bladerunner05@hotmail.com

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES-

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS". A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"SOL TENEBROSO" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES -.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD" (YA A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)
"EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES" (EN PROCESO DE GESTACIÓN"

VÍCTOR VIRGÓS

VÍCTOR VIRGÓS
VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD
AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS"

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". VÍCTOR VIRGÓS.

BÁRBARA Y MIRANDA SON TESTIGOS DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA DE UNA PELIGROSA BANDA DE FACINEROSOS.

SU INTROMISIÓN ACABARÁ POR ARRASTRARLAS HASTA UN DESCONOCIDO, INHÓSPITO Y DESHABITADO PUEBLO TUROLENSE, DONDE MANFRED BÖHER LLEVA A CABO UN DEMENCIAL PROGRAMA TERAPÉUTICO QUE EL LUNÁTICO MESÍAS HA DADO EN LLAMAR "LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". SUS VIDAS CORREN PELIGRO EN MANOS DEL ESPURIO SANADOR Y SU CUADRILLA DE ENAJENADOS PROSÉLITOS.

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"ISLA DIAMANTE" A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

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"ISLA DIAMANTE" PRÓXIMAMENTE EN WWW.AMAZON.ES

ISLA DIAMANTE "VÍCTOR VIRGÓS"

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LA MODELO DANESA SISSEL MADSEN ES SECUESTRADA Y DESAPARECE JUNTO A UN HOMBRE DE ENIGMÁTICA CATADURA POR ENCARGO DE UN NEFARIO EMIR.

UN TESTIGO FORTUITO RECOGERÁ UN PERIÓDICO QUE LA MODELO ARROJA AL SUELO, CON UNA ÚNICA PISTA DE SU PARADERO ESCRITA EN TINTA ROJA DE CARMÍN: "ISLA DIAMANTE".

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS



EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

CASSANDRA KOWALSKA, LA NUEVA VOCALISTA DE LA BANDA TUROLENSE SIRENAS IN LOVE, ACUDE AL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS PARA OFRECER UN CONCIERTO EN DIRECTO.

ALLÍ SE TOPARÁ CON LA PELIGROSA BANDA DE FORAJIDOS DE BARRABÁS, QUE ACABA DE ESCAPAR DEL PENAL.


EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

ARTURO SUCHIL RECIBE UNA CARTA DE SU ESPOSA PAOLA DESPUÉS DE 20 AÑOS, PERO PAOLA FUE ENTERRADA EN UNA CRIPTA DE LA ISLA DE TABARCA CUANDO MURIÓ AHOGADA AL SALIRSE SU COCHE DE LA CARRETERA Y SUMERGIRSE EN EL MAR.

ARTURO DEBE DESCUBRIR QUÉ SUBYACE TRAS LA REPENTINA "RESURRECCIÓN" DE PAOLA, QUIEN LE CITA EN EL DEPRIMENTE Y AISLADO PUEBLO TUROLENSE DE OJOS NEGROS.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CASSANDRA KOWALSKA ES CITADA EN LA GESTORIA DE AMANCIO GUEVARA, EN PUEBLA DE SANABRIA, PARA LA LECTURA DE LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES DE SU ABUELO, QUIEN LE DEJA TODA SU FORTUNA.

VLADIMIR KOWALSKA GUARDABA MUCHOS SECRETOS Y SU ACÉRRIMO ENEMIGO, AMANDO SALCEDO, NO PUEDE PERMITIR QUE SALGAN A LA LUZ. ENVIARÁ A SUS SICARIOS TRAS LAS HUELLAS DE CASSANDRA PARA RECUPERAR ALGO QUE SU PADRE LE ROBÓ ANTES DE SIMULAR SU PROPIA MUERTE Y LA DE SU MUJER.

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS
LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES


ARINSAL FUE BRUTALMENTE APALEADA Y VIOLADA POR UNOS HOMBRES 5 AÑOS ATRÁS EN UN SUBURBIO DE JORDANIA. LA DIERON POR MUERTA, PERO SOBREVIVIÓ, Y AHORA HA REGRESADO PARA COMENZAR UNA CRUZADA PERSONAL VINDICATIVA CONTRA TODOS ELLOS. NADIE ESTÁ A SALVO, NI SIQUIERA CARMELO DE LA PRIDA, UN HOMBRE ABYECTO Y PODEROSO QUE SE REFUGIA DEL MUNDO EN EL INEXPUGNABLE CASTILLO DE ARCALÍS.

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

(A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CUANDO ÁLEX MERCURY OBSERVA EL EXTERIOR A TRAVÉS DE LA VENTANILLA DEL TREN, VISLUMBRA ATÓNITO EL ESPERPÉNTICO, SINIESTRO Y DESOLADOR PAISAJE DE "JYS; LA ESTACIÓN DEL TIEMPO".

TRACI NO ESTÁ A SU LADO; HA DESAPARECIDO, AL IGUAL QUE EL RESTO. EL TREN ESTÁ VACÍO. NO HAY NADIE, SÓLO SILENCIO Y UNA LUZ CENICIENTA QUE LO ENVUELVE TODO EN UN SUDARIO GRIS OSCURO.

ALGO INEXPLICABLE SUCEDIÓ CUANDO LOS HACES DE LUZ ENGULLERON AL TREN, CUANDO CRUZÓ AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD.

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL PUEBLO BURGALENSE DE CORTIGUERA PARECÍA ABANDONADO, DEVORADO POR LA VEGETACIÓN SALVAJE, TAN HERMOSO Y ESPECTRAL A LA VEZ, CON AQUELLAS MANSIONES BLASONADAS DONDE YA NO VIVÍA NADIE. LAS BARRERAS A LA ENTRADA DEL PUEBLO, CON AQUELLA PROHIBICIÓN EXPLÍCITA DE ACCESO A LOS NIÑOS, RESULTABAN INQUIETANTES; TANTO COMO EL ALBINO DE OJOS AZULES, TANTO COMO EL EXIGUO REDUCTO DE HURAÑOS LUGAREÑOS QUE PROTEGÍAN CON DESPROPORCIONADO CELO EL BOSCOSO SENDERO QUE CONDUCÍA AL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS.

SELENE MOON

SELENE MOON

"SELENE MOON"

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


CUANDO EL DETECTIVE ORLANDO TÜNNERMANN ACUDE AL TEATRO "LA CUARTA PARED" PARA ASISTIR A LOS ENSAYOS DE LA OBRA "LA NOVIA DE LA MUERTE", LE ANUNCIAN QUE LA BAILARINA PRINCIPAL, SELENE MOON, HA DEJADO LA COMPAÑÍA TEATRAL PRECIPITADAMENTE, SIN PREVIO AVISO, ENVUELTA EN UN HALO DE MISTERIO Y URGENCIA.

EN SU CAMERINO, ORLANDO ENCUENTRA UNA PEQUEÑA CUARTILLA CON UN SUCINTO MENSAJE ESCRITO: "NO DEJES DE BUSCARME, DETECTIVE"

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES HA VUELTO A REUNIRSE. SIN EMBARGO, EL MUNDO AL QUE RETORNAN HA CAMBIADO DRÁSTICAMENTE. CORRE EL AÑO 2133. LA POBLACIÓN MUNDIAL HA QUEDADO DIEZMADA A CAUSA DE LA REBELIÓN DE LOS ROBOTS Y DE UNA CORPORACIÓN TAN CLANDESTINA COMO PODEROSA CAPAZ DE CONTROLAR LA VOLUNTAD Y EL DESTINO DE LOS SERES HUMANOS POR MEDIO DE UNOS CHIPS ELECTRÓNICOS QUE LES HAN SIDO IMPLANTADOS.

martes, 15 de agosto de 2017

CRÍTICA TEATRAL "ESPACIO DISPONIBLE"




CRÍTICA TEATRAL DE: “ESPACIO DISPONIBLE”
PERIGALLO

TEATRO.WWW.PERIGALLOTEATRO.BLOGSPOT.COM
*DIRIGIDA POR ANTONIO C.GUIJOSA

*TEXTO E INTERPRETACIÓN
-JENARO-JAVIER MANZANERA
-PALMIRA-CELIA NADAL-.

*ORLANDO TÜNNERMANN.WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM

(HUMOR NATURAL, SIN ARTIFICIOS, COTIDIANO, VEROSÍMIL Y CERCANO, MAESTRÍA INTERPRETATIVA, EMOCIÓN DESCARNADA).

El humor es un “artefacto” de compleja manipulación. Desde tiempos de Charles Chaplin se ha moldeado esta materia dúctil de maneras caprichosas e imaginativas bien dispares. Humor chabacano, humor negro, soez, hilarante, humor inteligente, mordaz, surrealista, disparatado, de chistes y chascarrillo, humor de mimos y payasos, humor mudo: Y también tragicomedia, verosímil, consuetudinaria (cotidiana), cercana, sin artificios ni alambicados (complejos) envoltorios de parodia o paroxismo llevados al límite de lo esperpéntico. Series de televisión famosísimas como “FRIENDS” o “AIDA” recurren, con asombrosa aceptación popular, al humor de pura astracanada (farsa disparatada). 


Veamos, ejemplo tipo: uno de los actores principales entra en una casa llena de gente donde todo el mundo es feliz las 24 horas del día. Cantan con la escoba por micrófono, ríen como si estuviesen en una orgía de beodos, saltan sobre los sofás mientras el esposo llega a casa con un pulpo en la cabeza a modo de sombrero. Cuando entra por la puerta se activan las pre-grabadas risas en “Off”, enlatadas vaya, y la vecina de turno le observa, muy divertida ella: “Charly, me tienes que dar el número de tu modista”, (más risas enlatadas). En fin, tiene que haber humor para todos los gustos y colores.

Volvamos a lo que de verdad merece la pena comentar. “ESPACIO DISPONIBLE” parte de un argumento bastante anodino. Sobre un escenario minimalista y con luz adusta de celda de clausura Palmira y Jenaro esperan, o más bien presuponen, la visita de su hijo, que vive en Bruselas y con quien, presuntamente, vivirán con toda suerte de comodidades. Hasta aquí la línea del tedio parece una frontera muy cercana. Pero entonces acaece el milagro. Una sola palabra: MAESTRÍA.

Dos actores, Celia Nadal (Palmira) y Javier Manzaneda (Jenaro) dan vida al arquetípico matrimonio de septuagenarios (setentones) que se pasan media vida apoltronados en la insulsa rutina, discutiendo, que se aman y soportan en igual medida, que combinan entre la noche y el día las carantoñas con las tiranteces de la ironía y los rifirrafes. Un matrimonio pues que el espectador reconocerá como propio o vecino, el matrimonio que vive en la puerta de enfrente. Ejemplo tipo: “Él, leyendo la sección de deportes, sentado en su butaca con la forma de sus posaderas, musitando reproches casi inaudibles mientras ella, en la otra punta de la casa, se desloma a trabajar con la amargura prendida al palo de la fregona…”

Jenaro no quiere abandonar su rutina ni atado a la mesana (mástil) de un barco pirata, ella, por el contrario, contempla la posibilidad de cambiar de vida con el alborozo del primer amor. Palmira no quiere salir de casa ni atada a un venado, pues vive en un tercer piso sin ascensor. El espectador es testigo de una liza (pelea) verbal entre esposa y cónyuge perfectamente reconocible, natural, cotidiana, cercana: “es el matrimonio de la puerta de al lado, los que se pasan media vida discutiendo pero que llevan juntos desde críos”. Humor sin artificios, interpretación espontánea que nos hace olvidar a los actores para espiar tras la cortina y ver qué diantres pasa con los vecinos de enfrente. MAESTRÍA, ya lo decía yo antes. Conozco a unos cuantos matrimonios “clavaditos” a los de la función que tengo el honor de poder comentar.
 
Pero el humor tronchante, que es como un manantial sin fondo, viene salpicado de amargura, acidez emocional, intensidad en la tristeza y la sombra de la depresión llamando a la puerta por medio de causticidad (ironía mordaz). Jenaro le saca punta a todo, como un mercenario de las batallas hogareñas, y ella, que es poco menos que una santa, aguanta el diluvio con la devoción de Santa Rosa de Lima.

Hay momentos que desatan la risa, sí o sí, salvo que estés hecho de cera y cartón. La televisión no funciona y una locución interminable dice algo como: “Su llamada será atendida en breves instantes, no se retire, por favor…” Una y otra vez la dichosa locución, incluso cuando ya nos hemos olvidado de la misma. A todos nos ha pasado.

No tiene desperdicio la diatriba (discurso) de Palmira sobre un chileno llamado Jenaro Gajardo Vera, que compró La Luna, con su título de propiedad, sus cráteres inmensos y la cara oculta incluida. Un disparate que, como todas las noticias que van desembalando los actores, son reales, verídicas como que Trump es presidente de los Estados Unidos y Rajoy el nuestro. La función no tiene desperdicio y no deja títere con cabeza, arremetiendo sin ambages contra las disquisiciones lunáticas de Christine Lagarde, la ministra francesa, sobre poco menos que la necesidad de “exterminio” de la población anciana, a quienes observa como viejos muebles arrumbados que no sirven para nada, acumulan polvo y encima hay que gastar presupuesto estatal para su mantenimiento. A fin de cuentas, una cruda visión de la realidad, de aquello en lo que se convierten muchas residencias de ancianos: grandes superficies aisladas y deprimentes donde arrumbar a los ancianos que ya no generan beneficios, sólo gastos. Esta viene a ser un poco la lectura de esta “preclara” ministra” del país vecino, una mujer de vacío calado solidario y humanitario. En fin, la función nos hace reflexionar sobre la implacable voracidad de la novedad, el consumismo exacerbado que convierte en arcaico lo que ayer era revolucionario, novedoso, recién estrenado, la novedad con caducidad prematura, la vejez como lastre y rabadilla de una vida ya extinguida.

La química entre los actores es un bálsamo de juventud muy bienvenido, pura magia, el antídoto perfecto para sobrellevar la catastrófica y siempre lamentable elección del elenco protagonista en series y películas de televisión que subsisten de argumentos prosaicos y caras bonitas acostumbradas a posar. Me encanta el baile final al ritmo del maravilloso “Fly me to the moon” de Frank Sinatra.

En otras palabras, una comedia agridulce totalmente recomendable, un prodigio que sabrán apreciar quienes busquen la maestría en la interpretación.
ORLANDO TÜNNERMANN.

lunes, 31 de julio de 2017

CRÍTICA TEATRAL DE "SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO" EN TEATRO QUEVEDO, MADRID



 
CRÍTICA TEATRAL DE “SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO”, WILLIAM SHAKESPEARE. TEATRO QUEVEDO.
MADRID. COMPAÑÍA DE TEATRO BLUARTE
COMENTADA POR ORLANDO TÜNNERMANN

REPARTO:
*PABLO MONTENEGRO-OBERÓN, TESEO Y DIRECTOR DE SUEÑO
*PAULA COIZ- PUCK Y FILÓSTRATA
*CONCHI ARROGANTE-TITANIA E HIPÓLITA
*VÍCTOR BRENES-FONDÓN
*CRISTIÁN ROJO-MEMBRILLO Y EGEO
*CARLOS CEPA-FLAUTA
*ANDREA BLÁZQUEZ-HERMIA Y FLOR DE GUISANTE
*RAQUEL ARROYO-TELARAÑA Y HELENA
*JUAN CARLOS PERTUSA-DEMETRIO
*JAVIER HIDALGO-LISANDRO

Después de una larga temporada de asueto, de aparcar a mis musas y quehaceres pendolistas (de pluma y tintero), vuelvo a la carga con mis habituales críticas teatrales, pertrechado con mis trebejos (útiles) de disección y análisis concienzudo. Quienes ya se han sometido con anterioridad a mi riguroso estudio “clínico”, conocen la “bipolaridad” de mis juicios: puntilloso, exigente, perfeccionista, magnánimo y generoso, siempre en pos de la sublimidad, que se logra con denuedo incombustible y la pertinacia (constancia) que torna en maestros a los más avezados e infatigables pupilos. Hay que tropezar muchas veces para recorrer el camino con los ojos cerrados.

El desafío que nos plantea la compañía teatral Bluarte es poco menos que una temeraria baladronada (bravuconada), un salto al vacío sin red ni paracaídas. Reto de una complejidad mayúscula, que esto vaya por delante. William Shakespeare, el ave fénix del Paraíso, un nombre egregio que debiera pronunciarse esculpidas las palabras con volutas y arquivoltas de oro, llega a las tablas del modesto, familiar, entrañable y siempre recomendable Teatro Quevedo, embalado con primor y gasas de primera calidad para revivir al más ínclito e inefable (magnífico) dramaturgo y poeta de todos los tiempos.

Mis cinco sentidos escrutan sin descanso los primeros minutos expectantes de una función que puede suponer el encumbramiento de un actor o su colapso total hacia las inexorables aguas turbulentas del fracaso y el exceso de arrogancia. “Sueño de una noche de verano” nos presenta a ritmo frenético una trama de amores y desamores entreverados, un "anacrónico culebrón"; magia, fantasía, conjuros, ironía, comicidad y extravagancia, cuyo texto vuela cadencioso pero sin tregua en boca de los actores, vestido de un léxico en desuso que además va cosido a frases largas, dilatadas, engoladas, fatuas y engrandecidas por la pomposidad que otorga la declamación propia de aquella época, año 1595.

Textos interminables y abstrusos (confusos) donde los tropiezos, vaivenes y omisiones suelen ser compañeros habituales de los actores bisoños (aprendices). Nada de eso acaece en el caso que nos ocupa. A los pocos minutos ya ha calado en mi ser una certeza fidedigna: La compañía teatral Bluarte se ha embarcado en un proyecto de esfuerzo escénico titánico, pero los actores que van desfilando ante mis ojos se han transfigurado en los personajes reales urdidos por el dramaturgo inglés, “se los han fagocitado” (tragado). Corren ya sus declamaciones por su sistema nervioso central como un torrente genético, de tal manera que el espectador queda completamente hipnotizado, “teletransportado” al medievo. El efecto “teatralizado” es abrumador; el talento de los actores es de una calidad madurada que apenas necesita recorte de algunos flecos molestos que crecen en el camino de todo actor, como la hierba salvaje que medra a su libre albedrío. Cristian Rojo (Egeo) sale a escena como un volcán. El fervor de su interpretación es un derroche generoso de talento vehemente que acaso necesite unas dosis de mesura. Levemente sobreactuado en los primeros minutos, ello redunda en falta de naturalidad. Enseguida encauza el curso de su discurso y olvido enseguida esos minutos iniciales de despegue ligeramente presuroso. La descalabrada historia de amores veleidosos que vienen y van, que mudan pieles, que se confunden, que atribulan a los personajes sumiéndoles en mares de incertidumbre y anhelo y viajan de un corazón a otro como navíos sin timonel, está sembrada de momentos de gran hilaridad. El director de orquesta de ese bajel de comicidad es el inefable Víctor Brenes (Fondón), un cómico natural, sin aderezos impuestos, un manantial de oratoria y destreza para moverse en el escenario como una criatura criada bajo los focos de un gran teatro. Lo mismo se arranca en fandangos que en caricaturas de personajes grotescos. Dotes de charlatán y feriante ambulante, su expresión corporal es la de una marioneta con vida propia. Ni un atisbo de nerviosismo, su discurso es veloz y grandilocuente, hipnotiza. Su donaire es contagioso y ya puedo escuchar cómo el público recompensa su talento con sonoras risotadas.

Helena (Raquel Arroyo) y Hermia (Andrea Blázquez), dos beldades (bellezas) esculpidas al estilo de las musas helenas, están perfectas en sus papeles. Andrea (Hermia), con su elegancia y limpidez me desarma y no encuentro resquicios donde insertar mi tijera de sastre para recortar flecos inadecuados. Es amor y dulzura lo que exuda todo su ser en esa espera galopante del idilio que ha de consumarse en las profundidades de un lóbrego bosque con su rendido amado, Lisandro (Javier Hidalgo).

Javier es un pilar bien construido, no yerra, se mantiene erguido, no pierde el rumbo, conoce al dedillo su cometido y lo lleva a cabo sin errores ni desvíos. Raquel Arroyo (Helena) es pura expresividad y conduce su rabia y frustración con la emotividad que necesita su personaje. El tono de su alocución vibra como un fuego que no se puede consumir. Su expresión de “Magdalena doliente” es veraz, así como la incertidumbre y agitación que la gobierna prácticamente durante toda la función. La elegancia y el porte de belleza masculina lo pone un correctísimo Juan Carlos Pertusa (Demetrio). Puedo imaginarle vestido de pretoriano. Está fundido en su personaje. Su presencia en el escenario es un baluarte imprescindible y lógico a la vez. Es casi fugaz, efímera y difusa, como un sueño, cada intervención de Carlos Cepa (Flauta). Personaje adorable, cómico, carismático y desde el minuto uno
entrañable, el espectador siente casi la necesidad de arroparlo y acariciarlo. Con su magnífica interpretación logra que mi ánimo ya le eche de menos cuando se esconde tras las cortinas. Los personajes de Hipólita y Titania son dos titanes pétreos que no sucumben en ningún momento, interpretados por la inefable Conchi Arrogante. Actriz curtida, su peso en el escenario es evidente y realzado con esas estridentes vestimentas policromadas que gasta en plan Carnaval veneciano. Su actitud es tan desenfadada y cómoda que uno se olvida de Concha, la actriz. La mirada ya ha quedado prendada de Hipólita, la mirada se anega de Titania y uno queda convencido de que ella será quien arrope a los personajes más desprotegidos. He dejado para el epílogo a los dos personajes que más me atraen, Oberon-Teseo (Pablo Montenegro) y Robin-Puck (Paula Coiz). Antes hablaba de conjuros, magia, fantasía, comedia y astracanada surrealista sobre el escenario. 

Eso es “Sueño de una noche de verano”, pero debo admitir que “Sueño de una noche de verano” me resulta casi inconcebible sin la presencia de Paula Coiz (Robin, Puck, Filóstrata). Paula es en sí misma una anomalía, un milagro escénico, lo hace todo magistral y su presencia es omnipotente y omnipresente, incluso cuando subyace en las sombras, agazapada en un trasunto de árbol forestal. Su sonrisa sibilina de gato Cheshire, su mirada hipnótica, su expresividad infantil y risueña, es como las llamas y el fuego cimbreante (que ondula) te atrapa, te hechiza. Paula tiene un don, como lo tuvo Elisabeth Taylor, Lana Turner o Marilyn Monroe, su mera presencia era suficiente para eclipsar al Sol. Me fascina su elasticidad. Como el viento se mueve sin hacer ruido y su cuerpo se adapta a la materia, dúctil, ingrávida, es de goma esta mujer que parece flotar como si en los pies tuviese alas de Pegaso o la diosa Nike. Paula tiene ese raro don de la perfección que mana natural, como si brotara de un manantial. Divertida, misteriosa, irónica, traviesa y maliciosa, convertida en diablillo, Puck urde toda suerte de juegos y asechanzas por el mero placer del entretenimiento. Taimada, antojadiza y caprichosa, infantil y encantadora, encarna a la perfección Paula al duende díscolo que disfruta ocasionando desastres, dislates y desmanes para alimentar su alma solitaria. No se le queda atrás Teseo-Oberón, ambos personajes llevados al culmen (cima, cumbre) por Pablo Montenegro. Este actor de estructura formidable y dotes de galán conquistador y líder nato se mueve como pez en el agua, ya sea vestido de sotana, túnica romana o atavíos prehistóricos con yelmo de cuernos y piel de macho cabrío. Inunda de talento el escenario cada vez que nos hechiza con su magia. Voz portentosa de divo que merece mayores glorias, tan solo queda menoscabado cuando irrumpe la insuperable
Puck, esa Paula Coiz que anubla los sentidos y que parece nacida para engendrar personajes y regalarles un pedacito de su alma. Dificultad extrema para estos actores que, en una función disparatada plagada de escollos interpretativos, se enfunda con soltura en personajes dispares en un derroche explosivo y polifacético de genialidad.

Un proyecto arriesgado no apto para timoratos que rubrica con creces la compañía de teatro BLUARTE, paradigma de los frutos que recoges cuando el trabajo se basa en la constancia y el entusiasmo como almas gemelas de un mismo objetivo.

ORLANDO TÜNNERMANN.

jueves, 25 de mayo de 2017

TÚ NO ERES MUSULMAN (YOU'RE NOT MUSLIM)




 
Tú no eres musulmán, no insultes mi inteligencia. Es patética tanta pertinacia en superchería (timo, fraude). No pretendes "colarme" la patraña de cuento imaginario de que el Corán, los auténticos musulmanes y el mismísimo Allah refrendan vuestras orgías criminales. Les contáis a vuestros hijos que les espera El Paraíso nada menos, cuando sus vidas incipientes acaban de germinar, pobres criaturas, ¡qué crueldad, robarles así su infancia!

Les imbuís de odio y cruzadas macabras para convertirles en héroes de una guerra tan absurda como atroz. Estamos empatados a cero. Todos perdemos en esta locura, vuestros muertos y los nuestros. Nadie gana, todos perdemos. El odio sólo genera más odio y la violencia hostilidades perpetuas. ¡Qué muertes tan absurdas! Sois tan ignorantes que ni siquiera os dais cuenta, u os da igual, de que vuestras acciones terroristas nos hacen más fuertes en nuestra determinación global de repulsa frente al fanatismo extremista. Jamás nos doblegaremos ante el terror y la intolerancia. Somos una exorbitante mayoría el ejército de almas unidas que creemos en un mundo en paz, respetuosa con la idiosincrasia particular de cada uno. Cada crimen cometido os aleja más de nuestro perdón,
comprensión y sumisión, nos aleja de vuestro credo, ¿vuestro qué? error, ha sido un gazapo, ¡pero si vosotros no tenéis credo alguno!

Seamos sensatos, no os equivoquéis. Vosotros no sois musulmanes, no creéis en la paz entre los pueblos y hermanos de esta casa común que es nuestro planeta. Sois criminales, sin credo, sin ética, sin moral alguna, meros embajadores de la muerte. No tenéis corazón
ni conciencia. No mancilléis más las sagradas escrituras del Corán con vuestras acciones repugnantes ni proclaméis a Allah como director de orquesta de vuestra interpretación libérrima del islamismo. Allah es grande, seguro, pero vosotros no. Los verdaderos musulmanes ni os comprenden ni os quieren en esta sociedad nuestra que solo entiende la convivencia en términos de paz y tolerancia. Estáis solos en esta locura, no os justifiquéis en nombre de Al-lah, no seáis blasfemos, ¡Por los clavos de Cristo!

Esta guerra absurda tiene que acabar. Sabed esto: NUNCA CEDEREMOS AL CHANTAJE DEL TERROR. Dejad a vuestros hijos crecer en un mundo de amor y respeto, que es de lo que habla el Corán, por cierto. No les deis armas, sino juguetes. Son niños, y los niños tienen que reír, jugar y soñar.

miércoles, 24 de mayo de 2017

CRÍTICA TEATRAL DE ENSEÑANZA LIBRE Y LA GATITA BLANCA



ENSEÑANZA LIBRE Y LA GATITA BLANCA
TEATRO DE LA ZARZUELA
C/JOVELLANOS 4
VERSIÓN LIBRE DE ENRIQUE VIANA.

(Fascinante, Rocambolesca y laudable, un trabajo encomiable de todo el elenco)



Motivado por la idolatría que destilo a raudales en la persona de la polifacética y prácticamente perfecta Roko, asisto a la función "Enseñanza libre y la gatita blanca" en el teatro de la Zarzuela. El teatro en sí es una maravilla palaciega con tinturas de barroco pomposo, palcos dorados y mucho ornamento, una araña en el techo que rutila (brilla) como si en su interior albergase un corazón de diamantes. He cogido un buen sitio en la segunda fila para no perder detalle de esta zarzuela atípica que rezuma por los cuatro costados extravagancia "kafkiana"; un producto psicodélico que pareciera gestado a partes iguales por David Lynch, Eugenio Salvador Dalí y Pedro Almodóvar en aquella época ochentera de los olvidados Kaka de luxe, Parálisis permanente, Alaska y Los Pegamoides, Glutamato Yeye y los protagonistas inclasificables de la película "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón".

La versión libre de Enrique Viana es un estallido de colorido fosforescente y brutal y vestimentas que uno podría  imaginar en los personajes demenciales de "Alicia en el país de las maravillas". Una puesta en escena rocambolesca que se divorcia de los parámetros clásicos para convertirse en imaginación en estado puro y representaciones oníricas de carne y hueso. Un batallón de personajes va pululando por un escenario "alfombrado" de azul y cuyo paño, literalmente, es fagocitado por un sumidero en el suelo que lo aspira hasta sus entrañas. Desnudo y a la vista de todos queda el suelo "reflectante" que parece un espejo celestial, un lago de aguas cristalinas donde quedan atrapados los rostros y los cuerpos gráciles de los bailarines que corren, saltan y danzan con la elegancia de los cisnes. Este ardid visual tiene la capacidad de dejarme epatado (fascinado), me parece un recurso de lo más simple a la par que deslumbrante, me atrapa, me deja hechizada la transmutación del escenario.

La música no cesa mientras desembuchan los personajes despropósitos de lo más humorísticos. Humor ingenioso vestido de ropajes inclasificables, voces prodigiosas en las voces atipladas de sopranos, tenores, barítonos; un alarde instrumental en las gargantas de estos sublimes intérpretes. Se me antoja de lo más singular escuchar tamaña proeza sonora cuando mis ojos se posan sin remedio en sombreros rematados en las casas colgantes de Cuenca, trajes esperpénticos ornados con zapatos de tacón o con burbujas de Freixenet, o bailarines maravillosos que llevan prendidos a la espalda una lámpara de esas que sólo se ven en los salones de los palacios de verano de alguna familia de ilustrísimo abolengo.

Casi no puedo creerlo cuando en el escenario giratorio aparece un ratón del tamaño de un jabalí. Este número es de lo más divertido. Actores y actrices con un donaire espectacular y cantantes bendecidos con voces que no son de este mundo. Mencionar uno a uno las cualidades excelsas de todos los integrantes del elenco se me antoja casi "impracticable", bailarines, cantantes, actores, todos ellos son dignos de loas interminables que convertirían mi crítica en una novela de ditirambos (elogios). No logro apenas hallar fisuras ni vaivenes, ondulaciones ni achaques de ningún tipo en esta zarzuela ingeniosa y valiente. La función es surrealista, sin duda, pero hay que demostrar gran coraje y amor a la profesión para saltar al vacío de esta guisa; por ello solo caben los aplausos cuando tamaña osadía se torna en excelencia. La zarzuela está escindida en dos partes diferenciadas. En la primera se concatenan números muy divertidos que bucean y navegan en los mares de la semántica, la enseñanza, la educación y corrección del lenguaje. A continuación llega Roko de mis amores, "la gatita blanca", una mujer pequeñita que convierte cada ademán en algo grandioso y excelso. Sus imitaciones, su modo de cantar e interpretar rozan lo sublime; Roko lo hace todo bien y sólo poniéndome yo muy pero que muy quisquilloso logro encontrar un área donde su esencia divina queda menoscabada levemente. Roko lo hace todo bien, pero muy bien, cierto es. Pero no menos cierto es que pese a sus increíbles dotes para cantar, su registro tonal no es el de una soprano, no es su técnica la de una depurada representante del género lírico por antonomasia. Roko defiende su rol de manera sobresaliente, sin duda, pero le falta ese grado de inefabilidad que sólo logran en estos lares para privilegiados unos pocos bendecidos, que además llevan media vida ejercitando esos registros casi imposibles.

Roko de mis amores, bendita tú seas entre todas las mujeres y para acabar, un abrazo virtual al magistral elenco de esta zarzuela imprescindible, maravillosa y tan entretenida.

martes, 23 de mayo de 2017

CRÍTICA TEATRAL "A MEDIA LUZ LOS TRES" MIGUEL MIHURA



"A MEDIA LUZ LOS TRES"
EL CORRAL DE LOPE. C/LOPE DE VEGA 31.
UNA OBRA DE MIGUEL MIHURA EN LA VERSIÓN DE LA DIRECTORA CRISTINA QUEROS
28/05/17-04/06/17

REPARTO DANIEL BOLORINOS, EMANUELE TERRACINI Y CRISTINA QUEROS
(DIRECTORA Y ACTRIZ SUSTITUTA)
DIVERTIDA, GRAN TALENTO DE LOS ACTORES.


SINÓPSIS
Comedia de enredo donde un solterón muy divertido comprobará que acaso sus dotes de Romeo sean más imaginarias que reales. Situaciones surrealistas, humor a raudales. Como lema de la función: " Un burro no es sino un caballo que no pudo ir a la escuela". Creo que esto define bastante la enjundia de la obra.
ORLANDO TÜNNERMANN.

En este país nuestro, donde la cultura aún se escribe con "K", no sé si me explico, creo menester comenzar mi crónica teatral aclarando que: Miguel Mihura no era ganadero ni mucho menos un toro llamado Miguel. Mi crítica se centra hoy en la figura de este excelso
dramaturgo natural de Madrid (1905-1977). En mi memoria de recuerdos desvaídos, si con mi catalejo trato de avizorar mi remota adolescencia, puedo vislumbrar escenas y fragmentos de una serie de televisión tan hilarante como singular: "Ninette y un Señor de Murcia". Los actores estaban colosales, especialmente, a mi modo de ver, la sensual Victoria Vera. Mihura volvió a sorprenderme gratamente de nuevo con su "Maribel y la extraña familia" (1952). Por supuesto, yo vi una versión de actores bisoños (aprendices), donde rutilaba (destellaba) con luz propia una estudiante con vocación artística que se enfundó en la piel de la estrambótica Maribel. Aquella chica era un portento, un ejemplo más del talento dispersado por nuestro país con nombres que esconden su gloria en los pliegues del silencio rotundo. Ya entonces Mihura era para mí sinónimo de grandeza, ingenio, gracejo chusco, comicidad burlesca, sátira y astracanadas (payasadas) concatenadas que descoyuntaban las mandíbulas de las estatuas del Museo Del Prado, si se entiende la hipérbole (exageración). No necesita presentación un título tan celebérrimo, por ejemplo, como "Tres sombreros de copa" (1952).

Ahora, muchos años después, cae en mi regazo la ocasión para disfrutar de Mihura en la versión de la directora Cristina Queros, a quien dedicaré unas líneas más adelante. Antes de arrancarme yo a desplegar epítetos, metáforas, metonimias y esta suerte de recursos
semánticos que tanto me gustan a mí, me gustaría decir que leí con atención las críticas publicadas en el portal www.atrapalo.com

Como no podía ser de otro modo, cuando uno es justo y no dominan tu vida el desdén y la apatía más intratables, las referencias allí expuestas eran en su gran mayoría muy benéficas, positivas. En mi zurrón he embutido, así a lo bruto y a presión, un buen arsenal de calificativos y opiniones análogos a aquellos, para asfaltar el camino de mi crítica teatral con destino al corazón mismo de esta función tan divertida y llevada a buen puerto con la profesionalidad de los tres actores que pululan por un escenario minimalista, con predominancia de maderas en plan cabaña rural sueca. Totalmente recomendable y saludable para el alma y el corazón es la versión que acomete la resolutiva Cristina Queros, amén de gran directora, según pude descubrir, actriz de esas que surgen una vez en la vida, en compañía ella de sus "Caballeros de la Mesa Redonda", paladines del denuedo y el trabajo que gesta en algo maravilloso cuando se faena duro, con cariño a la profesión y sobre todo respeto, anhelo por crecer y aprender, emprendiendo desafíos nuevos que naveguen por rutas diferentes. Es el caso del magnífico actor Daniel Bolorinos, a quien ya había visto con anterioridad en un rol mucho más hierático y flemático que en esta ocasión, en la obra de John Ford "Lástima que sea una puta". Si allí se me antojaba casi turbulento e impredecible, en "Los tres a media luz" Bolorinos brilla con una alegría y un desenfado propio de los actores que aman lo que hacen y se desenvuelven con donaire, soltura, ingenio y dominio del plano corto, usando un término cinematográfico. La proximidad entre actores y público es íntima, palpable, tangible, me siento como si me hubiese "teletransportado" al salón de casa y estuviese observando a unos amigos que han venido a improvisar una representación de lo más jocunda y divertida delante de mis narices, todos en el salón, como una familia bien avenida que solo lograse ser dichosa cuando es en compañía de esos seres tan queridos.

Daniel Bolorinos es una presencia difícil de obviar o soslayar, con esa figura suya casi apolínea y belleza helena (griega), un tipo elegante y atractivo, mirada metálica que te traspasa, un tipo grande en su físico y en su manera de comerse las escenas, como si devorarlas y disfrutarlas fuese su placer predilecto. Me gusta cómo logra abordar toda suerte de registros emocionales imprimiéndolos en su rostro y sus gestos de manera natural. Viaja Bolorinos por el estupor, la rabia y la frustración, el embeleso y el hastío y la jactancia del bellaco conquistador que presume de romances y de sus dotes innatas para arrasar corazones de bellas damas "desvalidas". Bolorinos es el candidato perfecto para representar el papel, ahí lo dejo caer, del galán irresistible de corazón "dicotómico" o maniqueo: esto es con dos secciones diferenciadas, una, la del galán adorable y risueño, otra la del hombre atormentado y peligroso. Un gran actor, siempre insisto en esto, debe saber despuntar en toda suerte de registros: debe saber llorar y reír, conocer el lenguaje inherente al miedo, la felicidad, el sobresalto, la decepción, la comedia y el drama. Es un don despuntar en todos esos campos tan dispares. A Bolorinos le he visto cruzar en esta obra, por esos trampolines emocionales de diferente pendiente, con soltura. Gran cómico, sentido del humor, presencia en el escenario. Una ristra interminable de emociones que
plasma en su faz y acompaña con sus ademanes para que el espectador forme parte de la trama y la identifique como veraz y no algo puramente artificial. Sólo un "pero" minúsculo que pude transmitirle a Daniel en persona, después de la función. Me sobran esos espacios trabados donde las palabras a veces colisionan por abusar de una dicción a veces presurosa. Insignificantes momentos, casi inapreciables, que solo ven quienes nos dedicamos a esto de diseccionar al milímetro el trabajo de los demás. Son textos largos, profusos, es el teatro, la vida misma, el terreno de la improvisación, y por ello, es maravilloso comprobar cómo los grandes actores crecen ante las dificultades en vez de arredrarse. Necesitamos errores en nuestra vida para hacerlo mejor al día siguiente. En esto de los "atascos" fugaces caen todos los actores alguna vez, pero las grandes historias se cuentan por el conjunto global, no por los tropiezos inherentes a todos nosotros. Es el modo de seguir adelante lo que nos hace grandes y en esto, Bolorinos me pareció excelso en su gran capacidad de concentración.

Un dichoso cachivache que debía reproducir efectos sonoros no hacía más que caerse al suelo. Tiene su gracia, acompaña a la comicidad propia de la obra. No vi a ninguno de los actores despistado por estos "accidentes", como decía antes, esto subraya la profesionalidad de estos jóvenes actores.

Emanuele Terracini aparece desde el primer instante, muy cachazudo y sereno él, leyendo un periódico antiguo que se me antoja anterior a la "Revolución francesa...". Forma con Bolorinos un tándem que funciona a las mil maravillas. Me recuerdan juntos a los inolvidables Jack Lemmon y Toni Curtís, curiosa pareja que sin embargo siempre funcionó como un talismán. Terracini pasa casi de refilón, casi pidiendo perdón con su actitud pacata, humilde y discreta. El "buenazo" por antonomasia que no se altera ni tiene altibajos su corazón a medio gas. Acostumbrado a ser el subalterno del galán, apenas puede comprender la atracción que sentirá por él el personaje femenino de esta función.

Se ufana vanaglorioso cuando cambian las tornas y el galán conquistador sufre en silencio y estupor el fracaso de sus propósitos, mientras el segundón adocenado (vulgar) recaba las atenciones de la chica. Fantástico Terracini, que no pierde el hilo y se gana el afecto del espectador con su talante bondadoso, natural y translúcido.

Un apunte postrero para Cristina Queros, directora de este proyecto que a su antojo ha adecuado para imprimir su propio marchamo. También tuve ocasión de revelarle en persona, tras la función, mis impresiones sobre su rol en este disparate tan divertido. Le dije entonces que me pareció una actriz sobrenatural y ahora incido. El teatro necesita actrices de su talento. En ocasiones creí ver a Lina Morgan, aquel desparpajo, una metralleta que disparaba a bocajarro palabras y frases concatenadas a velocidad sideral.

Cristina borda papeles dispares en la misma función: esa vecina adorable demudada por un catarro de órdago, elegante y locuaz "viene dispuesta a todo" pero se pone histérica perdida cuando la roza Bolorinos. Y esa asistenta que alucina en colores con el estilo decorativo de esa casa, donde las revistas acaban en el suelo y hay un burro pegado a la pared, un burro, "que no es sino un caballo que no pudo ir a la escuela". Cristina está centrada y sobresaliente, todo reparto debiera contar en su elenco con Cristina Queros. En definitiva, con actores como los de "A media luz los tres" lo normal es que el público regrese a casa con una sensación de felicidad mayor a la que traían antes de ocupar las butacas junto al escenario. Ha sido un placer asistir a esta función y espero que mis palabras animen a otros espectadores a pasar un rato de humor y entretenimiento junto a este trío de actores magníficos.


viernes, 19 de mayo de 2017

CRÍTICA DE "SPECTACULAR, LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS"




Orlando Tünnermann
www.el-hotel-de-las-almas-perdidas.blogspot.com


SPECTACULAR. ESTRENO. PRIMERA VEZ EN ESPAÑA
CINE INMERSIVO PRESENTA: LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS

19 DE NOVIEMBRE DE 2016.
HORARIO: 18:00-11:59
LA ENTRADA INCLUYE UNA CENA AMERICANA CON BEBIDA INCLUIDA (AGUA, CERVEZA O REFRESCO)
CALIFICACIÓN DEL ESPECTÁCULO: 9,5

GÉNERO: GANGSTERS, AÑOS 20-30.
CRÓNICA COMENTADA POR VÍCTOR VIRGÓS
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Aterriza en la ciudad de Madrid este novedoso espectáculo bajo el membrete de "CINE INMERSIVO". Dos palabras que definen a la perfección la sobresaliente parafernalia construida en torno a la renombrada película "LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS", que veremos ya en la recta final del día.
El espectador no se conforma ya con ser una mera silueta agazapada en la oscuridad de una gran sala de proyecciones, sino que forma parte interactiva y participativa de un andamiaje de: actores, pitonisas, inspectores, policías, tipos sospechosos de miradas torvas y ademanes de pura animosidad, cacos de poca monta, gángsters, timadores... En definitiva, el heterogéneo hábitat avieso del Chicago de los años de la ley seca, allá por los añejos y siempre adorables años 20-30.

La idea no puede ser más innovadora y atractiva: una manera de acudir al cine pero montando en torno a la filmación toda una recreación de la cinta en cuestión, donde los espectadores podrán duran unos instantes saborear el néctar de la adrenalina que dimana de convertirse en acólitos de Al Capone, o acaso, aquellos que lo perseguían sin tregua para enchironarle.
Cientos de almas, ataviados todos con la elegancia y el estilo connatural de principios del siglo XX, somos citados en el Museo del Ferrocarril, en el Paseo de las Delicias 61. Gente bella, ellos y ellas, se me asemejan algunos a Errol Flynn o Clark Gable, incluso me ha parecido captar por el rabillo del ojo a un trasunto de la mismísima Mae West. El espectáculo pergeñado apenas tiene resquicios para intercalar pegas o inconvenientes.

Falsos periodistas, actores, gángsters, malvados vestidos de gabán y pajarita, se pasean observándonos con inquina y recelo, tal y como se debe desprender de la atmósfera caliginosa y perturbadora del Chicago transgresor de antaño, donde no puedes ni debes fiarte de nadie. Desde el primer instante en que mis pies abandonan las aceras madrileñas para renacer en el Chicago de los años 20-30, ya presiento en el aire un aroma a criminalidad y contubernios. El evento está tan bien diseñado que enseguida te unes a ese clima de conjuras y clubs clandestinos, donde no faltan los pícaros y los mafiosos, sicarios y bellas damas que coquetean, muy sicalípticas ellas, junto a las mesas de blackjack, (también llamado veintiuno este juego de cartas) en el casino. Se recrean con prodigiosa fidelidad escenas de la película, con nosotros como piezas indispensables, actores noveles, figurantes que por unos instantes soñamos con ser estrellas del celuloide.

Un elenco muy profesional te lleva en volandas hacia las simas más lóbregas de una ciudad que dormitaba con los ojos abiertos, por lo que pudiera pasar. Música de swing, música maravillosa que te conmina a bailar, una banda laudable y una cantante sobre un escenario en el casino que solo merecen loas y vítores por nuestra parte, el codicioso populacho, entregado al adictivo entretenimiento de despilfarrar los dólares en las mesas de juego.
Suena la voz maravillosa de una bella cantante, a quien puedo imaginar en aquella época turbulenta, mientras la suerte me acompaña y van aumentando mis monedas de colores en las manos, las que voy ganando en las mesas de juego por un deleznable puñado de dólares. Dicharacheros periodistas quieren arrancarme confesiones controvertidas: ¿Estoy a favor de la ley seca? ¿Se está distribuyendo alcohol de contrabando en locales de dudosa reputación? Arnold, un reportero de lo más locuaz, anda por allí revoloteando, en pos de un titular. El bando en el que me he enrolado debe introducir en Chicago unas cajas sospechosas sin que la policía se entere de la delictiva estratagema. Habrá disparos, detenciones, peleas y linchamientos, un combate de boxeo, mucha diversión, eso está garantizado.

El escenario no puede estar mejor elegido, entre trenes antiguos que exhalan vapores nebulosos y ronronean preparados para partir. Coches de época aparecen aparcados frente a establecimientos sin reseñas evidentes. La cena, manjares de Chicago diversos, perritos calientes, hamburguesas, ensaladas, la encontré un tanto caótica, pese al buen hacer de quienes nos atendían con eficiencia y simpatía. Cientos de personas en un espacio insuficiente buscaban un sitio donde sentarse, hacinados como ganado. Muchos quedaron de pie. En este punto debo hacer mención especial a mis compañeras de mesa, Phoebe y Tommi, o sea, María y Claudia, quienes se apiadaron de este escritor y su esposa, y nos regalaron su simpatía y un huequito junto a ellas para que no tuviésemos que sufrir de pie las inclemencias de Chicago. En definitiva, una experiencia única que espero poder repetir en más ocasiones y así contároslo todo en detalle a través de mi modesta pluma.

CRÍTICA TEATRAL DE INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. TEATRO QUEVEDO

 

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INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM


Una nueva incursión en el remodelado teatro Quevedo me ha conducido nuevamente por senderos de histrionismo, “despotrique” gratuito y dislates espontáneos que descoyuntarían la mandíbula al más pintado de tanta risa festiva e hilaridad entre los concurrentes en el patio de butacas. Voy concatenando comedias, en una escala gradual creciente de “cachondeo”, como si fuera yo un recolector de risas y despilfarro humorístico. En esta ocasión me topo frente a frente, tan frente a frente que sólo me faltaba ya besar el escenario, con un triunvirato de actores muy jóvenes que, como aquellos paladines del humor de “La guerra de los sexos”, a quienes calificaba yo de jóvenes J.A.S.P (jóvenes aunque sobradamente preparados), o los singulares protagonistas de “La curva de la felicidad”, ¡vaya elenco! también destilan talento e ingenio por cada poro de la piel. DiegoRou, Miguel Ángel Moreno (Eme) e Irene Pardo se estrujan las células grises para confabularse con las musas del ingenio y pergeñar historias improvisadas y rocambolescas en milisegundos, coadyuvados por los despropósitos que proponía el público para hilvanar una historia desternillante y poco menos que “cubista”, por lo surrealista digo…Una palabra lanzada al aire: “Pene”, “Avestruz” o “calcetín de Carrefour” podían propiciar el génesis de relatos de vodevil disparatados que parecen producto de un delirio deformado hasta sus últimas consecuencias. Alguien en el público propone la representación de una escena de género lírico, misterioso o erótico y a partir de ahí, los tres actores desembalan recursos interpretativos que discurren con la misma velocidad con que se cocinan los pensamientos. Una coctelera con papelitos, donde hemos escrito toda suerte de chaladuras, servirá para dar rienda suelta a la imaginación de estos tres “monstruos” de la improvisación. Monstruos no por horrendos… más bien por sobresalientes, brillantes y talentosos.
Improvisación en estado puro que mana libérrima como una libertina astracanada a raíz de una palabra, una frase ocurrente, soez, sicalíptica o lo que se tercie, que por sus ingredientes, pongamos: “farola”, “condones” y “jubilada artrítica y patizamba” ya sabes que va a descarrilar por las veredas del despropósito, la chaladura y el sinsentido en su prisma más desternillante. Diego es un comunicador nato, ágil, locuaz y divertido, ingenioso y camaleónico. 

Eme es como un todoterreno, pisa fuerte, pisa firme, muda pieles, voces, gestos y texturas, se acopla y se amolda, se transforma en torbellino, calma absoluta o desvergüenza repentina en el mismo tiempo en que yo chasqueo la lengua para pronunciar su nombre. Irene Pardo; pizpireta, risueña y bella, casi de juguete su figura curvilínea y dúctil, parece frágil y voluble, pero su presencia en el escenario es garante de profesionalidad con ribetes y aureolas que circuyeran su nombre. Simpática y vivaz, vivaracha y cercana, su mente es un tranvía de largo recorrido que jamás sucumbe ante los imprevistos baches del terreno, pues conoce los ardides de la profesión para disolver en milisegundos la sombra de la duda y el silencio, la sombra del temor escénico y el nublado que produce el olvido. Ingeniosa y rauda como el viento, su figura menuda esconde un talento sobrenatural e inconmensurable que no se puede amarrar bajo la carpa de ningún teatro. Seguridad en sí mismos, dominio escénico, capacidad comunicativa, y por encima de todo ello piel camaleónica para vestirse y desvestirse con disfraces dispares en el tiempo en que yo tardo en respirar o parpadear.

INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM