE MÁXIMA SEGURIDAD FUERAN MANTENIDOS EN UN ESTADO DE COMA INDUCIDO. AHORA HAN DESPERTADO, PERO EL MUNDO QUE RECORDABAN HA DESAPARECIDO....

VÍCTOR VIRGÓS

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL PUEBLO BURGALENSE DE CORTIGUERA PARECÍA ABANDONADO, DEVORADO POR LA VEGETACIÓN SALVAJE, TAN HERMOSO Y ESPECTRAL A LA VEZ, CON AQUELLAS MANSIONES BLASONADAS DONDE YA NO VIVÍA NADIE. LAS BARRERAS A LA ENTRADA DEL PUEBLO, CON AQUELLA PROHIBICIÓN EXPLÍCITA DE ACCESO A LOS NIÑOS, RESULTABAN INQUIETANTES; TANTO COMO EL ALBINO DE OJOS AZULES, TANTO COMO EL EXIGUO REDUCTO DE HURAÑOS LUGAREÑOS QUE PROTEGÍAN CON DESPROPORCIONADO CELO EL BOSCOSO SENDERO QUE CONDUCÍA AL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS.

SELENE MOON

SELENE MOON

"SELENE MOON"

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


CUANDO EL DETECTIVE ORLANDO TÜNNERMANN ACUDE AL TEATRO "LA CUARTA PARED" PARA ASISTIR A LOS ENSAYOS DE LA OBRA "LA NOVIA DE LA MUERTE", LE ANUNCIAN QUE LA BAILARINA PRINCIPAL, SELENE MOON, HA DEJADO LA COMPAÑÍA TEATRAL PRECIPITADAMENTE, SIN PREVIO AVISO, ENVUELTA EN UN HALO DE MISTERIO Y URGENCIA.

EN SU CAMERINO, ORLANDO ENCUENTRA UNA PEQUEÑA CUARTILLA CON UN SUCINTO MENSAJE ESCRITO: "NO DEJES DE BUSCARME, DETECTIVE"

sábado, 18 de marzo de 2017

EL AMANTE DE FUEGO




Cuando abandona mi lecho, mi amante de fuego, la alcoba aún liba, absorbe y retiene entre sus muros testigos la tórrida esencia de los aromas exudados de nuestros encuentros mensuales ardientes, apasionados.

Entre penumbras cómplices, compañeras de un romance incombustible, escudriñó deleitosa su cuerpo apolíneo mientras se viste. Yo, me arrebujo entre las sábanas de raso satén, revueltas como una marejada endiablada, y finjo que estoy dormida, extenuada y rendida ante el influjo de su mera presencia, que en mi alma y en mi cuerpo enciende llamas y hogueras en perenne combustión.

Jamás departimos acerca de nuestras vidas más allá de estos muros de confinamiento amatorio, destinados a reclutar en esta alcoba anónima e impersonal a los heraldos de nuestros sentimientos desbocados, vástagos de mutua enfermiza pasión.

En ocasiones, mientras se viste y desgaja los pétalos marchitos de su sombra evasiva para desprenderse de la mía, dejando mi alma y mi cuerpo hueros, como una carcasa vacía, me invade la angustia, atenaza mi corazón una insondable melancolía, y sólo anhelo retenerle a mi lado, desentrañar los vetados arcanos de su veraz identidad.
Ni siquiera sé su nombre, para mí es símplemente mi amante de fuego.

Con sólo dos palabras, con sólo una mirada, me desarma; nuestros cuerpos se funden en primigenias danzas cimbreantes y buscan vislumbres del Edén que nos convierten en ángeles alados cada vez que nos rozamos.
El sonido de nuestra voz es un murmullo de mariposas susurrado al oído, mientras nuestros cuerpos contorsionados cabalgan fusionados para bañarse desnudos bajo chorros y cascadas luminosas de destellos rutilantes de la Luna. 

Ni siquiera sé su nombre, para mí es tan sólo mi amante de fuego....

Un eco de mi deseo convertido en cuerpo y torrente de besos.
Cuanto deseo despertar en la mañana abrazada a su silueta, y no a la almohada embriagada por el olor de su recuerdo.
Pensamiento irónico que hace estremecer mi piel, al sentir tan bello despertar. Pero estoy extasiada de ratos fugaces, alegrías ingratas, oprobios insumisos al deseo y al destino.
Su voz tremula convence a mi conciencia, y sus ojos enaltecen mis sentidos que esclavizados ceden al capricho de vivir sin mañana.

Que distinto sería, si pudiese arrancar de mi esta poesía viva del amante y la alcoba, que dibuja en caricias un cuadro vacío de matices, pero de vivos colores. A veces me siento esa flor que aún guarda su belleza marchita reluciendo en las páginas del destino.

A veces me siento sirena del encantado mundo del amor y sus caprichos. A veces me siento liberadamente presa de la sed de mi cuerpo y mi sexo. A veces siento que soy cascada incontenible, que no hay alimento que pueda saciar mi hambre. A veces siento que somos dos cuerpos destinados a amarse y fundirse en uno inventando juegos prohibidos con la Luna por testigo.

A veces me siento, melancólicamente alegre al recordar su silueta desdibujada en estas sábanas blancas, donde el amor se conviete en deseo, y el te quiero en fuego.

miércoles, 15 de marzo de 2017

LA EFIGIE DE ATAÚLFO (ATAULPHO´S STATUE) (EXTRACTO)






"....La persiguió durante casi tres horas por esas calles de Madrid que habían amanecido con la tristeza como emblema en forma de lluvia y penumbra gris clavada en el cielo plomizo. La inocua camarera del Bagdad Café, deformado su aspecto con viejos harapos, se había apeado de un taxi en la calle Marcenado para tomar el suburbano hasta la estación de Diego de León. Allí había departido con una mujer con aspecto de pedigüeña que vendía castañas en una esquina abandonada a su suerte entre la inmundicia. Hablaban ambas con el apremio y la angustia de los planes que se inclinan sin remedio al fracaso. Orlando las espió desde un banco cercano, fingiendo que leía con gran interés una noticia breve sobre los perjuicios del tabaco y el abuso del alcohol. La conversación fue breve. Celestina Merchán, un nombre tan falso como una bandera estadounidense con copos de avena en vez de estrellas en su estampado, le retó a un duelo de persecuciones por vericuetos inmundos y callejones que invitaban al delito. Una lluvia tan feroz como pasajera se abrió paso entre las nubes de carbón cuando avizoró a lo lejos el Palacio Real.

Los turistas, visitantes infatigables de monumentos y enclaves ineludibles, pululaban por allí como un ejército invasor de hormigas bien organizadas. La lluvia no les disuadía en su empeño de fotografiar cada palmo de la ciudad, como si quisieran atraparla en sus objetivos para adorarla después en una jaula de cristal. Japoneses, italianos, franceses y americanos se entreveraban como el agua y la sal. Celestina, la última persona con quien se había visto a la desaparecida, Aroa Machado, se detuvo ante la efigie del rey visigodo Ataúlfo, sucesor de Alarico I entre los años 410-415. La actitud sigilosa y artera de Celestina le arrugó el ceño a Orlando. Arrodillada ante el monarca, como si orara en silencio frente al altar de alguna iglesia románica, permaneció unos instantes ajena a las
miradas de fugaz curiosidad de los viandantes, acostumbrados a las singularidades, a veces rocambolescas, que uno solía descubrir en una gran urbe como Madrid. El aspecto desaseado y astroso de Celestina le hacían pasar por una mujer de mala vida, habituada a
la compañía de una botella de vino y un hombre perdulario que la hubiese arrastrado a la miseria. Orlando caminaba con aire distraído, aunque le hirviesen las entrañas, pendiente como estaba por el resultado de las pesquisas de una hermosa turista de aspecto escandinavo que hacía fotos de las estatuas contiguas a la del rey visigodo. Selene estaba representando su rol a la perfección. Celestina no parecía haberse apercibido de la angosta vigilancia. Al cabo de unos minutos se levantó y tras santiguarse con extrema afectación reanudó su marcha en dirección a los Jardines de El Moro. Selene no perdió un solo instante. Cuando se hubo asegurado de que la apócrifa menesterosa se había alejado lo suficiente se abalanzó sobre la efigie de Ataúlfo. Orlando acudió a su encuentro a toda velocidad, sorteando a una pareja de turistas asiáticos que parecían embebidos en la demencial tarea de contar una a una cuantas habitaciones tenía el Palacio Real. Selene le miró unos instantes, con la faz demudada por la excitación. En sus manos sostenía una cajetilla de tabaco con tres cigarrillos en su interior. Extrajo el que quedaba en medio de los otros dos. Orlando palpó atónito el tacto recio, la dureza de su contorno. A diferencia del resto, éste era una vulgar falsificación de plástico que podía desmontarse separando dos piezas cilíndricas, unidas mediante un sistema de rosca giratoria.

-Esa mujer lo ha dejado en esa ranura, junto a los pies de la estatua...

Se refería al paquete de tabaco, pero Orlando no le estaba prestando atención. Poco le importaban las grietas y desperfectos temporales de la efigie del rey visigodo. Sus ojos estaban congelados en el movimiento giratorio del falso cigarrillo que estaba "destripando" Selene. A los pocos segundos, tras un sonido similar al del corcho cuando lo liberas de su prisión en la boca perforada de la botella de champán, como un resorte salió impulsado hacia arriba un pliego enrollado de textura dúctil. Selene y Orlando se miraron un instante, presos de la curiosidad febril. La bailarina lo desenrolló sin miramientos, vigilada en todo momento por su esposo. Se lo mostró, incrédula, invadido su bello semblante por aciagas sombras de honda turbación. Orlando compartía sus desvelos y se impregnó de idénticos temores. Juntos contemplaron azorados una fotografía reciente de Aroa Machado. Estaba muerta de miedo, atada a una vapuleada silla de oficina en medio de una especie de sótano mugriento y oscuro iluminado únicamente por un tubo fluorescente de mortecina luz amarillenta. En sus manos Aroa sostenía una cuartilla sucia y arrugada donde podía leerse una secuencia numérica. Orlando lo entendió enseguida. Era un mensaje para Isidoro Machado, el padre de la desdichada criatura. Era un mensaje inequívoco que le indicaba el número de una cuenta corriente donde debía ingresar el pago exorbitante por el rescate de la pequeña..."

EL ROSTRO OLVIDADO "FORGOTTEN FACE".




Pinceladas en pastel, colores encendidos sobre el blanco de un lienzo que se había quedado desnudo. Es la trigésima novena obra de Aurora Alcaudón; el retrato de una bella y distinguida dama de mediana edad que abre los ventanales de sus ojos cerúleos a un mundo ignoto y fascinante. Sus manos de artista consumada se agitan como inquietas golondrinas que buscasen cobijo tras las aspas de un molino. Aurora colorea, maquilla, retoca, perfila, da forma y volumen a un rostro olvidado. Sus manos orquestan la sinfonía de colores acatando los dictados de la memoria indeleble, espontánea, aquella que se guarece de tormentas y celliscas en recoletos pasadizos y canalones de su cerebro emborronado. Sentada frente al mar de la isla de Cabrera en una silla plegable de bandas rojas y blancas, sonríe de rebote en rebote cuando una imagen peregrina enciende piras y luminarias con rótulo de recuerdos. Pero el hechizo es fugaz y se difumina raudo, como el destello de un cometa trotamundos que cruzase el firmamento. Pinta Aurora con genuina devoción. No sabe lo que pinta: una mansión victoriana, cuya fachada está siendo devorada por una hiedra espesa y roja que cubre los perfiles de las ventanas, anuncia la inminente invasión del tejado de pizarra. Un semental andaluz trota silvestre junto a una playa, donde densos copos de nieve han convertido las dunas doradas y la arena molida en una colcha de algodón y traje nupcial. Una pareja de amantes se come a besos bajo los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca, ante la mirada reprobadora de dos ancianas que no cesan de rezar el rosario y murmurar letanías acerca de la falta de decoro y la evasión de la decencia. Una niña de ensortijados bucles dorados, ataviada con un precioso camisón de tul azul, abraza a su osito de peluche con pantalones de tirantes y un corazón rojo enorme cosido al pecho. Aurora se emociona y convulsiona mientras pinta sin descanso. Pero las farolas de su calle principal se han apagado, fundidas en un mar de luto riguroso. Aurora dibuja sin receso sin darse cuenta de que la dama elegante del retrato es ella misma. Tan pronto como la recuerda, la olvida.

miércoles, 8 de marzo de 2017

OTRO DÍA EN EL PARAÍSO (JUST ANOTHER DAY IN PARADISE)




Un mar de pliegues de formas geométricas se extiende por la superficie anfractuosa de unas sábanas blancas, aún tórridas a causa del infierno emanado de los dos cuerpos
desnudos que admiran un paisaje de verdes prados y cimas nevadas a través de la ventana de una cabaña de color rojo a la orilla de un fragoroso río suizo. El tiempo no existe en esta parte del mundo. Tan sólo prevalece el amor, la pasión descarnada, como una hoguera incombustible. Dos semanas han pasado ya, atrapados en una burbuja de delicioso tormento. Besos y caricias bajo un techo de madera del que pende un ventilador.

Un sonido clamoroso proviene del viento y de los pájaros que surcan los cielos cerúleos. Dentro de la rústica alcoba estalla una sinfonía de gemidos guturales que germinan cuando la pasión se ha desbocado como una cascada de fuego que buscase un resquicio en la montaña para brotar brutal y salvaje. Encuentros mensuales, así lo pactaron
Casiopea y Thor hace ya más de tres años. Encuentros sin identidades ni pasado conocido, vetadas quedan las confidencias; encuentros destinados a soslayar la soledad y las penumbras de las tribulaciones. El santuario suizo es el bálsamo que te abraza consolador y cicatriza las heridas; el refugio espiritual que columbra el mundo circundante a través de un catalejo que descubre horizontes de pasión y un paraíso en el que está prohibida la tristeza. A través de la ventana todo parece tangible, un edén privado al alcance de la fantasía en estado puro, imaginación, emigración a la tierra de los sueños, donde no existen los reproches y sobran las palabras, donde el único lenguaje permitido es el de los sentidos y las emociones liberadas del fardo oneroso de las etiquetas acendradas que piden permiso para besar y audiencia para acariciar. Marina es aún esbelta y hermosa a sus cuarenta y cinco años, tanto como una adolescente que se negara a abandonar la ribera de la mocedad. Matías le aventaja en una década, pero su cuerpo es recio como el de un toro sagrado y su aspecto, dominante, atractivo, apolíneo y gallardo, es el de un hombre cuyo catecismo reza que la edad es un dígito que contabiliza el tiempo que transcurrió desde que vienes al mundo. Marina anhela ya regresar al lecho y se remueve inquieta cuando Matías desliza sus manos, dos serpientes que reptan sin descanso por su columna vertebral, hacia la húmeda hendidura protegida por un bosque dorado. Gime gozosa y se convulsiona espasmódica cuando él se convierte en avezado hechicero y prodiga milagros extáticos en su cuerpo turgente; cuando la arrincona vehemente contra la pared y acopla su cuerpo elástico a las demandas del deseo inagotable de él, ensamblando cavidades, sellando sus labios con besos. Ferocidad y
ternura emulsionada en un arroyo de lubricidad. Los ojos negros de Matías, dos ascuas encendidas de hondura impenetrable, le arrebatan el aliento mientras se clavan en los suyos, verdes como los prados que se mecen al compás del viento al otro lado del refugio de madera. Comienza una nueva partitura, una nueva sinfonía, la carnal danza de la pasión sobre un lecho que chilla y se desgañita, mientras Matías la hipnotiza en un trance que va más allá de los sentidos, mientras la transporta a un mundo donde siempre suenan hermosas canciones, mientras ella se desvanece en sus brazos y su cuerpo ya no obedece a la razón, mientras se funden los dos cuerpos resbaladizos y convulsos, mientras se detiene el tiempo y dos sonidos guturales vuelan al unísono como gaviotas hacia los confines del universo.

viernes, 3 de marzo de 2017

¿POR QUÉ NO TE CALLAS? WHY DONT YOU JUST SHUT UP?





Una vez más ha consentido Adrián que el vendaval atrabiliario de su carácter arrase los muros y contrafuertes de la casa mediante una detonación de verborrea gratuita contra los gobernantes elegidos en las urnas. Paloma, que ya es experta en capear tornados y batallas, suspira resignada y espera paciente a que amaine la tormenta de exabruptos, mientras prepara un pastel de cabracho y le escucha bramar en soledad, rebanándole el pescuezo a la serenidad del hogar; la bendita calma balsámica de la que disfrutaba antes de que el ciclón de su perorata irrumpiera por la puerta. Con grandes aspavientos de trovador poetastro, a zancadas, conquista el sagrado reino de la cocina con la insalubre intención de involucrarla en su particular refriega contra el mundo. Paloma ni siquiera se gira para mirarle. A través de la ventana observa embebida la risueña inocencia de su hija Nerea, que ríe encantada persiguiendo y tratando de de apresar a unas gallinas muy revoltosas. Paloma asiente como una mucama sumisa y prosigue con sus menesteres culinarios, sin perder de vista al motivo de mayor felicidad de su vida gris y estancada, esa niña preciosa y juguetona que nunca cesa de soñar con duendes y hadas ocultos en las flores o acostados en las lomas acolchadas de las nubes. Paloma prefiere callar a destapar las cloacas hediondas de los tejemanejes de Adrián. Paloma sabe que quien tanto ladra y farfulla debiera sumirse en un silencio monacal. Denuesta su esposo a esos réprobos que escapan incólumes del mazo de la justicia, cuando él mismo pasea constantemente por el lado más oscuro de la indecencia. Facturas ilegales, artimañas sibilinas para sisarle al fisco, informes patrimoniales incompletos o irreales y una modesta plantilla de trabajadores que siguen laborando con lealtad y denuedo, pese a que hace meses que no cobran salario ni emolumento alguno. Adrián sigue mascullando, pero Paloma prefiere resguardarse, guarecerse en el plácido santuario de la cocina, morderse la lengua para no tener que espetarle:

"¿Por qué no te callas? Tú también eres culpable, eres como ellos. Y a mí me has convertido en cómplice forzosa de tu obscena inmoralidad.

lunes, 27 de febrero de 2017

BROTES DE CORRUPCIÓN




Es extraño el modo tan críptico que tienen los mayores para inhumar en laberintos de palabras conceptos elementales camuflados en metáforas. David, que sólo tiene diez años, sabe perfectamente que si un empleado de banca transfiere a su cuenta personal los ahorros de sus clientes, ese señor es un ladrón, con todas las letras, sin dejarse en el desván ni una sola. En la televisión está saliendo un señor muy atildado, culto y renombrado hablando de una "manta" de tejido infinito que al parecer, si tiras de ella, debajo emerge poco menos que una legión de corruptos, tantos como para empapelar las paredes de un palacio. David, que tiene sólo diez años, vuelve a preguntarse por la utilidad de los eufemismos y las metáforas. Piensa por un instante en las mantas y el rostro se le ilumina de placer. Siente un escalofrío al imaginar esas gélidas noches invernales, cuando su madre le da un beso antes de irse a dormir y le arropa con edredones y mantas de rayas de colores alegres que él se sube hasta el cuello, para que el frío de la noche no encuentre ni una sola rendija por la cual penetrar y asediarle con catarros y resfriados.

Aparta a un lado sus juguetes, tres muñecos de plástico vestidos de soldados norteamericanos, y trata de visualizar esa "manta" de calibre inimaginable. Tras unos segundos de elucubraciones hondas llega a una conclusión. El señor de aspecto tan egregio se refiere a los mentirosos, claro, debe ser eso. Se refiere a quienes engañan, estafan y fingen ser gente honorable, cuando en realidad no hacen otra cosa que mentir y delinquir. Esta exégesis le convence más y retoma la fantasía de la mano del comandante
Starbuck, el cabo Smitherson y el alférez Riverside. A los pocos minutos, el señor con traje de corte italiano y cabello lustroso peinado hacia atrás vuelve a sorprenderle con otra revelación inquietante. Ahora dice que esos delincuentes bajo la manta son brotes de corrupción. Ha pronunciado unas palabras rarísimas: Prevaricación, nepotismo, connivencia, tráfico de influencias...

David le pide disculpas al comandante Starbuck y a un nuevo personaje, Loraine, una muñeca rubia de ojos azules y figura espectacular, y deposita nuevamente sus juguetes sobre la caja vacía de la Play Station. Necesita meditar sobre lo que acaba de escuchar. Brotes de corrupción. Tras unos minutos de ardua evocación, rememora las palabras de su profesora de ciencias naturales, la señorita Maldonado, que aparte de guapa es muy
simpática y siempre le guiña un ojo cuando ella le pregunta lo que sea y él sabe la respuesta. Los brotes, dice su profesora, son por ejemplo los primeros pasos del desarrollo de una planta, un virus, una plantación que ya empieza a medrar, algo a fin de cuentas que está naciendo o surgiendo. Claro, el señor acendrado se refiere a que los que están por debajo de la manta pretendían hacernos creer que eran gente respetable, pero siempre fueron ladrones, y ahora, al tirar de la manta, han aparecido ante el mundo tal y como son en realidad. Y luego les llamó corruptos. A ver, la señorita Maldonado dice, si no le falla la memoria a David, que corrupto es algo que se ha degradado o estropeado. Por un instante se queda obnubilado, se rasca la barbilla y medita concienzudamente, en pos de una explicación que difumine sus dudas. A los pocos minutos ya tiene un esbozo nítido del símil. Claro, ese señor tan docto les ha llamado corruptos porque en algún momento de su vida sí fueron gente respetable, hasta que llegó un día en el que se "estropearon", se corrompieron. Pero el caso es que esta exégesis no le acaba de convencer a David. Vuelve a sumirse en profundas cavilaciones el niño y finalmente infiere: la gente que está bajo la manta siempre fue corrupta, mentirosa y ladrona, tan sólo necesitaban los medios,
el tiempo y la oportunidad para llevarlo a cabo y dejarle así libre albedrío a su verdadera naturaleza. Ahora sí, ahora ya puede regresar a sus juegos con Starbuck, Loraine, Smitherson y el alférez Riverside, que el muy bobo se ha disparado con su arma reglamentaria y ha tenido que ir a la enfermería para que la enfermera Nichols le cure una herida en el hombro derecho.

miércoles, 22 de febrero de 2017

“LA BEATA FARISEA (Hypocrite Devout)”




 
Se sienta siempre en la primera fila para estar más cerca de Dios. Daniel, amarrado al banco de la iglesia junto a su abuela, no deja de preguntarse si su alma será tan negra como los atavíos funestos que cubren su cuerpo menudo y feo. Como cada domingo acude a su cita con el Todopoderoso, perfumada, emperifollada, su rostro agostado reluciente como una pista de patinaje con tanta profusión de maquillaje y colorete como para barnizar una rosaleda. Clotilde le tiene apresado con una mano férrea con garras y fuerza de ganzúa. Arrodillada, ora por los más desfavorecidos y por los difuntos. Su rostro viejo y demacrado por la protervia está concentrado en la letanía sin sentido que promulgan sus labios pintados de malva. Bajo los muros de la gran catedral se disfraza de mujer de abnegada santidad. Al párroco, Don Gabriel, le promete generosas dádivas y actos de solidaridad que quedan petrificados como polvo fosilizado en los capiteles de las colosales columnas blancas que vuelan hacia la bóveda de tonalidad lechosa. María le está haciendo señas y burlas para hacerle reír, sentada como está junto a su tía Maribel tres filas más atrás.

Daniel finge desinterés. Por nada en el mundo osaría soliviantar a su abuela. Clotilde es un demonio con piel de cordero. En la casa del Señor la falta de respeto es un pecado imperdonable. Eso le repite una y otra vez, mientras le perfora con sus profundos y túrbidos ojos negros preñados de una maldad intencionada que busca su martirio. A su abuela no le gusta María, a su abuela no le gusta la gente. Embusteros, salvajes, viciosos y perdularios, casquivanas y disolutas ellas, pecadores impenitentes ellos, así les amonesta sin ambages ni ambigüedades. Su abuela se ha embarcado en una cruzada personal para redimir a su único nieto de las fauces de Belcebú. Aún no es demasiado tarde, le dice todas las mañanas, cuando le prepara un brebaje extremadamente dulzón en un tazón preñado de cereales grumosos y una sopa blancuzca de leche que, según le asevera, escrutándole como si él fuese el postre, le ayudará a desarrollar unos huesos tan fuertes como los contrafuertes de la catedral. El mundo está perdido, repite su voz de cacatúa deformada por la compulsión "tabaquera".

Ya salen del sagrado templo, se acabó el suplicio. Su abuela ha dejado de rezar y ya está lista para mudarse de careta y renovar su parlamento diario con la mezquindad. Clotilde adora entreverarse en la vida de los demás y dejar allí su poso de animosidad, críticas vehementes y vileza gratuita que recicla sin dilación cada domingo bajo los muros de la Catedral de San Jorge.

María está preciosa con su vestido azul de estrellas y lunas. Le sigue de cerca, le hace burlas, sonríe y, sin que se de cuenta su maléfica abuela, se levanta los faldones para enseñarle las bragas, que son amarillas y tienen estampados muy graciosos de osos de peluche abrazados. Daniel se pone colorado y ella se ríe a carcajadas. Sabe cómo provocarle, con sólo 12 años es ya una mujer bellísima y tan inteligente como su hermana Beatriz, que cumplió 23 el pasado mes de Julio. Algún día se casarán en esta misma iglesia, sueña despierto Daniel. Se sonroja de nuevo cuando ella le guiña un ojo, como si pudiera leerle el pensamiento y decirle: " Sí, quiero", sin que nada sospeche Clotilde, que sigue aferrando su mano como si pretendiera cincelar sus huellas en su piel para que nunca se le olvide que le pertenece y que puede hacer con su vida un infierno si no acata su obsoleto catecismo...