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BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES-

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS". A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

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"SOL TENEBROSO" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES -.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD" (YA A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)
"EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES" (EN PROCESO DE GESTACIÓN"

VÍCTOR VIRGÓS

VÍCTOR VIRGÓS
VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD
AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS"

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". VÍCTOR VIRGÓS.

BÁRBARA Y MIRANDA SON TESTIGOS DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA DE UNA PELIGROSA BANDA DE FACINEROSOS.

SU INTROMISIÓN ACABARÁ POR ARRASTRARLAS HASTA UN DESCONOCIDO, INHÓSPITO Y DESHABITADO PUEBLO TUROLENSE, DONDE MANFRED BÖHER LLEVA A CABO UN DEMENCIAL PROGRAMA TERAPÉUTICO QUE EL LUNÁTICO MESÍAS HA DADO EN LLAMAR "LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". SUS VIDAS CORREN PELIGRO EN MANOS DEL ESPURIO SANADOR Y SU CUADRILLA DE ENAJENADOS PROSÉLITOS.

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LA MODELO DANESA SISSEL MADSEN ES SECUESTRADA Y DESAPARECE JUNTO A UN HOMBRE DE ENIGMÁTICA CATADURA POR ENCARGO DE UN NEFARIO EMIR.

UN TESTIGO FORTUITO RECOGERÁ UN PERIÓDICO QUE LA MODELO ARROJA AL SUELO, CON UNA ÚNICA PISTA DE SU PARADERO ESCRITA EN TINTA ROJA DE CARMÍN: "ISLA DIAMANTE".

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS



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CASSANDRA KOWALSKA, LA NUEVA VOCALISTA DE LA BANDA TUROLENSE SIRENAS IN LOVE, ACUDE AL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS PARA OFRECER UN CONCIERTO EN DIRECTO.

ALLÍ SE TOPARÁ CON LA PELIGROSA BANDA DE FORAJIDOS DE BARRABÁS, QUE ACABA DE ESCAPAR DEL PENAL.


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"SOL TENEBROSO"

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"SOL TENEBROSO" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

ARTURO SUCHIL RECIBE UNA CARTA DE SU ESPOSA PAOLA DESPUÉS DE 20 AÑOS, PERO PAOLA FUE ENTERRADA EN UNA CRIPTA DE LA ISLA DE TABARCA CUANDO MURIÓ AHOGADA AL SALIRSE SU COCHE DE LA CARRETERA Y SUMERGIRSE EN EL MAR.

ARTURO DEBE DESCUBRIR QUÉ SUBYACE TRAS LA REPENTINA "RESURRECCIÓN" DE PAOLA, QUIEN LE CITA EN EL DEPRIMENTE Y AISLADO PUEBLO TUROLENSE DE OJOS NEGROS.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CASSANDRA KOWALSKA ES CITADA EN LA GESTORIA DE AMANCIO GUEVARA, EN PUEBLA DE SANABRIA, PARA LA LECTURA DE LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES DE SU ABUELO, QUIEN LE DEJA TODA SU FORTUNA.

VLADIMIR KOWALSKA GUARDABA MUCHOS SECRETOS Y SU ACÉRRIMO ENEMIGO, AMANDO SALCEDO, NO PUEDE PERMITIR QUE SALGAN A LA LUZ. ENVIARÁ A SUS SICARIOS TRAS LAS HUELLAS DE CASSANDRA PARA RECUPERAR ALGO QUE SU PADRE LE ROBÓ ANTES DE SIMULAR SU PROPIA MUERTE Y LA DE SU MUJER.

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS
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ARINSAL FUE BRUTALMENTE APALEADA Y VIOLADA POR UNOS HOMBRES 5 AÑOS ATRÁS EN UN SUBURBIO DE JORDANIA. LA DIERON POR MUERTA, PERO SOBREVIVIÓ, Y AHORA HA REGRESADO PARA COMENZAR UNA CRUZADA PERSONAL VINDICATIVA CONTRA TODOS ELLOS. NADIE ESTÁ A SALVO, NI SIQUIERA CARMELO DE LA PRIDA, UN HOMBRE ABYECTO Y PODEROSO QUE SE REFUGIA DEL MUNDO EN EL INEXPUGNABLE CASTILLO DE ARCALÍS.

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

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AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

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CUANDO ÁLEX MERCURY OBSERVA EL EXTERIOR A TRAVÉS DE LA VENTANILLA DEL TREN, VISLUMBRA ATÓNITO EL ESPERPÉNTICO, SINIESTRO Y DESOLADOR PAISAJE DE "JYS; LA ESTACIÓN DEL TIEMPO".

TRACI NO ESTÁ A SU LADO; HA DESAPARECIDO, AL IGUAL QUE EL RESTO. EL TREN ESTÁ VACÍO. NO HAY NADIE, SÓLO SILENCIO Y UNA LUZ CENICIENTA QUE LO ENVUELVE TODO EN UN SUDARIO GRIS OSCURO.

ALGO INEXPLICABLE SUCEDIÓ CUANDO LOS HACES DE LUZ ENGULLERON AL TREN, CUANDO CRUZÓ AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD.

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

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"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL PUEBLO BURGALENSE DE CORTIGUERA PARECÍA ABANDONADO, DEVORADO POR LA VEGETACIÓN SALVAJE, TAN HERMOSO Y ESPECTRAL A LA VEZ, CON AQUELLAS MANSIONES BLASONADAS DONDE YA NO VIVÍA NADIE. LAS BARRERAS A LA ENTRADA DEL PUEBLO, CON AQUELLA PROHIBICIÓN EXPLÍCITA DE ACCESO A LOS NIÑOS, RESULTABAN INQUIETANTES; TANTO COMO EL ALBINO DE OJOS AZULES, TANTO COMO EL EXIGUO REDUCTO DE HURAÑOS LUGAREÑOS QUE PROTEGÍAN CON DESPROPORCIONADO CELO EL BOSCOSO SENDERO QUE CONDUCÍA AL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS.

SELENE MOON

SELENE MOON

"SELENE MOON"

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


CUANDO EL DETECTIVE ORLANDO TÜNNERMANN ACUDE AL TEATRO "LA CUARTA PARED" PARA ASISTIR A LOS ENSAYOS DE LA OBRA "LA NOVIA DE LA MUERTE", LE ANUNCIAN QUE LA BAILARINA PRINCIPAL, SELENE MOON, HA DEJADO LA COMPAÑÍA TEATRAL PRECIPITADAMENTE, SIN PREVIO AVISO, ENVUELTA EN UN HALO DE MISTERIO Y URGENCIA.

EN SU CAMERINO, ORLANDO ENCUENTRA UNA PEQUEÑA CUARTILLA CON UN SUCINTO MENSAJE ESCRITO: "NO DEJES DE BUSCARME, DETECTIVE"

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES HA VUELTO A REUNIRSE. SIN EMBARGO, EL MUNDO AL QUE RETORNAN HA CAMBIADO DRÁSTICAMENTE. CORRE EL AÑO 2133. LA POBLACIÓN MUNDIAL HA QUEDADO DIEZMADA A CAUSA DE LA REBELIÓN DE LOS ROBOTS Y DE UNA CORPORACIÓN TAN CLANDESTINA COMO PODEROSA CAPAZ DE CONTROLAR LA VOLUNTAD Y EL DESTINO DE LOS SERES HUMANOS POR MEDIO DE UNOS CHIPS ELECTRÓNICOS QUE LES HAN SIDO IMPLANTADOS.

sábado, 5 de mayo de 2012

La dama del bosque de Hados


Una balsa almibarada de asaetadas hojas naranjas amaró en estampida sobre el lecho remansado del río Voltoya, empujadas acaso por un repentino y glacial céfiro.

El cielo límpido y añil comenzaba ya a desprenderde de su celeste coraza para enfundarse en una solemne sotana gris.

Treinta y cuatro guardas forestales, fallecidos o afectados por una siniestra melancolía que acababa por derivar en horripilantes suicidios, habían trabajado en el Parque Nacional de La Marteña en el transcurso de dos años... ¡¡34!!
Stuart Se sentó junto a la orilla del río y examinó circunspecto la profusa documentación que había recabado durante los últimos 3 años de su vida.

Los datos conformaban pilastras laberínticas de nombres, fechas y sucesos que culminaban en un mapa global macabro.
Vesanía, obsesiones compulsivas... y circundándolo todo, como un aura ponzoñoso dotado de zarpas y vampíricos colmillos aserrados, la sensación de "sentirse observado", "vigilado".

Si retrocedía en el tiempo 3 siglos, la confusión se tornaba babélica jerga y murmullo ininteligible. Un callejón sin salida, un galimatías sin trabazón...

El primigenio Bosque de Hados y actual Parque Nacional de La Marteña custodiado por unas inicuas centinelas nigromantes que rivalizaban en perversidad con las indefinibles hadas de Berenice... ¡Qué absurdo sonaba todo!
Pero la cuestión se enmarañaba aún más sobre sus pliegues inextricables y abstrusos con el demencial testimonio de Yashinya, una anciana perturbada que había alcanzado la inverosímil longevidad de 157 años...

Su rostro se mantuvo siempre lozano y juvenil hasta el advenimiento de la implacable senectud. Entonces feneció desfigurada como una versión momificada de la faraona Hatshepsut.

Su muerte acaeció de una manera extremadamente fulminante y atroz, como si La Parca le hubiera concedido la prerrogativa de una juventud indefinida y, de pronto, decretara la abolición de aquella prebenda para trocarla por rauda, grotesca e inmunda decrepitud.

Yashinya siempre sostuvo la descabellada teoría de la existencia de un plano temporal paralelo que fluctuaba a la deriva en el seno del bosque de Hados.

Su oráculo resultó visionario cuando iterara con su monocorde perorata y la voz rota por el espanto que:"Nada ni nadie permanecía inalterado si te adentrabas en el bosque de Hados".

("34 guardas forestales alienados, fallecidos, suicidios, vesanía...")

Otro detalle inquietante lo encontró Stuart en las unánimes exposiciones de un nutrido grupo de pudientes aristocráticas de Princetown, que manifestaron cómo del cabello de una chiquilla comenzaron a surgir libélulas de irisadas tonalidades.

Esa niña era Yashinya, la niña que se adentró en el bosque de las brujas de Ishtar para revertir el conjuro sobre su hermano Frederik, convertido en conejo albino.

Nada tenía sentido, pero... treinta y cuatro guardas forestales no podían haber sufrido idéntico cuadro paranóide: "Voces corales, música en el aire, susurros que parecían proclamar conjuros, sombras que se movían como centellas enlutadas, presencias acechando entre la maleza..."

Stuart revisó sus anotaciones y subrayó con tinta roja los apartados referentes a la oleada de libélulas de colores cambiantes, miméticos o translúcidos que destellaban como baterías aladas fluorescentes.
Dos renglones más abajo encontró lo que estaba buscando: la dama del vestido blanco.

La primera mención de la espectral mujer acaecía apenas siete semanas después del devastador incendio que asoló las principales aldeas del extinguido Reino de Verbania.

Se mostraba siempre huidiza y callada, postrada o acuclillada a los pies del Lago de la alondra negra,protegida por un enjambre de libélulas policromadas y enfundada en un impresionante vestido de novia blanco.

No estaba sola. Los testimonios recabados hablaban de una "sombra" pendular que dimanaba de su espalda como un filamento dendrítico.
El siniestro apéndice incorpóreo era definido como un largo velo negro que culebreaba con voluntad propia.
Stuart añadió una consideración al esquema ya trazado previamente: ¿brujas de Ishtar?

Estaba refrescando... La tarde tenía prisa por apresarse a los anclajes de la noche. Recogió sus bártulos y se dispuso a retirar la vivienda provisional con forma de iglú plateado donde había residido durante los últimos 15 días.
Se sentía decepcionado, estafado por los enigmas del bosque de Hados. Treinta y cuatro agentes forestales tuvieron mayores recompensas con el descomunal bagaje de "avistamientos" paranormales.

Entonces extrajo de su bolsillo derecho el teléfono móvil y marcó rápidamente el número de la redacción. Esperó unos segundos a que la voz extremadamente diligente e hiperactiva de Candy Spears le saludara con su tono robótico e impersonal.

No contestaba nadie... colgó y marcó de nuevo.

Comenzaba a hacer frío, por lo cual Stuart decidió caminar un poco para no quedarse totalmente aterido.
Reparó entonces en una enorme acequia en el suelo.

No la había visto antes...

("¡Qué raro!... esa zanja no estaba ahí hace unos momentos...")

No contestaba nadie... colgó enfurecido y se acuclilló para examinar con mayor detenimiento la zanja. Tenía al menos 20 ó 30 metros de longitud. Su profundidad era inestimable...

El suelo en derredor era legamoso, húmedo y poroso. Lo tanteó con las manos, presionando, amasando, como si pretendiera aquilatar su densidad, volúmen y composición.

En ese instante cedió y Stuart sintió cómo la acequia lo engullía hacia una sima de oscuridad impermeable.
Mientras caía pudo vislumbrar claramente la faz risueña de la pequeña e intrépida Yashinya, que reprendía a su conejo albino. Había a su alrededor cientos... miles de libélulas de colores inimaginables revoloteando. También pudo ver un sillón y una jarra de cristal rebosante de miel de brezo sobre el tocón de un árbol talado.

Stuart Se desplomó estruendosamente como un pesado fardo de huesos fracturados sobre un páramo inhóspito y virginal, donde el atardecer parecía ininterrumpido y eterno.

Miles de libélulas translúcidas o irisadas danzaban en el aire bajo un cielo metálico y ceniciento. Por un instante sintió la opresiva sensación de hallarse confinado en el exiguo habitáculo de una caja de caudales menguante.
No podía respirar... le faltaba el aire, se le habían reventado los pulmones, pero no había dolor, se sentía incorpóreo... ("... como el velo negro de la dama del lago...")

Miró a su alrededor. Sólo vio árboles enjutos y combados que se arqueaban como elásticas bailarinas para absorber las negruzcas aguas de un riachuelo hediondo y burbujeante donde flotaban espeluznantes arácnicos tricéfalos de hirsutas patas elongadas.

Tenía que anotarlo todo... las libélulas de colores imposibles, Yashinya reconviniendo a su hermano Frederik en su estado lagomorfo, la acequia, las arañas tricéfalas...

Fatigado, con la sensación de que el bosque cabrioleaba como un bajel en altamar, echó mano de su teléfono en el bolsillo derecho. Enseguida sintío un tremendo picotazo, como si le hubiesen hendido la carne con el afilado aguijón de un avispón.

Miró su mano asustado... se le estaba hinchando rápidamente... parecía un globo aerostático.
De su bolsillo derecho vio salir a la fuga a un enorme escarabajo astado y transparente. Enfurecido, lo aplastó bajo la horma de su zapato.

El teléfono se había quedado en la superficie, así como la tienda de campaña y toda la documentación que había apilado durante tantos años.

Stuart presentía que al descender por la zanja su vida entera se había transformado irremediablemente.
("Nada ni nadie permanece inalterado al adentrarse en el bosque de Hados").

Caviló arredrado sobre las proféticas palabras de Yashinya. Se incorporó. Las piernas apenas le sostenían, parecían alambres de espino retorcidos con unos alicates.

Durante unos minutos caminó en círculos, errabundo, desnortado. No parecía haber salida.
Se giró y comenzó una nueva travesía hacia el punto de partida. Seguiría el curso del río, sin duda arribaría a alguna población limítrofe. Desde allí se pondría en contacto con la redacción del periódico.
A poco más de 300 metros divisó una gigantesca mancha oleosa de tonalidad azabache. Se extendía sobre el bosque unos dos o tres kilómetros... era imposible precisarlo.

("... era como el velo de una novia arrastrando su sombra hasta los mismísimos confines del tiempo...")

La observó amilanado, barruntando si debía recular, cambiar de dirección o correr en línea recta, atravesando la densa mancha con la esperanza de que sus fauces tuvieran idéntica cualidad translatoria que la zanja por la que había caído.
Como si respondiera a sus disquisiciones, la mancha reptó a toda velocidad en su dirección, bisbiseando conjuros en el babélico dialecto del bosque.

Stuart trató de escapar, de eludir una muerte segura.

("... treinta y cuatro guardas forestales fallecidos, suicidados... enajenados...")
Ahora todo tenía sentido...

La sombra se erigió como una torre de homenaje aterradora y vindicativa y se transformó en mujer.
Desde el suelo, aterrado, acurrucado como una alimaña de exigua envergadura que sabe que su final ha llegado, contempló el perfil espigado y altísimo de una mujer esbelta y larguísima cabellera azabache.

Por unos instantes se giró, como si le concediera la prebenda de la libertad, como si hubiera decidido dejarle escapar. Stuart siguió su mirada y observó que el motivo de su arrobo era la contemplación de una hermosa dama vestida de blanco que parecía reverenciar a unas libélulas policromadas que flotaban en el aire sobre un lago de aguas 
ambarinas y grises....

("Ese lago no estaba ahí antes... igual que la zanja...")

Era su oportunidad... Stuart Se incorporó a toda prisa y echó a correr, sin mirar atrás...
Tenía que anotarlo todo, se haría famoso, !la leyenda del bosque de Hados era real!!!

Entonces notó un intenso y desgarrador picotazo en la espalda y cayó de bruces como un juguete roto.

Moribundo, jadeante, giró la cabeza para averiguar qué se le había insertado en la espalda. Su última visión fue la de un descomunal apéndice negro, ("como el velo del vestido de una novia..."), que dimanaba directamente de la espalda de la sombra, que se había transformado en la dama del vestido blanco...


El castillo que se asomaba al mar


Diandra albergaba la esperanza de que su padre retornara laureado y glorioso de allende los mares, invicto en su épica liza contra las huestes de la bellísima sirena Vrasylia.

Cada mañana imploraba a la Luna y a sus amigas, las centelleantes estrellas, que le otorgara sabiduría y arrojo para combatir y derrotar a las engatusadoras y pérfidas sirenas.

Desde la azotea del inexpugnable castillo que se asomaba al mar podía escuchar su canto melífluo e hipnótico, que alienaba el juicio de los marineros y hacía zozobrar buques, navíos, galeones y bajeles...

Cientos de barcos se habían ido a pique, subyugados por los dictados insidiosos del canto arrullador de los mitológicos seres marinos.
Millares de odas relataban sus aviesas martingalas y asechanzas... millares de elegías se habían escrito para narrar pavorosos acaeceres de marineros fogueados que habían acabado sus días en abisales gargantas oceánicas, seducidos por el canto de las sirenas, conducidos a una muerte segura, adormecidose ignorantes de su infame hado.
Diandra soñaba con ser como su padre, algún día, cuando creciera y se hiciera mayor.
Algún día sería como él, aguerrida e invencible, temida y respetada, venerada y conocida allende los mares y las tierras que se extendían más allá de los reinos de Caprilia y Virgós.
Corazón de niña, espíritu envalentonado y maduro, Diandra escudriñaba entre las olas en pos de sus futuras enemigas.

No las temía. Su padre, el rey Dédrik, le había revelado su secreto: "Ningún daño podrán las sirenas infligirte si al cruzarte con ellas cierras los ojos y te taponas los oídos para no escuchar su canto".
Con el infante y medroso Karpin, su hermano menor, practicaba ataques letales con ramas de roble nudosas y alargadas a modo de floretes.

Su pusilánime contrincante contrarrestaba los fatídicos embates de esgrima con un rudimentario y zarrapastroso escudo de trapo, que no era otra cosa que un sombrero cuadrangular que le había regalado años atrás el prior Mordock.

Cesado el fragor de la contienda, acababan riendo a carcajadas mientras oteaban el mar añil, abrazados como viejos camaradas, en el castillo que se asomaba al mar, erigido sobre el Barranco de la locura.

Su madre, Silvarnia, le había contado a la pequeña Diandra en una ocasión el origen de tan horripilante ficha bautismal.

Al parecer, cientos de hombres se habían arrojado desde las alturas, enloquecidos, al escuchar el canto de las sirenas.

De ello, si acaso llegó a acaecer alguna vez, hacía más de 3 siglos. No había nada que temer, pues nadie podía aseverar de una manera fehaciente si la escabrosa leyenda no era más que verborrea gratuita y falaz, transmitida de padres a hijos durante generaciones.

Diandra, en todo caso, se crió con el convencimiento y el temor a enloquecer o envilecerse, tornarse maléfica o completamente lunática, y, como aquellos desdichados, acabar arrojándose contra las mortíferas rocas afiladas que reptaban, apiñadas, a los pies del castillo que se asomaba al mar.

El Barranco de la locura... Se le antojaba un nombre horrendo e invocador de profecías malditas. Ella prefería denominarlo símplemente: "Farallón del castillo que se asoma al mar" o "Castillo que se asoma al mar del rey Dédrik".

Una noche de Luna llena, mientras dormía junto al rubísimo y pecoso Karpin en la instancia de los infantes, decorada íntegramente con estampados de unicornios malvas y tulipanes amarilllos, se levantó del lecho la pequeña Diandra muy sobresaltada al escuchar el inequívoco rugido de unos cañones cercenando la serenidad del ocaso.

El fragor de una cruenta batalla se fraguó en su mente volatinera: " Su padre, con los ojos vendados y los oídos taponados, ponía en jaque a las sirenas por medio de su endiablada destreza con la espada".

"Desde la orilla del mar, sus leales soldados defendían el baluarte inexpugnable haciendo uso de bayonetas, mosquetones, cañones, sables, espadas, dagas y alabardas..."

Diandra dio un brinco y se erigió sobre el suelo alfombrado, donde redundaban nuevas escenas mitológicas de unicornios malvas que contemplaban al observador desde una tundra invernal.

Su hermano Karpin musitó palabras inconexas que a Diandra le sonaron a anatemas infames.

A la carrera, en camisón, descalza, atravesó larguísimos corredores lóbregos y, en cuclillas, penetró en la inmensa armería.

Siempre quedaba fascinada con la ingente recolección de armaduras, escudos, lanzas y espadas allí dispuestas, esperando el momento de ser convocadas al encuentro de nuevas conflagraciones entre ejércitos rivales.


Tomó entre sus manos la mítica espada de Hera, que la duplicaba en tamaño y era tan pesada que apenas podía levantarla.

Aún así, contumaz e infatigable, la arrancó de su pedestal tras una hermosísima vitrina translúcida y la sacó de la imponente sala, arrastrando la hoja como si fuera una prolongación de su propio cuerpecito menudo.
El estruendo de la batalla inundaba sus sentidos.

Su padre se sentiría muy orgulloso de ella cuando la viera aparecer, preparada para combatir, luchando a su lado con la mítica espada de Hera, convirtiéndose aquella noche mágica en precoz heroína, forjadora de su propia leyenda, que sería evocada durante siglos por venideras generaciones.

La travesía hasta la orilla del mar fue para la resoluta Diandra extenuante y febril, pues debía descender a través de una serpenteante y escarpadísima rampa conformada por más de 1000 escalones, portando el lastre de la formidable arma.

Con la lengua fuera, jadeando, desfallecida por el ímprobo esfuerzo realizado, con las plantas de los pies desnudas y llagadas, arribó finalmente a la playa.

La escena que contemplaron sus ojos esmeraldinos no se borraría de su mente jamás a lo largo de sus 103 años de vida.

Su padre, junto a un nutrido batallón de soldados y próceres, celebraban una cordial asamblea de paz y buena voluntad con un reducido séquito de sirenas, acostadas junto a la orilla del mar.

Los estruendosos bramidos de los cañones que había escuchado, que había imaginado como pavoroso testimonio de una épica batalla naval, no eran sino salvas honoríficas.

El atronador estrépito entreverado con aullidos confusos de algarabía, que había imaginado como la sinfonía de un combate a muerte, tan sólo obedecía a la alharaca jubilosa de los integrantes de aquel concilio inesperado, furtivo y clandestino.

DiandrA observó a su padre, totalmente azarada y abochornada. Temía en cualquier momento el estallido brutal y descarnado de su cólera, al sorprenderla en camisón, descalza, avergonzándole delante de aquella gente tan preeminente, portando consigo la mitológica espada de Hera, que había usurpado sin su permiso.
Aventuró una disculpa.
- "Padre... creí que estabais en peligro... yo... lo siento.

Durante unos instantes nadie habló. La atmósfera reinante se tornó álgida y despedazadora, como dotada de dientes de sable y guadañas en sus mandíbulas depredadoras.

Entonces, un brillo jocundo asomó a los ojos cobaltinos del monarca y esbozó una sonrisa complaciente.
- "Puedes marchar tranquila, mi bella y precoz guerrera -Le habló con ternura- "Hemos firmado la paz con las sirenas, y por tanto quedan suspendidas las hostilidades entre nosotros. Las sirenas sólo pretenden proteger su hogar, lo mismo que hacemos nosotros con los nuestros.

Tan sólo reivindican con justicia y honor que no lo contaminemos y lo respetemos, que no vuelvan a ser sus aguas escenarios de masacres navales. Ahora ve, Diandra, reúnete con tu hermano Karpin. Es tarde, ahora debes dormir, mi hermosa y precoz guerrera..."

Vrasylia, Sílfide, Frexia, Nereida, Zalennia y Nubídice, la eximia comisión de sirenas que ahora se tornaban amigas y aliadas, contemplaron como se alejaba aquella muchachita valerosa, arrebolada y exhausta, arrastrando una espada formidable que le duplicaba en tamaño.

A los pies dle castillo que se asomaba al mar, humanos y sirenas firmaban la paz y juraban salvaguardar el hogar de aquellas prodigiosas criaturas mitológicas.



EN LA IMAGEN, LA SIRENA VRASYLIA.

viernes, 4 de mayo de 2012

El funeral de las emociones perdidas


Han desaparecido "los bosques de Nerón, de Calígula y de Carlomagno".
Todo cambia, nada permanece inalterable.

Como las olas añiles y de plata que recorren miles y miles de kilómetros, montadas a horcajadas sobre gibas y lomas saladas para fenecer con un ósculo póstumo junto a la orilla del mar, así van desapareciendo inveteradas amistades, se alejan del presento los recuerdos más entrañables, perdemos a familiares y allegados y esos momentos irrepetibles que no volverán a ser los mismos jamás.

Todo inicio viaja inexorable hacia un cambio, hacia un final, hacia una transformación estética, hacia el preámbulo de algo nuevo y remozado, como una supernova que estalla en una fuente de millones de colores para impregnar el cosmos de rutilantes fulgores cegadores.

Mi crónica matinal inhala y exhala desde la primera línea un innegable hálito pesimista de poética derrotada y meditabunda.
Es parte de mi naturaleza, se alía con pertinaz contumacia a los ruegos de la melancolía y la nostalgia. Invocan mi nombre los espectros que moran en los recovecos más lúgubres de mi espíritu. También es parte de mi naturaleza, congraciada con la reflexión introspectiva, la oscuridad y el desplome emocional.

Pero ante todo soy un "ente" poliédrico, polivalente y bipolar. Complejo como el cosmos, impenetrable como la noche más oscura. Soy canción y trino de avecillas primaverales, soy la noche y el día, tormenta de fuego e invierno en Noruega.

Mi artículo matinal es una oda reflexiva que enfrenta a dos contendientes legendarios y antagonistas: la pérdida y la recuperación, la devastación y la restauración, el pesimismo y la alegría.

A veces tengo la alienante y foránea sensación de caminar entre humanóides robóticos que me escrutaran estupefactos, con sus testas metálicas y corazón de latón, miembros de plomo y hojalata y pasión revertida a mero reflejo emocional automático y reprogramado.

Es como asistir a un funeral de emociones perdidas. Siento que me observan cuando analizan, avergonzados o deseñosos, el origen y causa de mi perenne sonrisa y buen humor. Siento que analizan y vituperan en ominso silencio mi tono de voz grandilocuente, como de clamor de trompetas, bandurrias y panderetas, o mis exacerbados ademanes de histrión o gondolero veneciano.

A veces departo con gentes apagadas que parecen observar el mundo desde el vertiginoso alero de un tejado. Entonces me pregunto cómo es posible que desde tamañas altitudes no logren ver el resplandor de la Luna ni el fulgor de las estrellas, ni sientan el calor del Sol sobre su dermis, aséptica y glacial.

Perdida la emoción del embeleso tan sólo prestan oídos al ulular del tiempo que se extingue, y la mitad de su botella medio vacía es nitroglicerina, es toxicidad convertida en perpetuo lamento y cuitas.

Perdida la emoción de la búsqueda de nuevas compañías y alegrías, sus callejones sin salida son muros inexpugnables que no atraviesan ni picos, ni palas ni obuses. El final del camino puede ser el inicio de otro transversal. Una sonrisa apagada podría ser el comienzo incipiente de una risotada.

Todo radica en la actitud. Esas gentes que se aislan, que corren en solitario como atlétas de un mundo deshabitado, que viven la vida con el temor despavorido del infante neófito, acumulan pavores como si fueran nutrientes imprescindibles para su subsistencia.

Son corredores de fondo que huyen de sí mismos, que no tocan ni sienten a los demás, acaso aterrados de su íntima cercanía. Apresan sus emociones cautivas en una caja de caudales y atavían su cuerpo con vestimentas de látex que comprimen sus emociones, enjaulándolas como si fueran aberraciones que no necesitaran transpirar, aunque ello conlleve enquistamientos malsanos y furibunda contradicción.

Mi artículo matinal es pura apología de reconversión y recuperación. Ante la pérdida, renovación, ante la tristeza una nueva pasión.

Recuperemos la sonrisa y la algarabía jubilosa, la risa y la fantasía. Ante una respuesta adversa, otra disparatada que derive en la sonrisa. Cuando una puerta se cierra otra se abre. Todo cambia, nada es eterno ni permanece inalterable. Sonríe y que pases un día maravilloso.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Crítica de la película:"Mi super ex-novia"


INFORMACIÓN DE LA PELÍCULA "MI SUPER EX-NOVIA".

Http://www.filmaffinity.com/es/film602354.html (DIRIGIDA POR IVÁN REITMAN EN EL AÑO 2006).

En la titánica e hiper-prolífica industria cinematrográfica norteamericana uno puede encontrar, como en un rastrillo de oportunidades, desde bazofias infumables hasta joyas rutilantes con venerable marchamo de culto y devoción.


La película que presento esta mañana: "Mi super ex-novia", para someter a quirúrgico análisis, es uno de entre tantos productos vacuos que pasarán a los anales sin más ruido que el que produce un canto rodado que se arroja a las aguas del estanque.


La consecuencia inmediata es que los peces que allí habitan huyen despavoridos. Apenas unos minutos después ninguno de ellos recuerda el incidente.


La cinta estadounidense que llevara a intrascendente puerto el cineasta Iván Reitman en el año 2006 es ante todo una "chorrada" amable de poca monta para pasar un rato agradable.


Los amantes del buen cine, fanáticos del análisis exhaustivo, taxativos, exigentes, inflexibles, con tendencia al desdén y la sorna que dimana de la ironía incendiaria, se verán inmediatamente timados, pues la película es de una simpleza prácticamente pueril.


Tiene la gracia justa, y de ingenio carece por doquier. Sí podría etiquetarse de entretenida, si uno tiene la risa distendida y el corazón jovial y cantarín. Uma Thurman está espléndida en su papel de "super-heroína" neurótica, chalada y más rara que una lagartija astronauta.


Luke Wilson está convincente como botarate bobalicón que prácticamente se convierte en guiñapo de trapo inútil y un tanto alelado ante los desvaríos y celos desmesurados de su archifamosa heroína.


Es agradable la presencia de la bella y risueña Anna Faris, enamorada del pazguato Matthew Saunders (Luke Wilson), quien tendrá más que palabras con la prodigiosa y tarada G-Girl (Uma Thurman).


Algunos momentos entre rocambolescos y levemente graciosos, como los escarceos amorosos en esos dormitorios, que acaban descalabrados a consecuencia de la ferocidad bestial de G-Girl, todo un prodigio sin parangón a raíz de un encuentro "galactico-terrenal" con un ígneo aerolito.


La intención de esta comedia de tacaña enjundia es presentarnos sin demasiada fanfarria ni gloria a una lunática "Super-Girl" en una línea diametralmente opuesta a aquella rubísima heroína de capa y traje ceñido, o su homólogo varonil, "Supermán".


Aquellos se enfrentaban a seres inicuos de naturaleza extraterrestre o terrícolas más desalmados que una comisión de "Luciferes".


G-Girl Detiene misiles o "pone las pilas" a algún maleante de baja estofa, pero no la veremos en ningún momento contra las cuerdas luchando contra Hidras, Medusas, alienígas de escamas verdes y amarillas o enemigos del planeta Tierra.


En definitiva, una "peliculila" de "segunda división" sin grandes pretensiones.








EN LA IMAGEN LA BELLA ACTRIZ ANNA FARIS.