bladerunner05@hotmail.com

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES-

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS". A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"SOL TENEBROSO" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES -.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


VÍCTOR VIRGÓS

VÍCTOR VIRGÓS
VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD
AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS"

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". VÍCTOR VIRGÓS.

BÁRBARA Y MIRANDA SON TESTIGOS DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA DE UNA PELIGROSA BANDA DE FACINEROSOS.

SU INTROMISIÓN ACABARÁ POR ARRASTRARLAS HASTA UN DESCONOCIDO, INHÓSPITO Y DESHABITADO PUEBLO TUROLENSE, DONDE MANFRED BÖHER LLEVA A CABO UN DEMENCIAL PROGRAMA TERAPÉUTICO QUE EL LUNÁTICO MESÍAS HA DADO EN LLAMAR "LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". SUS VIDAS CORREN PELIGRO EN MANOS DEL ESPURIO SANADOR Y SU CUADRILLA DE ENAJENADOS PROSÉLITOS.

.

"ISLA DIAMANTE" A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" PRÓXIMAMENTE EN WWW.AMAZON.ES

ISLA DIAMANTE "VÍCTOR VIRGÓS"

A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

LA MODELO DANESA SISSEL MADSEN ES SECUESTRADA Y DESAPARECE JUNTO A UN HOMBRE DE ENIGMÁTICA CATADURA POR ENCARGO DE UN NEFARIO EMIR.

UN TESTIGO FORTUITO RECOGERÁ UN PERIÓDICO QUE LA MODELO ARROJA AL SUELO, CON UNA ÚNICA PISTA DE SU PARADERO ESCRITA EN TINTA ROJA DE CARMÍN: "ISLA DIAMANTE".

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS



EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

CASSANDRA KOWALSKA, LA NUEVA VOCALISTA DE LA BANDA TUROLENSE SIRENAS IN LOVE, ACUDE AL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS PARA OFRECER UN CONCIERTO EN DIRECTO.

ALLÍ SE TOPARÁ CON LA PELIGROSA BANDA DE FORAJIDOS DE BARRABÁS, QUE ACABA DE ESCAPAR DEL PENAL.


EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO"

"SOL TENEBROSO" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

ARTURO SUCHIL RECIBE UNA CARTA DE SU ESPOSA PAOLA DESPUÉS DE 20 AÑOS, PERO PAOLA FUE ENTERRADA EN UNA CRIPTA DE LA ISLA DE TABARCA CUANDO MURIÓ AHOGADA AL SALIRSE SU COCHE DE LA CARRETERA Y SUMERGIRSE EN EL MAR.

ARTURO DEBE DESCUBRIR QUÉ SUBYACE TRAS LA REPENTINA "RESURRECCIÓN" DE PAOLA, QUIEN LE CITA EN EL DEPRIMENTE Y AISLADO PUEBLO TUROLENSE DE OJOS NEGROS.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CASSANDRA KOWALSKA ES CITADA EN LA GESTORIA DE AMANCIO GUEVARA, EN PUEBLA DE SANABRIA, PARA LA LECTURA DE LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES DE SU ABUELO, QUIEN LE DEJA TODA SU FORTUNA.

VLADIMIR KOWALSKA GUARDABA MUCHOS SECRETOS Y SU ACÉRRIMO ENEMIGO, AMANDO SALCEDO, NO PUEDE PERMITIR QUE SALGAN A LA LUZ. ENVIARÁ A SUS SICARIOS TRAS LAS HUELLAS DE CASSANDRA PARA RECUPERAR ALGO QUE SU PADRE LE ROBÓ ANTES DE SIMULAR SU PROPIA MUERTE Y LA DE SU MUJER.

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS
LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES


ARINSAL FUE BRUTALMENTE APALEADA Y VIOLADA POR UNOS HOMBRES 5 AÑOS ATRÁS EN UN SUBURBIO DE JORDANIA. LA DIERON POR MUERTA, PERO SOBREVIVIÓ, Y AHORA HA REGRESADO PARA COMENZAR UNA CRUZADA PERSONAL VINDICATIVA CONTRA TODOS ELLOS. NADIE ESTÁ A SALVO, NI SIQUIERA CARMELO DE LA PRIDA, UN HOMBRE ABYECTO Y PODEROSO QUE SE REFUGIA DEL MUNDO EN EL INEXPUGNABLE CASTILLO DE ARCALÍS.

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

(EN PROCESO DE GESTACIÓN)

CUANDO ÁLEX MERCURY OBSERVA EL EXTERIOR A TRAVÉS DE LA VENTANILLA DEL TREN, VISLUMBRA ATÓNITO EL ESPERPÉNTICO, SINIESTRO Y DESOLADOR PAISAJE DE "JYS; LA ESTACIÓN DEL TIEMPO".

TRACI NO ESTÁ A SU LADO; HA DESAPARECIDO, AL IGUAL QUE EL RESTO. EL TREN ESTÁ VACÍO. NO HAY NADIE, SÓLO SILENCIO Y UNA LUZ CENICIENTA QUE LO ENVUELVE TODO EN UN SUDARIO GRIS OSCURO.

ALGO INEXPLICABLE SUCEDIÓ CUANDO LOS HACES DE LUZ ENGULLERON AL TREN, CUANDO CRUZÓ AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD.

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

"EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


HAN PASADO VARIOS SIGLOS DESDE QUE CINCO PRISIONEROS DE UNA CÁRCEL DE MÁXIMA SEGURIDAD FUERAN MANTENIDOS EN UN ESTADO DE COMA INDUCIDO. AHORA HAN DESPERTADO, PERO EL MUNDO QUE RECORDABAN HA DESAPARECIDO....

VÍCTOR VIRGÓS

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL PUEBLO BURGALENSE DE CORTIGUERA PARECÍA ABANDONADO, DEVORADO POR LA VEGETACIÓN SALVAJE, TAN HERMOSO Y ESPECTRAL A LA VEZ, CON AQUELLAS MANSIONES BLASONADAS DONDE YA NO VIVÍA NADIE. LAS BARRERAS A LA ENTRADA DEL PUEBLO, CON AQUELLA PROHIBICIÓN EXPLÍCITA DE ACCESO A LOS NIÑOS, RESULTABAN INQUIETANTES; TANTO COMO EL ALBINO DE OJOS AZULES, TANTO COMO EL EXIGUO REDUCTO DE HURAÑOS LUGAREÑOS QUE PROTEGÍAN CON DESPROPORCIONADO CELO EL BOSCOSO SENDERO QUE CONDUCÍA AL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS.

SELENE MOON

SELENE MOON

"SELENE MOON"

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


CUANDO EL DETECTIVE ORLANDO TÜNNERMANN ACUDE AL TEATRO "LA CUARTA PARED" PARA ASISTIR A LOS ENSAYOS DE LA OBRA "LA NOVIA DE LA MUERTE", LE ANUNCIAN QUE LA BAILARINA PRINCIPAL, SELENE MOON, HA DEJADO LA COMPAÑÍA TEATRAL PRECIPITADAMENTE, SIN PREVIO AVISO, ENVUELTA EN UN HALO DE MISTERIO Y URGENCIA.

EN SU CAMERINO, ORLANDO ENCUENTRA UNA PEQUEÑA CUARTILLA CON UN SUCINTO MENSAJE ESCRITO: "NO DEJES DE BUSCARME, DETECTIVE"

jueves, 9 de junio de 2016

EL SONIDO DE LA PUERTA -RELATOS CORTOS-





Vive pendiente del sonido de una puerta. Pegada a la jamba como un limaco fosilizado, pasa la vida, con su recolección de hieles y dichas temporales, encaramada tras un zaguán de espionaje. Recolecta en su memoria los crujidos, gañidos y chirridos misteriosos de la madera ajada para contabilizarlos y guardarlos en una urna de reproches y animosidad.

Amargada y acerba, su rostro cetrino y cenceño se afea y consume por la ausencia de alegrías y risas, mientras pergeña maldades e insidias contra su vecino contiguo, que refulge feliz como un trono de constelaciones.

Amalia se anubla y obceca en el empeño de sus recalcitrantes obstinaciones, se olvida de vivir, pendiente del sonido de una puerta que se abre y se cierra. Deja su vida aparcada para convertirse en polizón de lo ajeno. Su marido la anhela y espera, cobijado en la remembranza de épocas pretéritas preñadas de arrumacos y atenciones. Arrumbado en un rincón señero y umbrío como un arpa desafinada, observa a su esposa, trasunto de centinela y vigía de los avatares de su vecino, que canta, ríe, sueña y renace cada día, mientras su esposa fenece en una tumba de amargor y descontento. El sonido de una puerta es cuanto precisa para emprender una cruzada demente de acoso y asechanzas. Inventa, falsea, fantasea y tergiversa sobre la vida de su vecino, mientras la suya queda depositada como un detrito prehistórico en el lecho subterráneo del arcón de las horas malgastadas.


miércoles, 8 de junio de 2016

EL SECRETO DEL DOCTOR SANCHÍS BANÚS -RELATOS CORTOS-






Escondido como una rata de cloaca en una esquina lúgubre y recoleta de la cafetería Perséfone, Mateo extrajo del bolsillo interior de su gabán gris el estrafalario medallón de hierro forjado que había encontrado en el hogar profanado de su abuelo, el doctor Sanchís Banús.

La vivienda del anacoreta científico, muy cerca del Paseo de Papalaguinda, parecía un zafarrancho de combate, con todos esos cajones, estantes, sillas y mesas volcados. El suelo estaba alfombrado de enseres anacrónicos que atesoraba su abuelo como si fueran reliquias precristianas.

Todavía conturbado por la conmoción del giro violento de su vida en las últimas 24 horas, evocó las palabras sibilinas de su abuelo en su lecho de muerte:

 “Debes ir a mi casa y allí, buscar un medallón de hierro forjado. Lo reconocerás enseguida por el emblema de las serpientes gemelas y el casco alado. Te llevará hasta tu hermana. Está en peligro. Tenéis que esconderos. Asegúrate de que sea un lugar donde nadie pueda encontraros jamás”.

Su hermana. Tenía una hermana… ¿Desde cuando? ¿Cómo era posible que él no supiera nada acerca de su existencia? ¿De qué peligros hablaba su abuelo?

Los interrogantes le bombardeaban las sienes como un batallón de escorpiones soliviantados. Su abuelo había expirado antes de que pudiera elucidar el significado de tan rocambolescas revelaciones.

Con sus manos trémulas y pálidas contempló el reverso del objeto recuperado. Grabado en el metal podía leerse una ristra de palabras que carecían por completo de sentido: QRLAUNIE SLEHADEVUA.

Su abuelo se había asegurado de que, de caer en manos indeseables el medallón, quienes lo aprehendieran no intuyeran el menor significado en el anagrama:

ARLEQUÍN VALDEHUESA

De niño había jugado tantas veces a aquel pasatiempos baladí que no le costó recomponer las letras tergiversadas para crear dos vocablos coherentes.

La policía no había encontrado el menor rastro de los asaltantes y seguían ahí afuera, olfateando sus huellas como aviesos perros sabuesos. Mateo tenía una hermana y estaba en peligro…

¿Cuál podía ser el motivo? La mente humana tiene una manera proterva y pertinaz de torturar a quien indaga en busca de luz. Un telón de oscuridad caliginosa tenía de mutismo las respuestas anheladas. Éstas esperaban sin lugar a dudas en la rayana localidad leonesa de Valdehuesa.

Mateo abandonó su refugio umbrío, pago la cuenta y salió a la calle. Pocos minutos después lo hacía también otro cliente. Era un hombre corpachón, de cabello corto y cano y abundante mostacho albo.

En poco más de dos horas y media, su vieja antigualla de los años 80, un Renault 5 amarillo, le conducía hasta el precioso paisaje natural de Valdehuesa. Unos minutos después, Edmundo Cortés detenía su Land Rover negro detrás.

Le acompañaba su leal adlátere Armando Genil. Era tan feo como un espantapájaros bizco, atezado, el rostro tostado, devorado por el acné.

Sostenía su figura magra un par de piernas de palillo como de ave zancuda. Recostados contra el vehículo observaron en silencio a Mateo, que acababa de entrar en una cafetería restaurante llamada “El embrujo de Dionisio”.

El desánimo no tardó en caerle encima como una losa de pedernal. Los pocos vecinos oriundos y los visitantes ocasionales no habían oído hablar jamás de ningún local ni nada parecido llamado “El Arlequín”.

El semblante alargado y angosto de Mateo quedó momentáneamente poblado de fantasmas de la angustia, al considerar que acaso, su misión de rescate se perdiera por el desagüe del fracaso más rotundo.

Salió de la coqueta taberna e iteró su interrogatorio con todo aquel que se cruzaba en su camino. Su búsqueda se transformó en un periplo maniático y deslavazado. Edmundo y Armando se pusieron en guardia, alarmados por el frenético ritual. Presentían sus sentidos la culminación de todos sus esfuerzos.

Las pesquisas iban en fila hacia el cadalso de la ignorancia. Cariacontecido y taciturno se sentó a solas en un banco y se restregó el cabello rubio y lacio, con la mirada clavada en el suelo. Parecía un gorrioncillo abatido que hubiera caído del nido.

Alguien se sentó a su lado. Mateo dio un respingo y se apartó a un lado con un movimiento de oleaje bravío. Era un sacerdote. Al contemplar su bonachón rostro redondo, aquel hombre fuerte, de mirada melificada, enfundado en una sotana negra, se convirtió en una imagen redentora.

Le posó una mano tranquilizadora en el hombro derecho.

-Has estado preguntando por mí –Dijo el sacerdote. Su voz era de seda y no conocía el concepto del apremio-

-¿Cómo dice? No entiendo… -Mateo estaba tan apabullado que no lograba ver lo evidente-

-Yo soy el “Arlequín de Valdehuesa”. Si conoces mi sobrenombre, eso solo puede significar que te envía mi buen amigo el doctor Sanchís Banús y que Tania está en peligro.

-Tania… mi hermana. –Su voz sonaba alelada, como la del sonámbulo que descubre un platillo volante en mitad del salón durante uno de sus periplos nocturnos.

-Sí, tu hermana –Confirmó el prelado con infinita paciencia- Pero ven, acompáñame. Debemos hablar en un lugar más privado. Está cerca de aquí, en la iglesia de Riaño.

Edmundo y su “compinche”, atónitos con la escena, montaron nuevamente en el coche cuando vieron cómo la singular pareja clandestina se introducía en un Ford Fiesta naranja de los años 70.

Rumbo a Riaño, el fascinante paisaje se abrió como una cortina de montañas nevadas y el trasnochado vehículo del sacerdote se detuvo ante la iglesia de Santa Águeda.

Durante el breve trayecto, pese al tesón recalcitrante de Mateo, el párroco se mostró hosco, desatendiendo su curiosidad con un lacónico: “Habrá tiempo para eso”.

Sus preguntas interminables sobre la existencia de Tania proseguían naufragando en marismas pantanosas.

Entraron en la modesta iglesia como dos almas furtivas que buscaran redención.

Mateo se quedó solo unos instantes. Su faz se elevó hacia la bóveda celestial del sacro recinto, acaso buscando en “El Creador” las respuestas que le negaba el sacerdote.

Al cabo de un rato regresó acompañado de una chiquilla menor de 20 años sin duda. Era delgada, rubia y bellísima. Su faz virginal era dulce, benigna, aunque no conocía la sonrisa. Sus finos labios rosados parecían dos vetas de mármol tallado.

Tenía los ojos verdes velados por un halo de tristeza… ¿o acaso fuera abulia?

Solo cuando el padre Lorenzo le habló, depositando una mano consoladora en su hombro derecho, la muchacha alzó la vista y se encontró de frente con su hermano.

-Tania… no seas descortés. ¿Es que acaso no vas a abrazar a tu hermano? Se llama Mateo.

Fue un momento extraño, agónico y tenso, sostenido por hilos de cobre que parecían rechinar como cornetas de lamentos.

Mateo abrazó emocionado a su hermana, aunque su efecto fue como el del fuelle desgastado e inútil. La desconocida a quien abrazaba se sentía tan retraída como él, aunque paulatinamente comenzaba a fluir en su mirada vacua un destello de curiosidad y un parloteo chisporroteante de preguntas no formuladas.

Se miraron durante unos segundos, compartiendo un momento delicioso de intimidad fraternal, barruntando quién debía ser el primero en hablar, cuál sería la pregunta preeminente que daría paso al diálogo fluido.

Mateo ya adoraba a aquella criatura silente, al menos 10 o 15 años menor que él. Le costaba sonreír, pero algo estaba sajando ya los líticos estratos que clausuraban su boca átona.

Mateo miró al sacerdote. Parecía feliz como él, y sorprendido de que el encuentro entre los dos hermanos fluyera poco a poco con la cadencia obvia de los albores de un comienzo.

La puerta de la iglesia se abrió de par en par. Entraron dos hombres. El padre Lorenzo les miró con aprensión. No parecían los típicos feligreses…

Mateo, asustado por la expresión del cura, dirigió su mirada líquida a los recién llegados. El que llevaba un sombrero de paja sobre su testa cuadrada y cana se metió la mano derecha en el bolsillo interior de su chaqueta vaquera azul. Un instante después, su mano gruesa y rosada, salpicada de rala vegetación de vello blanco, reproducía un revolver plateado y disparaba contra el padre Lorenzo.

Éste cayó fulminado, con un orificio de entrada sobre el puente de la nariz. Mateo, horrorizado, se plantó delante de Tania  se enfundó por coraza la espuria máscara de un arrojo que no le pertenecía.

Armando podía oler su miedo a distancia. Se mofó de su pretendida bizarría. Mateo permaneció firme, delante de su hermana, como un farallón demacrado, delgado y deleznable.

-No quieras seguir el camino del curita… -Amenazó el sicario feo y granulado-. Sólo nos interesa la niña.

Mateo recordó las palabras de su abuelo y no cejaba de preguntarse por qué querría nadie hacerle daño… sólo era una cría.

Escuchó su voz, suave y tranquila. Sólo un vocablo, una palabra imperativa que no admitía discusión: “¡Corre!!”

Mateo la miró desconcertado, pero entonces lo comprendió todo, en el mismo instante en que Tania avanzó hacia los asesinos del padre Lorenzo y la iglesia comenzó a retumbar con un siniestro y aterrador tronido sísmico.

La iglesia se desplomaba, caía en pedazos, y ahí estaba su hermana menor, serena, como epicentro detonante de una demolición controlada.

Los sicarios la observaban fascinados, como si comprendieran lo que estaba sucediendo y aquel fenómeno paranormal fuera la respuesta afirmativa a sus pesquisas.

Su hermana le cogió de la mano con una fuerza inusitada. Juntos, abandonaron el sagrado templo desahuciado, mientras caía el altar y las tallas sagradas, la bóveda y las capillas, sepultando bajo toneladas de detritos y cascotes a los dos matones incrédulos y fascinados.

Lo que acababa de acaecer era un desastre natural, un cataclismo.  Mateo se negaba a considerar que guardara la menor relación con su hermana. Entonces, como si pudiera leerle el pensamiento, mientras él introducía a toda prisa la llave en la cerradura de su coche, Tania le miró con su sempiterna candidez y serenidad y le confirmó:

-Lo he hecho yo. Desde que nací poseo habilidades que tú no podrías comprender. Tienes muchas preguntas y yo te lo contaré todo, pero no será en este momento. Ya nadie ni nada podrá separarnos.

Por algún motivo, aquella promesa postrera le erizó el vello y no supo discernir si le inspiraba felicidad o un terror glacial.


martes, 7 de junio de 2016

EL RESCATE DE NEREA -RELATOS CORTOS-




Los rebosantes fajos de billetes de 500 euros estaban dispuestos en armoniosas hileras verticales como trasuntos de majestuosos pilares “columnados” de economía y opulencia. Detrás, como una sombra ominosa y despectiva, asomaba un revolver negro.

Mariana Vracovic lo arrojó todo precipitadamente al interior de un amplio morral, maltrecho y descosido, y salió de la pinacoteca privada del mago de las finanzas sueco, Richard Eggerströnd.

La caja fuerte, oculta tras un hermoso cuadro de una joven damisela de vestido largo y albo que paseaba en un vergel de flores policromadas, quedó abierta como prueba flagrante de su pérfido delito.

Le asombraba cuán sencillo le había resultado sisar el código secreto y acceder al despacho de su jefe sin la menor oposición ni contratiempo destacable con los obtusos centinelas que custodiaban la casa.
Cierto era también que para lograr tal propósito había tenido que hacer uso de sus armas de mujer para atarugar a aquellos implacables “centuriones”. Casi podía sentir aún las palpaciones indecorosas y lúbricas de las manos regordetas y patosas de Nicanor deslizándose como culebrillas de río por debajo de su minifalda negra, mientras Leopoldo le desabotonaba la blusa blanca y lisa.

La falaz promesa de una cena exclusiva para tres, en un ambiente íntimo y sicalíptico, donde los magreos y las fantasías liberadas serían bienvenidos, contuvo el avance de la lujuria malsana con forma de manos vejadoras que maceraban la carne mollar y suave, allá donde se enhestaba turgente y altiva.

Los prolegómenos de aquella farsa anticipada habían concluido con unas copas de coñac atiborradas de un potente combinado somnífero que dejó a los incompetentes cancerberos exánimes, como efigies de cartón y piedra.
Mariana desterró de sus pensamientos a los dos pazguatos, así como la sensación de sentirse usada, sucia y mancillada, y se centró en la voz distorsionada del comunicante que tenía a su hija, Nerea.

La voz, desnaturalizada, electrónica, aséptica, le había exigido 300.000 euros a cambio de la vida de Nerea. El macabro informante sabía perfectamente donde podría conseguir tal cantidad y le coaccionaba a emprender las martingalas que considerara menester para aprehender el botín. En poco menos de veinte minutos detuvo su Honda Civic plateado delante del número 27 de la calle Doctor Sanchís Banús. Tres hombres encapuchados descendieron de un flamante Toyota Land Cruiser Kuruma negro con los cristales tintados. Nerea se quedó dentro del vehículo. Asomó su cabecita redonda y pequeña, adornada con sendas coletas de lacio cabello negro. En su carita infantil se concitaban el miedo y el llanto, retenidos en una presa emocional de liviana estructura que se fracturó, vertiendo su contenido de lágrimas torrenciales.

-Sois unos miserable –Rugió Mariana, arrojando el zurrón con el dinero incautado-. Ahora devolvedme a mi hija –Exigió. Si se sentía aterrorizada por la situación, ello no afluía a la expresión de su semblante seductor, ni a la actitud arrogante con que les hablaba-.

-Por supuesto –Respondió bravucón el más fornido y alto, mientras fumaba tranquilamente a través de una abertura en la línea de los labios-. Has superado la prueba con el éxito esperado. Sabía que valías para esto. No me suelo equivocar con las intuiciones.

Exhaló densas volutas de humo. Con un ligero ademán de su cabeza ordenó a sus secuaces que liberaran a la niña y recogieran el dinero. Mariana conocía esa voz… ese porte omnipotente y socarrón…

“(¿Quién eres?) (¡Déjame ver tu rostro!) Se contrajo su hermoso semblante ante la grotesca revelación: (¿una prueba, he superado la prueba?)”
Rebulló demonizada su alma vindicativa. Nerea caminaba ya en dirección a su madre, con paso titubeante, como si temiera que el suelo pudiera resquebrajarse para desplomarse bajo sus pies y conducirla a un abismo insondable habitado por espectros y ogros bicéfalos.

-Cierra los ojos cariño –Susurró Mariana con una frialdad escalofriante. No era ni por asomo una de las frases que Richard Eggerströnd habría esperado escuchar en aquel instante de evidente carga emocional.
Mariana, la esbelta y atractiva mujer rumana que trabajaba en su casa desde hacía más de 5 años, bailarina de profesión, hermosa como una felina indómita, larga cabellera lacia y negra y con un seductor lunar minúsculo en la comisura del labio superior, extrajo una pistola, su pistola, de algún recoveco íntimo bajo la minifalda negra. La mujer a quien amaba, a quien había observado de manera indecorosa mientras limpiaba estantes y fregaba suelos, esa mujer de sonrisa imposible y mirada glacial, disparó contra los desprevenidos acólitos del estupefacto cabecilla.

Nerea dio un respingo como de marioneta “hipada” y corrió a esconderse tras las faldas de su madre. Se le cayó de los labios el pitillo al desconcertado magnate. Se retiró la máscara para que pudiera reconocerle. Sonreía como un adolescente enamoriscado.

-Eres despiadada. No te tiembla el pulso si tienes que apretar un gatillo. Sabía que no me equivocaba contigo –Había en su voz un tono de encomio repulsivo. Mariana estaba tan perpleja que tardó unos segundos en reaccionar.

-¿Richard? ¿Qué significa todo esto? –La situación le asqueaba. Se sintió manipulada, vejada, ultrajada-.

-Te quiero a mi lado, es así de simple, Mariana –Repuso el magnate absolutista, como si claudicar de aquella honorable distinción no fuera algo negociable-. Necesitaba estar seguro de que no te faltaba coraje, que podrías apretar el gatillo si las circunstancias te obligaran a ello.
El rostro de Mariana no podía resultar más concluyente. La exégesis circunstancial del secuestro de su hija, por mucho que llegara ligada al elogio de su denuedo y bizarría, no eximía al canalla de la nefanda putrefacción de su vil acción.

-¡Calla! No quiero escucharte más –Le apuntaba con la pistola Mariana. Me he tenido que comportar como una… ramera para conseguir el código… -Se movía frenéticamente, de un lado a otro, como un bote a la deriva, rabiosa-. He tenido que narcotizar a esos hombres… para robarte tu dinero Y… y he matado a estos dos. ¿Acaso para ti todo esto es un juego? Creía que mi hija estaba en peligro, temía por su vida. ¿Sabes lo que se siente ante algo así?

-Tú, maldito miserable –Prosiguió Mariana- te has burlado de mí, te has aprovechado de mí, lo tenías todo perfectamente organizado para descubrir si sería capaz de apretar un gatillo llegado el momento…

Mariana estaba a punto de implosionar. Richard trató de apaciguar el vórtice del torbellino explosivo de su cólera con otra de sus desafortunadas exégesis.

-No es así, tan terrible como tú lo pintas, Mariana. ¿A quién le importan estos dos pobres desgraciados? Lo arreglaremos.

-Todo se arregla con dinero, ¿verdad?

-Así es, todo –Repuso el magnate, convencido de que ella había asumido los engranajes de su diabólico plan-. Pero para tu tranquilidad, te puedo asegurar que tu hija jamás estuvo en peligro. Yo nunca lo permitiría.
Mariana soltó una breve risa sardónica.

-Te equivocas, Richard. Soy yo quien nunca lo permitiría, su madre.
Demudado por el horror, el rostro de Richard contempló por última vez cómo Mariana se aproximaba a grandes zancadas y, apuntándole a la cabeza, enviaba sus sesos junto a los cuerpos sin vida de sus exánimes adláteres.

Una mujer oronda y huraña, afectada de misantropía, contemplaba toda la escena desde el número 23 de la misma calle. Herminia Rosales cerró la ventana de su dormitorio y se acostó, dejando como único testigo de la matanza a su gata Perséfone, que observaba indiferente desde el alféizar cómo se alejaba Mariana junto a su hija, introduciendo un pesado morral en el maletero de un vehículo plateado.