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BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS

BIBLIOGRAFÍA DE VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES-

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS". A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"ISLA DIAMANTE" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"SOL TENEBROSO" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES -.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS" -A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


VÍCTOR VIRGÓS

VÍCTOR VIRGÓS
VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD
AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" VÍCTOR VIRGÓS

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS"

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

"LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". VÍCTOR VIRGÓS.

BÁRBARA Y MIRANDA SON TESTIGOS DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA DE UNA PELIGROSA BANDA DE FACINEROSOS.

SU INTROMISIÓN ACABARÁ POR ARRASTRARLAS HASTA UN DESCONOCIDO, INHÓSPITO Y DESHABITADO PUEBLO TUROLENSE, DONDE MANFRED BÖHER LLEVA A CABO UN DEMENCIAL PROGRAMA TERAPÉUTICO QUE EL LUNÁTICO MESÍAS HA DADO EN LLAMAR "LA PUERTA DE LOS SUEÑOS". SUS VIDAS CORREN PELIGRO EN MANOS DEL ESPURIO SANADOR Y SU CUADRILLA DE ENAJENADOS PROSÉLITOS.

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ISLA DIAMANTE "VÍCTOR VIRGÓS"

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LA MODELO DANESA SISSEL MADSEN ES SECUESTRADA Y DESAPARECE JUNTO A UN HOMBRE DE ENIGMÁTICA CATADURA POR ENCARGO DE UN NEFARIO EMIR.

UN TESTIGO FORTUITO RECOGERÁ UN PERIÓDICO QUE LA MODELO ARROJA AL SUELO, CON UNA ÚNICA PISTA DE SU PARADERO ESCRITA EN TINTA ROJA DE CARMÍN: "ISLA DIAMANTE".

EL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS



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CASSANDRA KOWALSKA, LA NUEVA VOCALISTA DE LA BANDA TUROLENSE SIRENAS IN LOVE, ACUDE AL HOTEL DE LAS ALMAS PERDIDAS PARA OFRECER UN CONCIERTO EN DIRECTO.

ALLÍ SE TOPARÁ CON LA PELIGROSA BANDA DE FORAJIDOS DE BARRABÁS, QUE ACABA DE ESCAPAR DEL PENAL.


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"SOL TENEBROSO"

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"SOL TENEBROSO" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

ARTURO SUCHIL RECIBE UNA CARTA DE SU ESPOSA PAOLA DESPUÉS DE 20 AÑOS, PERO PAOLA FUE ENTERRADA EN UNA CRIPTA DE LA ISLA DE TABARCA CUANDO MURIÓ AHOGADA AL SALIRSE SU COCHE DE LA CARRETERA Y SUMERGIRSE EN EL MAR.

ARTURO DEBE DESCUBRIR QUÉ SUBYACE TRAS LA REPENTINA "RESURRECCIÓN" DE PAOLA, QUIEN LE CITA EN EL DEPRIMENTE Y AISLADO PUEBLO TUROLENSE DE OJOS NEGROS.

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA"

"EL LABERINTO DEL SOL Y LA LUNA" (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

CASSANDRA KOWALSKA ES CITADA EN LA GESTORIA DE AMANCIO GUEVARA, EN PUEBLA DE SANABRIA, PARA LA LECTURA DE LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES DE SU ABUELO, QUIEN LE DEJA TODA SU FORTUNA.

VLADIMIR KOWALSKA GUARDABA MUCHOS SECRETOS Y SU ACÉRRIMO ENEMIGO, AMANDO SALCEDO, NO PUEDE PERMITIR QUE SALGAN A LA LUZ. ENVIARÁ A SUS SICARIOS TRAS LAS HUELLAS DE CASSANDRA PARA RECUPERAR ALGO QUE SU PADRE LE ROBÓ ANTES DE SIMULAR SU PROPIA MUERTE Y LA DE SU MUJER.

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS
LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS (A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES)

LA MANSIÓN DE LOS AMORES MALHADADOS. A LA VENTA EN WWW.AMAZON.ES


ARINSAL FUE BRUTALMENTE APALEADA Y VIOLADA POR UNOS HOMBRES 5 AÑOS ATRÁS EN UN SUBURBIO DE JORDANIA. LA DIERON POR MUERTA, PERO SOBREVIVIÓ, Y AHORA HA REGRESADO PARA COMENZAR UNA CRUZADA PERSONAL VINDICATIVA CONTRA TODOS ELLOS. NADIE ESTÁ A SALVO, NI SIQUIERA CARMELO DE LA PRIDA, UN HOMBRE ABYECTO Y PODEROSO QUE SE REFUGIA DEL MUNDO EN EL INEXPUGNABLE CASTILLO DE ARCALÍS.

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

(EN PROCESO DE GESTACIÓN)

CUANDO ÁLEX MERCURY OBSERVA EL EXTERIOR A TRAVÉS DE LA VENTANILLA DEL TREN, VISLUMBRA ATÓNITO EL ESPERPÉNTICO, SINIESTRO Y DESOLADOR PAISAJE DE "JYS; LA ESTACIÓN DEL TIEMPO".

TRACI NO ESTÁ A SU LADO; HA DESAPARECIDO, AL IGUAL QUE EL RESTO. EL TREN ESTÁ VACÍO. NO HAY NADIE, SÓLO SILENCIO Y UNA LUZ CENICIENTA QUE LO ENVUELVE TODO EN UN SUDARIO GRIS OSCURO.

ALGO INEXPLICABLE SUCEDIÓ CUANDO LOS HACES DE LUZ ENGULLERON AL TREN, CUANDO CRUZÓ AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD.

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

"AL OTRO LADO DE LA OSCURIDAD"

EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES

"EL CLUB DE LOS MUERTOS VIVIENTES" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


HAN PASADO VARIOS SIGLOS DESDE QUE CINCO PRISIONEROS DE UNA CÁRCEL DE MÁXIMA SEGURIDAD FUERAN MANTENIDOS EN UN ESTADO DE COMA INDUCIDO. AHORA HAN DESPERTADO, PERO EL MUNDO QUE RECORDABAN HA DESAPARECIDO....

VÍCTOR VIRGÓS

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

"EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS" EN PROCESO DE GESTACIÓN

EL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS (EN PROCESO DE GESTACIÓN)

EL PUEBLO BURGALENSE DE CORTIGUERA PARECÍA ABANDONADO, DEVORADO POR LA VEGETACIÓN SALVAJE, TAN HERMOSO Y ESPECTRAL A LA VEZ, CON AQUELLAS MANSIONES BLASONADAS DONDE YA NO VIVÍA NADIE. LAS BARRERAS A LA ENTRADA DEL PUEBLO, CON AQUELLA PROHIBICIÓN EXPLÍCITA DE ACCESO A LOS NIÑOS, RESULTABAN INQUIETANTES; TANTO COMO EL ALBINO DE OJOS AZULES, TANTO COMO EL EXIGUO REDUCTO DE HURAÑOS LUGAREÑOS QUE PROTEGÍAN CON DESPROPORCIONADO CELO EL BOSCOSO SENDERO QUE CONDUCÍA AL SANTUARIO DE LAS ROSAS NEGRAS.

SELENE MOON

SELENE MOON

"SELENE MOON"

"SELENE MOON" (EN PROCESO DE GESTACIÓN)


CUANDO EL DETECTIVE ORLANDO TÜNNERMANN ACUDE AL TEATRO "LA CUARTA PARED" PARA ASISTIR A LOS ENSAYOS DE LA OBRA "LA NOVIA DE LA MUERTE", LE ANUNCIAN QUE LA BAILARINA PRINCIPAL, SELENE MOON, HA DEJADO LA COMPAÑÍA TEATRAL PRECIPITADAMENTE, SIN PREVIO AVISO, ENVUELTA EN UN HALO DE MISTERIO Y URGENCIA.

EN SU CAMERINO, ORLANDO ENCUENTRA UNA PEQUEÑA CUARTILLA CON UN SUCINTO MENSAJE ESCRITO: "NO DEJES DE BUSCARME, DETECTIVE"

viernes, 19 de mayo de 2017

CRÍTICA DE "SPECTACULAR, LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS"




Orlando Tünnermann
www.el-hotel-de-las-almas-perdidas.blogspot.com


SPECTACULAR. ESTRENO. PRIMERA VEZ EN ESPAÑA
CINE INMERSIVO PRESENTA: LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS

19 DE NOVIEMBRE DE 2016.
HORARIO: 18:00-11:59
LA ENTRADA INCLUYE UNA CENA AMERICANA CON BEBIDA INCLUIDA (AGUA, CERVEZA O REFRESCO)
CALIFICACIÓN DEL ESPECTÁCULO: 9,5

GÉNERO: GANGSTERS, AÑOS 20-30.
CRÓNICA COMENTADA POR VÍCTOR VIRGÓS
WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM


Aterriza en la ciudad de Madrid este novedoso espectáculo bajo el membrete de "CINE INMERSIVO". Dos palabras que definen a la perfección la sobresaliente parafernalia construida en torno a la renombrada película "LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS", que veremos ya en la recta final del día.
El espectador no se conforma ya con ser una mera silueta agazapada en la oscuridad de una gran sala de proyecciones, sino que forma parte interactiva y participativa de un andamiaje de: actores, pitonisas, inspectores, policías, tipos sospechosos de miradas torvas y ademanes de pura animosidad, cacos de poca monta, gángsters, timadores... En definitiva, el heterogéneo hábitat avieso del Chicago de los años de la ley seca, allá por los añejos y siempre adorables años 20-30.

La idea no puede ser más innovadora y atractiva: una manera de acudir al cine pero montando en torno a la filmación toda una recreación de la cinta en cuestión, donde los espectadores podrán duran unos instantes saborear el néctar de la adrenalina que dimana de convertirse en acólitos de Al Capone, o acaso, aquellos que lo perseguían sin tregua para enchironarle.
Cientos de almas, ataviados todos con la elegancia y el estilo connatural de principios del siglo XX, somos citados en el Museo del Ferrocarril, en el Paseo de las Delicias 61. Gente bella, ellos y ellas, se me asemejan algunos a Errol Flynn o Clark Gable, incluso me ha parecido captar por el rabillo del ojo a un trasunto de la mismísima Mae West. El espectáculo pergeñado apenas tiene resquicios para intercalar pegas o inconvenientes.

Falsos periodistas, actores, gángsters, malvados vestidos de gabán y pajarita, se pasean observándonos con inquina y recelo, tal y como se debe desprender de la atmósfera caliginosa y perturbadora del Chicago transgresor de antaño, donde no puedes ni debes fiarte de nadie. Desde el primer instante en que mis pies abandonan las aceras madrileñas para renacer en el Chicago de los años 20-30, ya presiento en el aire un aroma a criminalidad y contubernios. El evento está tan bien diseñado que enseguida te unes a ese clima de conjuras y clubs clandestinos, donde no faltan los pícaros y los mafiosos, sicarios y bellas damas que coquetean, muy sicalípticas ellas, junto a las mesas de blackjack, (también llamado veintiuno este juego de cartas) en el casino. Se recrean con prodigiosa fidelidad escenas de la película, con nosotros como piezas indispensables, actores noveles, figurantes que por unos instantes soñamos con ser estrellas del celuloide.

Un elenco muy profesional te lleva en volandas hacia las simas más lóbregas de una ciudad que dormitaba con los ojos abiertos, por lo que pudiera pasar. Música de swing, música maravillosa que te conmina a bailar, una banda laudable y una cantante sobre un escenario en el casino que solo merecen loas y vítores por nuestra parte, el codicioso populacho, entregado al adictivo entretenimiento de despilfarrar los dólares en las mesas de juego.
Suena la voz maravillosa de una bella cantante, a quien puedo imaginar en aquella época turbulenta, mientras la suerte me acompaña y van aumentando mis monedas de colores en las manos, las que voy ganando en las mesas de juego por un deleznable puñado de dólares. Dicharacheros periodistas quieren arrancarme confesiones controvertidas: ¿Estoy a favor de la ley seca? ¿Se está distribuyendo alcohol de contrabando en locales de dudosa reputación? Arnold, un reportero de lo más locuaz, anda por allí revoloteando, en pos de un titular. El bando en el que me he enrolado debe introducir en Chicago unas cajas sospechosas sin que la policía se entere de la delictiva estratagema. Habrá disparos, detenciones, peleas y linchamientos, un combate de boxeo, mucha diversión, eso está garantizado.

El escenario no puede estar mejor elegido, entre trenes antiguos que exhalan vapores nebulosos y ronronean preparados para partir. Coches de época aparecen aparcados frente a establecimientos sin reseñas evidentes. La cena, manjares de Chicago diversos, perritos calientes, hamburguesas, ensaladas, la encontré un tanto caótica, pese al buen hacer de quienes nos atendían con eficiencia y simpatía. Cientos de personas en un espacio insuficiente buscaban un sitio donde sentarse, hacinados como ganado. Muchos quedaron de pie. En este punto debo hacer mención especial a mis compañeras de mesa, Phoebe y Tommi, o sea, María y Claudia, quienes se apiadaron de este escritor y su esposa, y nos regalaron su simpatía y un huequito junto a ellas para que no tuviésemos que sufrir de pie las inclemencias de Chicago. En definitiva, una experiencia única que espero poder repetir en más ocasiones y así contároslo todo en detalle a través de mi modesta pluma.

CRÍTICA TEATRAL DE INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. TEATRO QUEVEDO

 

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INS: UN SHOW DE IMPROVISACIÓN NOCTURNO. WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM


Una nueva incursión en el remodelado teatro Quevedo me ha conducido nuevamente por senderos de histrionismo, “despotrique” gratuito y dislates espontáneos que descoyuntarían la mandíbula al más pintado de tanta risa festiva e hilaridad entre los concurrentes en el patio de butacas. Voy concatenando comedias, en una escala gradual creciente de “cachondeo”, como si fuera yo un recolector de risas y despilfarro humorístico. En esta ocasión me topo frente a frente, tan frente a frente que sólo me faltaba ya besar el escenario, con un triunvirato de actores muy jóvenes que, como aquellos paladines del humor de “La guerra de los sexos”, a quienes calificaba yo de jóvenes J.A.S.P (jóvenes aunque sobradamente preparados), o los singulares protagonistas de “La curva de la felicidad”, ¡vaya elenco! también destilan talento e ingenio por cada poro de la piel. DiegoRou, Miguel Ángel Moreno (Eme) e Irene Pardo se estrujan las células grises para confabularse con las musas del ingenio y pergeñar historias improvisadas y rocambolescas en milisegundos, coadyuvados por los despropósitos que proponía el público para hilvanar una historia desternillante y poco menos que “cubista”, por lo surrealista digo…Una palabra lanzada al aire: “Pene”, “Avestruz” o “calcetín de Carrefour” podían propiciar el génesis de relatos de vodevil disparatados que parecen producto de un delirio deformado hasta sus últimas consecuencias. Alguien en el público propone la representación de una escena de género lírico, misterioso o erótico y a partir de ahí, los tres actores desembalan recursos interpretativos que discurren con la misma velocidad con que se cocinan los pensamientos. Una coctelera con papelitos, donde hemos escrito toda suerte de chaladuras, servirá para dar rienda suelta a la imaginación de estos tres “monstruos” de la improvisación. Monstruos no por horrendos… más bien por sobresalientes, brillantes y talentosos.
Improvisación en estado puro que mana libérrima como una libertina astracanada a raíz de una palabra, una frase ocurrente, soez, sicalíptica o lo que se tercie, que por sus ingredientes, pongamos: “farola”, “condones” y “jubilada artrítica y patizamba” ya sabes que va a descarrilar por las veredas del despropósito, la chaladura y el sinsentido en su prisma más desternillante. Diego es un comunicador nato, ágil, locuaz y divertido, ingenioso y camaleónico. 

Eme es como un todoterreno, pisa fuerte, pisa firme, muda pieles, voces, gestos y texturas, se acopla y se amolda, se transforma en torbellino, calma absoluta o desvergüenza repentina en el mismo tiempo en que yo chasqueo la lengua para pronunciar su nombre. Irene Pardo; pizpireta, risueña y bella, casi de juguete su figura curvilínea y dúctil, parece frágil y voluble, pero su presencia en el escenario es garante de profesionalidad con ribetes y aureolas que circuyeran su nombre. Simpática y vivaz, vivaracha y cercana, su mente es un tranvía de largo recorrido que jamás sucumbe ante los imprevistos baches del terreno, pues conoce los ardides de la profesión para disolver en milisegundos la sombra de la duda y el silencio, la sombra del temor escénico y el nublado que produce el olvido. Ingeniosa y rauda como el viento, su figura menuda esconde un talento sobrenatural e inconmensurable que no se puede amarrar bajo la carpa de ningún teatro. Seguridad en sí mismos, dominio escénico, capacidad comunicativa, y por encima de todo ello piel camaleónica para vestirse y desvestirse con disfraces dispares en el tiempo en que yo tardo en respirar o parpadear.

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CRÍTICA TEATRAL DE LÁSTIMA QUE SEA UNA PUTA, DE JOHN FORD EN TEATRO LAGRADA

Orlando Tünnermann ha añadido 3 fotos nuevas.
“LÁSTIMA QUE SEA UNA PUTA” (VANGUARDISTA, DIFERENTE, DERROCHE DE TALENTO Y SOBRE TODO, FASCINANTE)
TEATRO LAGRADA. C/ERCILLA 20
TELÉFONO RESERVAS: 91 517 96 98
COMPAÑÍA ARTISTAS Y




 Puedo vislumbrar desde mi cómodo "refugio" en alguna parte de Madrid cómo se fruncen los ceños, crispados por la obnubilación, el espasmo y la fealdad del membrete tan soez e impío que corona esta crónica comentada. Impudicia y denigración abarcando un título tan controvertido como lo fuera John Ford (1586-1640), uno de los eslabones más recios y descollantes (destacables) de la dramaturgia inglesa en tiempos de Isabel I de Inglaterra. No en vano, se habla de Ford como ínclito representante de lo que dio en llamarse "Teatro Isabelino", aquel que comprendía las obras dramáticas realizadas durante el reinado de aquella regente y que incidían de manera preponderante en la prolífica y eterna enseña del inigualable William Shakespeare.
Lidio Sánchez Caro se atreve con un desafío nada desdeñable, nada menos que resucitar la figura de Ford con su polémica "Tis pity she's a whore" (1623), lo que decía antes, un título deleznable con dramático trasfondo incestuoso. Una sinopsis rápida, sin desgajar todos los pétalos, pues es menester que todo mortal enamorado del arte escénico en su máxima expresión, o sea el teatro, acuda al teatro Lagrada y extraiga sus propias conclusiones y emociones. La historia maquinada por Ford nos presenta a dos amantes, Annabella y Giovanni, condenados a un amor prohibido y repudiado de manera ecuménica (universal), ayer y hoy. Hablo del incesto, de la pulsión efervescente del amor que mana silvestre en los corazones de estos dos hermanos. Anabella se verá forzada a contraer nupcias con Sorenzo, pero las "campanas de boda" repicarán con un sonido más aciago que festivo cuando el recién estrenado esposo columbra (descubre) en los pasajes hediondos y lóbregos de los secretos más inconfesables la túrbida unión fraternal. El desenlace de tal revelación revierte de manera inexorable en un "descarrilamiento" dramático y luctuoso para el triunvirato de amantes, atrapados en una telaraña de amores imposibles que navegan por las cavernas subterráneas de la perfidia y la desacralización obscena del incesto como pecado innombrable y por siempre vituperado. Hablaba antes de la osadía de Lidio para llamar a las puertas áureas del gran John Ford y "pedirle prestada" su obra máxima. Ahora el desafío ha rebotado hasta mi tejado y es mi turno cincelar en palabras mis conclusiones sobre la contemporánea resurrección de la obra que produce la compañía Artistas Y. Llego al teatro Lagrada casi rozando el margen de cortesía entre la puntualidad y la tardanza. Atravieso media Madrid para asistir a la función: "Lástima que sea una puta". Me encuentro con un teatro "desnutrido" de tramoyas, pesados telones de terciopelo, raíles o cachivaches móviles que transforman escenarios en cuestión de segundos. 

El patio de butacas está literalmente "deglutido", tragado, fagocitado por un tablado llano sin altitudes distintivas que coloquen a los actores en un plano superior. Actores y público estamos tan cerca que casi podemos distinguir los perfumes y fragancias que cada uno lleva "espolvoreados" por los ropajes. Si estiro un poco las piernas corro el riesgo de hacerle la zancadilla a Annabella (Tania Watson), Giovanni (Antonio Barba) o cualquiera de los numerosos personajes que desfilan como hormigas apiñadas en un escenario ajeno a los cánones habituales en esto del arte escénico. Asisto pues a una obra totalmente vanguardista que quiebra por completo los parámetros, reglas y estereotipos del teatro convencional, predictivo y encasillado en un género claramente definido. Vanguardia rocambolesca, un cisma entre lo convencional y la creatividad que vuela a su libre albedrío y busca su propia personalidad, creando una huella propia sin parangón: drama, humor, números musicales, danza del vientre, teatro clásico con actores que declaman al estilo del medievo pero cuyos atuendos puede uno columbrar entre el personal de una agencia de seguros, el típico "cachas" "tío bueno" que luce musculatura y hace cabriolas imposibles con un baile neoyorquino al estilo "Break Dance", un fanático de la música rock de los años 80 o el típico "niño pijo" que escuchaba música de los Hombres G y los fines de semana esquiaba en Formigal con sus "súper-compis-amigos-para-siempre" de un prestigioso colegio bilingüe de la calle Serrano de Madrid. 

Una miscelánea variopinta que por extensión supone un desafío monumental para un director, Lidio Sánchez Caro, que no se arredra ante las dificultades y es capaz de extraer oro molido de un proyecto pintoresco y singular con un batallón de actores a su cargo que apenas caben juntos en el escenario. Se me antoja el denuedo de ensamblar todas estas piezas para que funcionen al unísono, sin fisuras ni desastres, tan arduo como mover las aspas de un molino con la fuerza de la mente. Por tanto, no puedo por menos que reverenciar el arrojo de Lidio y aplaudir hasta quedar mis manos callosas por regalarnos una obra, ya puedo comenzar a desplegar adjetivos, una obra, decía, tan excelsa, en mayúsculas, escrito con letras ígneas y contorno de neón. Yo, que valoro el arte y el talento sobre la pomposidad aparente de un buen escenario, los efectos especiales y despliegue económico para cubrir de lentejuelas la esencia primigenia una puesta en escena, me descubro con genuflexión incluida, reverencia y humildad ante el sobrenatural talento de los actores que conforman el esqueleto principal de "Lástima que sea una puta". Para todos ellos un abrazo virtual y agradecimiento eterno por regalarme un momento de felicidad tan dulce como rendido espectador. Sentado en primera fila sólo me faltaba deslizarme al escenario para confundirme con un actor espontáneo que por un instante hubiese olvidado su lugar en este mundo. Actores sobresalientes, todos ellos, dicción impecable, gestualidad y declamación sin tacha y una capacidad para la concentración y el ensimismamiento con el personaje interpretado que desprende hipnotismo y me sumerge en un trance de fascinación. Personajes que quedan en el escenario como efigies de piedra, silentes, inertes, rodean a la pareja principal, Giovanni y Annabella, sin mover un músculo, como sombras de fantasmas que se presienten e intuyen. El trabajo de estos actores es una
"máquina de precisión" que apenas descarriló unos segundos en un leve titubeo en la voz, un temblor, la sombra malvada de los nervios propios de un estreno, pero que regresó a su camino a la perfección en cuestión de milisegundos. No te das cuenta, a no ser que examines cada gesto con visión ultravioleta, microscopio y una radiografía para buscar fallos y defectos prácticamente inexistentes, como hice yo, en mi afán de escribir una crónica fidedigna a lo que aconteció bajo el techo del teatro Lagrada.


Actores como digo sobresalientes, pero mentiría si no dijese que en mi corazón ya se han instalado para siempre dos nombres muy concretos que en mi modesta opinión son como galaxias fulgurantes que atrapan la luz y los cuerpos celestes de los satélites que les acompañan. Que nadie se me soliviante, pues ante todo, está crónica quiere incidir en la bendita senda del talento incontestable de todos y cada uno de ellos. Hay algo en los actores, y en esta ocasión ha resultado casi palpable, que me descoloca y fascina a partes iguales, y es lo que yo llamo "mirada al infinito": esa cualidad hipnótica y mágica para observar lo que tienes delante atravesándolo, viéndolo sin observarlo, una mirada lánguida que flota en el horizonte indefinido y no sabes dónde va...
Dos nombres mayestáticos:

Antonio Barba (Giovanni), un actor con magnetismo en la mirada y en su persona que parece cargado de radioactividad y fuerza electromagnética, un tipo de atractivo desbordante, de esos que no pierden su belleza natural ni en pijama, recién levantados después de una melopea. Tania Watson, sobrenatural, ha sobrepasado mi expectativa y me deja sin palabras, cosa harto complicada para un escritor como yo, que gusta del "barroquismo" narrativo y viciada tendencia a la profusión léxica. Son dos talentos genuinos que irradian luz propia y que hacen de la interpretación una fuente de inspiración y deleite que mana con absoluta libertad, control escénico, naturalidad y profesionalidad propia de quien ha crecido entre bambalinas.


Un saludo muy cordial para todo el equipo, Jorge José López, veteranía en estado puro, Tania Watson, excelsa, Sebi Alcaráz, presencia imponente, Joaquín Carmona, el rey de las acrobacias, Paco Angulo, madurez consolidada, Isaac Romo y Ana Vega, ambos sobradamente preparados, ella un bellezón, Miguél Miguez, José Carlos Palacios y Antonio Meléndez Peso, talentos naturales de la interpretación que no defraudan, Patricia Gamuz, tan sutil y esbelta, elegante y magnífica, Soumaya el Jaouhari, exotismo salvaje que atrapa la mirada, Ana Iglesias aporta talento y frescura, Daniel Bolorinos, firme en el escenario y Rafa Torres, un baluarte donde se amarran el resto si acuden las flaquezas...
Disculpas si me he dejado en el tintero a alguno. Sois un batallón, y yo muy despistado.
Saludos cordiales de ORLANDO TÜNNERMANN. WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM

CRÍTICA TEATRAL DE AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE. TEATRO QUEVEDO

Orlando Tünnermann AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE(TEATRO QUEVEDO)
(Muy entretenida, actores monumentales, experimentados, noveles de sólidos cimientos, voces magistrales, una experiencia para repetir, un trabajo plausible).

COMPOSICIÓN MUSICAL DE FEDERICO CHUECA PARA LA ADAPTACIÓN DEL LIBRETO ORIGINAL DE MIGUEL RAMOS CARRIÓN.

En tiempos de mi abuela materna, ¡Qué Dios la tenga en su gloria!, cuando entonces yo era un púber, o sea, un adolescente, recuerdo cómo rejuvenecía su faz senil cuando en la programación semanal uno encontraba abundancia de zarzuelas. A ella le encantaban y su expresión se tornaba juvenil, como una manifestación de fuegos artificiales. Yo, por mi parte, me sentía mucho más acólito o partidario de las apariciones "deíficas" (relativo a Dios, a deidades) de la esquelética Bo Derek y aquella nadería de "Bolero". Y mucho más acólito si cabe a aquellas películas que catalogaban con varios rombos, para denotar que el contenido de las mismas no era apto para críos como yo...

La zarzuela no entraba en mis planes. Eso fue entonces. Ahora, que poco tengo ya de púber pero conservo incólume mi carácter juvenil, he asistido por primera vez a mi primera zarzuela en el teatro Quevedo de Madrid. Me he calzado ánimo castizo para acompañar desde el patio de butacas a la compañía teatral Ditirámbak. Azuzado de curiosidad, (leo por todas partes el parte pregonero de la obra): "Agua, azucarillos y aguardiente", "¡éxito rotundo!" "¡Magistrales!" "¡Récord de permanencia en las carteleras madrileñas!" A ver, es obvio que un escritor reportero infatigable como yo tenía que averiguar a qué se debía tanta epopeya...
Algunos brotes argumentales: números generosos en minutos de insignia cómica, como los del usurero trapacista (tramposo, estafador) Aquilino, que marca sus billetes para fines de dudosa ética y probidad. Seducción, amores que vienen y van o mejor, no saben bien dónde atracar, enredos, mucha "chulería" castiza, barquillos y mantones de Manila que son de una preciosidad pareja a la laboriosidad de sus tejidos policromados, la donosura de la cantarina Anastasia, Asia, los dislates de dos muchachitos pecosos, revoltosos e hiperactivos que corren por el escenario como gacelas africanas, pertrechados con tirachinas y un espíritu zascandil de lo más contagioso, las batallas verbales de Manuela y Pepa, cada una enfrascada en sus argumentos y razones, sólo les falta añadir: ¡Y tú más! Aquilino y sus zancadas por el escenario, que parece dispuesto a horadarlo a base de pisotones; eso, por no mencionar sus ocurrencias metafóricas o "refraneras"... En fin, una experiencia deleitosa para degustar en primera línea del frente, o segunda, que siempre es mucho más elocuente la remembranza personal que el sonido de estos renglones narradores...

Un sólido conglomerado de actores experimentados, de esos que colman el escenario con su mera presencia, coadyuvados por el talento sólido de los más noveles, llevan a las tablas la versión de la obra: "Pasillo veraniego", así fue nombrada entonces, allá por el año 1897 de su estreno en el teatro Apolo de Madrid. Aquel pistoletazo de salida hacia el éxito meteórico que estaba por llegar, contaba en su fórmula mágica ingredientes como el acompañamiento musical del inefable maestro Federico Chueca.
“Agua, azucarillos y aguardiente” cuenta entre sus excelencias con: Humor, momentos de hilaridad impagables, voces cavernosas, atipladas, melódicas, trinos de golondrinas en las voces de Marisol Herrera (Pepa), una mujer lozana y castiza, hermosa y orgullosa allá donde las haya, María Jesús Sevilla (Asia), voluptuosa, risueña, tan joven y pletórica de talento o Pilar Rodríguez (Manuela), poderío "laringítico, "faringítico", bucal y escénico.

Hay momentos durante el espectáculo en los que mantener la compostura domeñada (domesticada) es harto complicado debido a las payasadas divertidísimas de Aquilino, ese casero tan ingenioso e histriónico, Serafín o Lorenzo (Óscar Cabañas), un actor de empaque que no pierde ripio un segundo, gestualidad perfecta y dicción muy castiza, con mucha prosopopeya, como manda la cuestión entre manos...

Un actor demuestra la calidad de la fragua emocional y artística que lleva dentro cuando las palabras son sustituidas por la mímica. Así empieza la obra. Los gestos elocuentes nos cuentan una historia sin necesidad de que las voces delaten los secretos susurrados...
Este preámbulo me parece en sí mismo una inteligente carta de presentación que predispone al espectador al aplauso y la sonrisa. Serafín (Pedro de los Ríos) lo hace todo bien, así, sin limaduras ni peros, versátil y acomodaticio, te emociona y entretiene a partes iguales, Vicente (Edgard S.Millán), domina la locuacidad castiza, el tono chulesco y el donaire que requiere su personaje, Simona (Ester Gastaldi), fogueada, excepcional, Olivia Pablo (Garibaldi) un valor en alza, un diamante por pulir, y ese barquillero (Mateo Pablo), efímera presencia y verosímil apariencia, talante.

Mi reparto de parabienes, que yo distribuyo siempre con el mayor de los respetos y cariño, viene en esta ocasión cosido a un pequeño apunte que me dejó por momentos levemente "desconectado", “fraccionado” en segmentos de estupor, como si en el aire se hubiese producido una brevísima explosión de gas que solo yo pudiese captar con algún tipo de sónar ultrasónico.
En algún instante muy puntual, las voces maravillosas de los cantantes, ellos, ellas, tuvieron un breve descontrol temporal de asincronía. Mis disculpas nuevamente. Mis críticas, en todo caso, son siempre vehículos constructivos que buscan la perfección, siempre desde el respeto, jamás con el ánimo de socavar la profunda devoción y profesionalidad con que rigen sus vidas los actores, músicos, cantantes, rapsodas, intérpretes, dueños de los escenarios. La función es un océano de plata majestuoso, donde las olas fluyen en calma y armonía, con alguna ola revoltosa ocasional que inmediatamente retorna al redil sumisa y servicial. El epítome final se resume en una puesta en escena sin tacha, actores excelsos, voces privilegiadas, humor como para barnizar Madrid entera, una zarzuela totalmente recomendable y cuyos tambores de guerra, que resuenan vigorosos por toda la ciudad, hacen honor a la calidad de este espectáculo en vivo, a su éxito indiscutible y sobradamente merecido. El esfuerzo, el trabajo bien hecho, con tenacidad, ilusión, pasión y mucha práctica, eleva a unos pocos elegidos a los altares áureos, donde brillan por siempre quienes aman su profesión y jamás dejan de soñar y de aprender.

Una postrera reflexión: las emociones no entienden de arte, no hacen diferencias analíticas entre la música clásica o la que mana portentosa de la voz de un barítono, tampoco conocen los argumentos del plateresco, el gótico o el barroco, sólo se emocionan, porque son emociones, porque sin tener conocimiento alguno reconocen el trabajo bien hecho, saben distinguir con instinto primitivo cuál es el semblante de la belleza y la perfección. Por eso, en mi primera zarzuela en un teatro, mis emociones supieron al instante que lo que veían mis ojos era arte en estado puro.

Un abrazo cordial para todo el equipo y todo mi ditirambo (alabanza) para la compañía Ditirámbak.
ORLANDO TÜNNERMANN.

CRÍTICA TEATRAL DE UNA GATA SOBRE EL TEJADO DE CINZ CALIENTE.

Orlando Tünnermann ha compartido su publicación.
Orlando Tünnermann "UNA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC CALIENTE"
TEATRO REINA VICTORIA
CARRERA DE SAN JERÓNIMO 24, MADRID


“Interpretaciones estratosféricas, emociones y pasiones que rebosan paroxismo, actores magistrales, el teatro llevado a cotas de excelsitud).
-ORLANDO TÜNNERMANN-


Mis críticas teatrales anteriores, últimamente, se han dedicado con primor a desenterrar diamantes en bruto que subyacen en las capas terrenales donde habitan las sombras, actores que poco a poco van "silueteando" ya el perfil de algo grandioso, obtenido con esfuerzo, tenacidad y amor por la profesión. Hoy, sin embargo, entro a hurtadillas en los exclusivos páramos celestiales, donde se esculpen con perlas de oro los nombres sagrados de aquellos paladines de los escenarios que han llevado su efigie y su rostro a los más altos estratos, allá donde unos pocos tronos quedan reservados para unos pocos privilegiados. 

Entro a hurtadillas, digo, casi pidiendo perdón, pues me siento polizón escribiendo sobre tan dignas eminencias del arte escénico, así, con mayúsculas y doble subrayado. Escribir es mucho más fácil, sobre todo cuando lo haces desde la casilla de seguridad que me otorga la máscara del "anonimato" tras la cual cincela cavilaciones este servidor, donde apenas se vislumbra el color de mi alma y los rasgos de mi faz. Interpretar, subirse a un escenario, vomitar emociones y transferírselas al espectador: eso es magia en estado puro.

Amelia Ochandiano coloca sobre el escenario las llaves maestras que garantizan el éxito incontestable de esta revisión del clásico de Tennesse Williams "Cat on a hot tin roof" ("La gata sobre el tejado de cinz") que ganara en el año 1955 el premio Pulitzer y que tres años después sublimaran en los inmortales anales del celuloide Elisabeth Taylor y Paul Newman. "Una gata sobre el tejado de cinz caliente" ha llegado arrasando como un tifón, análogo en temperamento y virulencia al que desembuchan los personajes de esta desgarradora historia de soledad y amores llevados al paroxismo que perecen sin remedio en la ribera del desdén y la indiferencia. Es una historia de estallidos y tormentas y fuegos artificiales emocionales, la emoción descarnada que mana en bocanada, volcanes en plena erupción. Una historia cruda y feroz con personajes que morirían por sentirse vivos y otros que morirían por dejar de sentir. Ambición, pasión incomprendida, soliloquios
desgarradores, interpretaciones con una capacidad transmisora tan portentosa como para carbonizar montañas, bosques y nubes de colores. Emociones y pasiones contenidas que ocultan un dolor insostenible, atrapadas entre los pliegues permeables del alma, que vibran haciendo equilibrios en alambres de funámbulo, que están a punto de arreciar y romper los diques que las contienen para gritar. Exabruptos furibundos, mendacidad (mentira), catarsis, verdades como puños, dramatismo que lenifica (atenúa) su arañazo con toques fabulosos de humor.


Vamos a las estancias intrínsecas de la sinopsis. Una fiesta de cumpleaños donde las palabras son dagas envenenadas y el alborozo es tóxico. La onomástica del padre de familia opacada por el rencor, la amargura y una tensión en el ambiente como para alumbrar un desierto en Mongolia. Uno de los hijos y su esposa, cuyas miradas, teñidas de ambición, parecen enredadas en las madejas de la herencia del padre que se muere, que se agota su vida, que no puede más...

Brick, hermano menor del codicioso Gooper, esperando a que la vida le pase por encima y erradique de una vez por todas su acerba existencia. Su esposa, Maggie, mendigando amor y la madre, atropellada por la revelación de la muerte del esposo a quien creía recuperado de su enfermedad, expedito (libre) de amenazas mortales...

Hasta aquí llega el señuelo, la pista "forestal" de este desafío monumental que Amelia Ochandiano maneja con la pericia del ilusionista. Ahora llega el turno de los "cirujanos" que llevan esta obra al éxtasis de la interpretación. Brick (Eloy Azorin), subyugado a los mandatos del alcoholismo, la amargura y la depresión existencial. Un hombre de belleza turbadora y perturbada, extinguida su mirada en sus ojos de piedra, donde se asoma un atisbo de llanto inconsolable. Perdulario, indolente, canalla, belleza salvaje que intoxica y atrae como un imán, distante, inalcanzable, gélido como un glacial, parece orar el advenimiento del silencio perpetuo tras la muerte. Eloy es en sí mismo como un joven sistema solar que estalló deprisa y cuyo rango de onda aún está por descubrir qué nuevos horizontes conquistará. 

Begoña Maestre (Maggie), ¡Por los clavos de Cristo! Esa mujer no es de este mundo. Lo hace todo bien, tan bella, impecable, imposible hallar defectos ni con prueba de algodón incluida. Sobrenatural Begoña en sus ademanes convulsos y la paranoia de su actitud, monólogos sinceros que atraviesan el alma como cuerpos celestes. Dicción magistral, manos que caen flácidas o se revuelven como serpientes, la pose de elegante belleza, frágil, sutil, insinuante su mirada sugerente, sicalíptico el recorrido de las manos por ese cuerpo curvilíneo, desespero en estado puro, vehemencia en la pasión con que reclama amor. Una actriz todoterreno. El padre de familia, Juan Diego, es nuestro Anthony Hopkins. Maestro de maestros, un honor verle en escena como un león en su territorio. Domina a su antojo la emoción, la interpretación, un privilegio ver cómo su estela te impregna de felicidad, eso emanan los artesanos de este oficio tan apasionante como complejo. Sólo un apunte que afea mi ditirambo (elogio). Estimado Juan Diego: en ocasiones puntuales tu dicción ha quedado enfangada como un murmullo, como una farfulla que dificultaba el entendimiento de las palabras. Yo estaba en primera fila y pude apreciar ese matiz inconveniente. Por lo demás, prodigioso Juan Diego.

A Ana Marzoa la conocía de antes, un tren de largo recorrido que jamás defrauda ni aminora el ritmo. Natural en su interpretación, parece tan sencillo cuando ella nos regala su oficio. Cariñosa y entregada cuando toca repartir afectos entre la familia, locuaz, divertida. Pero también devastada y sobrecogida cuando conoce el alcance real de la enfermedad que está apagando la vida del esposo.
Marta Molina (Mae) está perfecta como comparsa secundaria y gracias a su buen oficio nos muestra a una actriz que merece más minutos en escena, protagonismo, espacio para expandirse. José Luis Patiño discurre por la misma senda. Perfecto en sus registros, brilla con luz propia y deja entrever que tras esa fachada aparentemente secundaria hay un actor consolidado, que no defrauda y que merece mayor recorrido y presencia. Para todos ellos mi afecto y una ovación que se escuche desde Madrid a Oahu en la lejana Hawai.
MAGIC MUSEUM BY YUNKE (PEÑÍSCOLA)
Entrada 8 euros.
C/Mayor 41
Info@magicmuseum.es


(FASCINACIÓN, UN LUGAR QUE EXUDA MAGIA POR CADA PORO DE ENSEÑA INVETERADA, UN SANTUARIO DE MISTERIOS, ARCANOS, BELLEZA
RETROFUTIRISTA "STEAMPUNK, MAGIA PARA EMBAUCAR, ENTRETENER Y SEDUCIR AL OBSERVADOR CON ILUSIONISMO Y PRESTIDIGITACIÓN EN ESTADO PURO)


Uno de los mayores dramas del ser humano, una catástrofe en toda regla, acaece cuando alcanzada la edad adulta defenestramos y olvidamos al niño que una vez fuimos. Morimos un poco cuando el niño interior se sume en una brumosa nube de recuerdos difusos y olvidamos el placer que dimana de la curiosidad y la fantasía, o cuando dejamos de creer en lugares de ensueño, donde lo imposible es factible, donde la felicidad tiene nombre de misterio, magos, taumaturgos, ilusionistas y prestidigitadores capaces de extraer palomas blancas de altaneras chisteras, adivinar el color y numeración de un naipe abrigado en las entrañas de una baraja completa o "desenterrar" áureas monedas ocultas en los "refajos" del observador.

Hay un lugar en la pintoresca Peñíscola que exuda arcanos indescifrables, magia, taumaturgia en estado puro rezumando por cada uno de sus poros de enseña inveterada. Un lugar para reconciliarse con aquel niño que abandonamos a su suerte cuando la pubertad se transformó en madurez: MAGIC MUSEUM BY YUNKE.

Cruzo por delante de la puerta en mi primera incursión en esta ya inolvidable población que se me asemeja a Ibiza en el colorido blanco de las casas, tiznado de azul cerúleo, calles angostas y empedradas que buscan la verticalidad, y sobre todo un encanto innegable que se ha granjeado con creces el calificativo y ditirambo (elogio) como uno de los pueblos más hermosos del país. Volviendo al museo, cruzo por delante de la puerta y me quedo epatado (asombrado). Un zaguán muy novelesco se asoma a un universo sibilino de fascinación, trucos incomprensibles, manos que vuelan como mariposas para ejecutar maniobras que el ojo no puede seguir, que reproducen ante la mirada atónita pañuelos de colores, cuerdas rotas que de pronto están unidas, juegos de espejismos donde la mirada busca interpretaciones a sucesos inexplicables que un mago muy avezado, en este caso la bella maga Sofía Lerma, dispone ante nosotros con una sonrisa plateada y una simpatía que parece burlarse de mi ensimismamiento...
El museo es precioso, coqueto, romántico, envolvente, "silueteado" con la elegancia "retrofuturista" de los maravillosos Steampunks, de quienes soy ferviente seguidor admirador. Un halo victoriano, decimonónico cosido a las paredes, arcanos irresolubles, fantasía, un colosal dragón que pende del techo con hambre atrasada, reflejos de una época anterior se asoman a retratos del inefable Juan Tamariz y el escapista Harry Houdini. 

Franqueo el umbral del museo, después de departir en varias ocasiones con la risueña Marta, esa muchacha en recepción que te regala una sonrisa nada más clavarte los ojos en el alma, franqueo el umbral, decía, como si un bucle temporal me hubiese catapultado al siglo XVIII-XIX. He llegado un poco tarde y Sofía Lerma tiene a su alrededor a un grupito de niños embelesados que la observan como si acabasen de conocer a su hada madrina.

Está tan cerca la maga que puedo discernir el color de sus ojos. No sé cómo diantres lo hace, pero sus manos fabrican trucos que no puedo asimilar delante de mis narices. Los niños que la rodean siguen embelesados, se hallan sin duda en un paraíso terrenal donde siempre suenan canciones y las nubes son de colores. Con mis propias manos he partido en dos piezas un cordel. Lo mismo han hecho otros asistentes. De nuevo busco respuestas en un cosmos demasiado grande para mi rango comprensivo. No sé cómo diantres lo ha hecho Sofía, pero el cordel ya no está roto, aparece ante nosotros incólume. La visita al museo es totalmente recomendable, imprescindible diría yo, mucho más emocionante que esos hábitos tan sedentarios de tostarse al sol desde que amanece hasta el ocaso. Vaya, que incompatible no es. En este punto, llegando ya al cierre de mi crónica, un abrazo virtual para el mago Ángel Blanco que actuaba en el museo durante el Puente de Mayo. ¡Qué tipo más simpático y encantador! No pude acudir a verte finalmente, imperdonable. Tengo una cita pendiente con la magia. A Yunke no tuve el placer de conocerle. A través de la maravillosa telaraña cibernética de Internet he podido averiguar que es uno de los grandes ilusionistas contemporáneos, mediático y eximio (excelso) allende los mares. La magia y yo tenemos que conocernos un poquito más. Acércate al museo de magia en Peñíscola, no podrás dejar de contemplar ese entorno tan misterioso y seductor en su estética retrospectiva: retratos de magos ínclitos (célebres), carteles, propaganda, artilugios relacionados con el arte de la magia. Por cierto, el piano que verás en este museo, casi arrumbado en un rincón, es el original de la película "Big", donde hacía sus pinitos en el cine un jovencísimo Tom Hanks.

Ha sido un placer visitarlo y conocer a gente tan encantadora.
Un abrazo virtual de ORLANDO TÜNNERMANN WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM